martes, 10 de octubre de 2017

¿ESTAMOS CAPACITADOS PARA DAR?


El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. Roma. 13:10
¡El modelo militar de obediencia parece tan promisorio! Si un sargento instructor puede gritar: “Flanco izquierdo!” a su compañía y ellos inmediatamente obedecen, entonces, ¿por qué no puede gritar un padre “¡Mastica con la boca cerrada!” le dice a sus niño y nunca más tendra que escucharles cmer las verduras?

El modo militar contienen todos los elementos y ingredientes que se supone son necesarios para que surja la obediencia en los miembros de la compañía. Una persona sumisa esta dispuesta a obedecer las órdenes que se les da de su mando. Esto lo vivi yo cuando era suboficial. 

Si un oficial dice "¡toma esa colina a sus tropas"! debe estar dispuestos a seguir las órdenes,  Si el modelo militar es tan popular, entonces, ¿por qué no puede un pastor alcanzar los resultados maravillosos cuando predica desde el púlpito y, ordenen a su congregación que deje de pecar, y de criticar, de adulterar, de robar a Dios lo que es suyo. 

Podríamos dudar de que el predicador es igual que los miembros, y si fuera así, la grey no le aria caso de su orden. Por supuesto Dios no es un militar que impone las normas, para ejecutar sus ordenes. No olvidemos que Dios es amor, y se le obedece por amor. 

El cristiano debe pagar todo lo que debe, pero hay una deuda que nunca podre cancelar plenamente a saber la deuda de amor a sus prójimos. 
La ley dada por el Creador nos recuerda la orden de no hacer nada sin amor, el cual es en sí mismo la síntesis de los deberes cristianos ya prescritos para el cumplimiento de los deberes de la ley. Dios no ordena lo capacita. 

Es la gran obra del Espíritu de Dios. Y a un corazón amante no se le ordena; se le dirige a ver la meta que Dios tiene para él. Pablo mirando más aya y ve unos de los alicientes más poderosos para la vida cristiana: la creencia en la proximidad de la segunda venida de Cristo. (cf.Cor. 7:29; Heb. 10:25,37; 1 Ped. 4:7). 

Pablo ataca la tibieza y la indolencia, y a terminar con toda complacencia propia y a vestirse “del Señor Jesucristo”. 

Los momentos son solemnes, el tiempo corto, y nuestras vidas siguen en un antagonismo de perplejidades. 

La orden de nuestro Comandante es: “Sigue adelante, no mires a tras, yo estaré contigo” . La preparación necesaria para el gran día de Dios exige de los cristianos una continua vigilancia. 

Podemos compárala con la parábola de las diez vírgenes. “Todas cabecearon y todas se durmieron” ¿ Tú que aras? ¿Yo que are? “Cristo es nuestro camino, no lo dejemos”.
[Os pido que oréis por mi. 
Tegon una alergia que me ataca todo el cuerpo y los ojos, y no tengo ganas de hacer nada. Os ruego humildemente que oréis por mi, para que siga haciendo esta obra. Que Dios os bendiga].
Maranata:
http://degunda venida apocaliptica.blogspot.com
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