sábado, 30 de agosto de 2014

EL MUNDO NO SABE QUE SE FIRMO LA PAZ.


Justificado, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Rom. 5:1.

Cuando la fuerza armada (US. Navy) de los Estados Unidos conquistaron la pequeña isla de Guam, en la segunda guerra mundial, cientos de soldados japoneses se negaron a rendirse y se ocultaron en la cavernas y en los bosques.

En los meses siguientes poco a poco los fueron encontrando y finalmente recobraron su libertad al término de la guerra.

Hace algunos años, los habitantes de la isla encontraron en medio de la selva a un japones cubierto de andrajos, su uniforme estaba tan deteriorado que no se distinguía.

Debajo de los harapos, los largos cabellos y la cara curtida por el sol, había un soldado japones. La sola idea de que un hombre hubiera estado oculto durante 25 años conmovió toda la isla.
Fue muy difícil convencerlo de que la guerra había terminado.

La razón era que este hombre, y otros que como él fueron apareciendo con el correr del tiempo, no sabía que la guerra había terminado. Me pregunto, ¿qué habrá sentido al volver a maravilloso país? ¿No cree usted que pudo llegar a enfermase a pensar en los años vividos bajo condiciones inhumanas y cercanas a la muerte, pudiendo haber estado seguro y cómodo en su casa? ¿No crees que pudo haber enloquecido al saber que hacia 25 años que se había concertado la paz entre Japón y los Estados Unidos? La lealtad a una nación y su fe religiosa, hicieron que este hombre viviese para disfrutar de la libertad.


¿No ésta bien que la historia del hombre contemporáneo ignore el plan de Dios para este mundo? Pensemos en las multitudes que andan extraviadas en la selva de idolatría del pecado, que viven en terribles condiciones sin saber que la paz ha sido establecida entre Dios y el hombre mediante nuestro Señor Jesucristo. No saben que pueden ser vencedores gracias a Cristo.

No conocen el mensaje de la salvación por la fe, no por las obras. Ignoran que Jesús va a venir muy pronto, ya que las profecías de Daniel ya casi esta cumplidas. No han oído ni comprendido las verdades especiales para estos últimos días.

La incredulidad reina en el corazón del muchos, mientras la ignorancia mantiene a otros alejados del conocimiento del Salvador. 

 ¡Que hermoso mensaje para dar al mundo! Lo conocemos como el mensaje de los tres ángeles. Dios lo destinó para estos últimos tiempos. Os animo a que por la gracia de Dios deis la nuevas de salvación en vuestro contorno.
Gracias, Señor, por conocerte, y por poder compartir en toda oportunidad estos blogs.
Maranata
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viernes, 29 de agosto de 2014

EL TEMPLO DEL CORAZÓN.


Haciendo un azote de cuerdas, echólos a todos del templo, y a las ovejas, y a los bueyes; y derramó el dinero de los cambiadores, y trastornó las mesas; Y a los que vendían las palomas, dijo: Quitad esto de aquí, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado. (Jn. 2:15,16).

Era el tiempo de la pascua Jesús fue al templo de Jerusalén donde pudo observar una escena tumultuosa. Oyó el griterío de la gente mezclado con el bullicio producido por los bueyes, ovejas y palomas,

En el rostro de los cambistas, sacerdotes y vendedores de animales (hoy llamaríamos ganaderos) vio impresa en sus rostros la codicia. Se fijó en los lisiados, ciegos y pobres, estos estaban a la expectativa si su dinero era suficiente para cambiarlo por la moneda del templo, para obtener lo suficiente para comprar un palomino o una tórtola para el sacrificio o ofrenda y así obtener el perdón de sus pecados.

Cristo contemplo con estupor la escena todo era griterío, la gente hablaba tan alto que no se podía oír las oraciones de los más pobres, las escenas era de sordidez. [de suciedad, pobreza, miseria. Mezquindad, y avaricia, inmoralidad, vileza].

No as visto algo parecido en tu iglesia, la gente habla tanto que la gente no puede orar a su Dios, así las normas del pueblo de Dios bajan, y sigue bajando hasta que Dios diga ¡basta ya!.

La perversión del Evangelio había llegado al colmo y Jesús no podía permitirlo que esta situación continuara más. No podía guardar silencio al ver que se ocultaba el amor de Dios de quienes anhelaba la salvación de los que buscaban a Dios sinceramente.

Todos advirtieron su presencia y un silencio de muerte sobrecogió a la turba impía, la divinidad resplandecía en su rostro. Luego se oyó la voz del Hijo de Dios que ordenaba: “Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado”.

Jesús se dirigió al atrio con un azote de cuerdas y comenzó a volcar las mesas de los cambistas. Su mirada y su actitud era tan aterradora que todos se apresuraron a huir de la condenación de su presencia y hubo quienes recordaron las palabras de David: “Me consumió el celo de tu casa” (Sal. 69:9).

La lección más importante que podemos extraer de este episodio se aplica a nuestra experiencia personal. Así como limpió el templo de Jerusalén, así también Jesús anhela limpiar el templo de nuestros corazones, que esta tan contaminado por las modas, los videojuegos, T.V. Y un largo ezetera, a tal punto que los elementos de la vida espiritual queda sofocados. (Cristo predica en el templo a los pobres).

