lunes, 16 de octubre de 2017

EL UNGIMIENTO DEL ESPÍRITU.


El Espíritu de Jehová el SeñorEstá sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel Isa. 61:1
Este es unos de los capítulos más notables de Isaías. Para el cristiano se basa en la gran profecía mesiánica. Los ver.1-3 se presenta el cuadro gráfico de lo que el Mesías había de realizar en favor de Israel, tanto el físico como el espiritual (pp 32-35). 

Su evangelio puro y sencillo haría trizas la burocracia y el prejuicio religiosos tanto de los judíos como de los cristianos. En vez de que fuese como caña del Nilo que va donde el viento sopla, las buenas nuevas del Evangelio darán vida a los oprimidos. 

El ungimiento de Jesús capacitaría a seres humanos abatidos, afligidos y perdidos a convertirse en fuetes robles de justicia y héroes del reino de Dios. Se cuenta la historia de Ann Kiemel, se dirigía a su casa en un vuelo regular. “era una niña en un mundo grande”. 
Ella decía: “Soy una cristiana y Jesús es el Señor de mi vida -explica ella a quienes la escuchen-, El se ríe conmigo y llora conmigo y camina conmigo por los caminos solitarios de esta vida. 

El y yo hemos salido para cambiar el mundo, y doquiera que usted esté, él también puede cambiar su mundo”. 

En ese vuelo de regreso a su casa después de una semana de dar una conferencia a más de 500 niños y niñas. Anna se sentó sola quedamente cantando alabanzas a Dios. En el asiento de atrás un joven comenzó a hablarle, preguntándole si lamentaba haber dejado San Antonio. 

El joven le explico que regresaba del Vietnam, donde había visto morir a sus dos amigos. Regresaba a la casa de su niñez, con una licencia y encontró que su esposa lo había abandonado. Un duro golpe para este joven. Ann se preguntaba: 

¿Podía el Espíritu Santo usar ahora a Ann para vendar a los quebrantados de corazón y proclamar buenas nuevas de esperanza a los afligidos? 

Ann compartió su experiencia espiritual como conoció a Jesús y como cambio su vida, Ann escribió una pequeña oración en en pequeño papel. 

Después de un silencio, se notifico el próximo aterrizaje del avión. 

El soldado se inclino y le dijo nuevamente a Ann: “Quiero agradecerle- le dijo-. Oré esa oración y ya no me siento solo. Y Ann, se dijo entre si, creo que Dios y yo podemos alcanzar el éxito”. 
 La gran obra de Cristo era dar las “Buenas nuevas” de la salvación (Mar. 1:1). Y ser ungido por el Espíritu Santo. 
El pueblo de Dios debe ser ungido por el Espíritu Santo y dar las nuevas de salvación. Desde el más humilde, al mas culto, desde el mas pobre al mas rico. Todos tenemos una misión. “Acelera la venida de nuestro Señor”.
Maranata:
http://degunda venida apocaliptica.blogspot.com
http://Viajes a través del tiempo y espacio.blogspot.com

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