El poder de Satanás se desvanece sólo cuando permitimos que Cristo purifique nuestra vida. “Dios mora en la humanidad, y mediante la gracia salvadora, el corazón de hombres y mujeres vuelve a ser su templo. . . Al limpiar el templo de los compradores y vendedores mundanales, Jesús anunció su misión de limpiar el corazón de la contaminación del pecado,
de los deseos terrenales, de la concupiscencia egoísta, de los malos hábitos que corrompe el alma. (El D.T.G. p.132-133).
Maranata
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jueves, 28 de agosto de 2014

LA NUEVA CREACIÓN


Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Gal. 6:15.

El hombre fue hecho a la imagen divina en su aspecto físico y en su carácter. Vivía en armonía con la voluntad de Dios. “Su mente era capaz de comprender las cosas divinas. Sus afectos era puros, sus apetitos y pasiones estaban bajo el dominio de la razón. Era santo y se sentía feliz de llevar la imagen de Dios. Y de mantenerse en perfecta obediencia a la voluntad del Padre” (P.P. p. 26).

Pero al caer perdió esos atributos. Para recuperarlos necesitaba del poder creador de Dios. Aquí entra el juego de la doctrina de la justificación por la fe, la cual consiste en creer que Dios tiene poder para hacer de nosotros nuevas criaturas.

Al experimentar el proceso del nuevo nacimiento el hombre pasa de la rebelión a la obediencia. La salvación es un plan destinado a restablecer la relaciones entre la criatura y el creador.

El lazo que une la creación con la redención es tan íntimo que “Jehová. . . el cual creó los confines de la tierra” es el “Creador de Israel” (Isa. 40:28; 43:15). 

Así como el Espíritu obró sobre la tierra desordenada antes que hubiera en ella señal de vida, así también lo hace ahora sobre nuestras vidas caóticas, transformándolas y permitiendo que en ellas haya luz, crecimiento, fruto y obediencia.

Así una “nueva creación” significa el acto de creación o el ser creado como “nueva criatura”. Ver como. 2ª Cor. 5:17; cf. 1º Cor. 7:19. Por lo tanto, lo que tiene importancia suprema es: (1º ) La fe que obra por el amor; (2º) el resultado de la fe, una nueva persona en Cristo Jesús; (3) La evidencia externa y visible de esa transformación, a saber, obediencia a la voluntad de Dios.

Así el hombre llega a ser un alma viviente. La conexión entre Cristo como Creador y Cristo como Redentor no es un accidente. Ambos hechos están indisolublemente unidos. ¿Por qué? Porque el mismo poder que trajo al hombre a la existencia es el que se necesita para transformar tu corazón pecaminoso.


Tanto la creación como la nueva creación son el resultado de la obra divina. Pero, ¿cómo renueva Dios nuestra vida? Somos mendigos espirituales gobernados por el egoísmo. Somos victimas de la codicia que ciega nuestra mente.

Nuestro corazón está dominado por pasiones irrefrenables. Judas describe a los pecadores como “animales irracional”, “nubes sin agua”, “árboles sin frutos, dos veces muertos”, “fieras ondas del mar”, “estrellas errantes”.

Pero gracias a Dios podemos ser transformados mediante el proceso de la nueva creación. El nuevo nacimiento espiritual puede y debe ocurrir y se producirá si seguimos los pasos tan claramente señalados en la Biblia. 

La pasión consumidora de nuestra existencia debe ser la búsqueda y el seguimiento diario de esos pasos.
Maranata
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miércoles, 27 de agosto de 2014

LA REGENERACIÓN ES UNA NUEVA CREACIÓN.


Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para nuevas obras,las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Efesios 2:10.

En Gr. póiema “cosa hecha”, “hechura”, “obra”.La palabra “poema” deriva de póiema. El termino se refiere a la nueva creación espiritual que Dios efectúa en el hombre. Dios nos vuelve a formar para que caminemos en “buenas obras”. Esta es la definición.

Dios crea en el hombre el Espíritu de arrepentimiento que es un don del Cielo así como lo es el de la vida eterna. Nadie puede sentirse verdaderamente afligido por haber pecado a menos que el Señor, mediante un acto de amor, le dé un Espíritu de contrición por la falta cometida.

La confesión también es un don de Dios. No podemos confesar un pecado a Dios o al prójimo si se ha producido una transformación en nuestra vida. El hombre que confiesa sinceramente sus faltas es el que ha pasado por la experiencia del nuevo nacimiento.

En cada pasa que damos hacia la vida eterna debemos reconocer la intervención divina. Conozco a mucha gente que por la gracia de Dios logró dejar de fumar, beber, de robar, y otras cosas que por pudor no se pueden mencionar desestimo la ayuda divina. (Abandonar una acción que se había empezado o un plan o proyecto que se tenía: desistió ) “oh, no me costó nada abandonar ese vicio.
Me lo propuse y lo conseguir”, les oí decir más de una vez. En cierta medida el hombre puede vivir victoriosamente por su propio esfuerzo, pero si se atribuye esas victorias a sí mismo y no al poder de Dios, un día oirá las palabras de sentencia: “Apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:23).

La regeneración, la conversión, el nuevo nacimiento es un obra creadora de Dios. Pero debe haber una predisposición del cristiano, sin ello es imposible agradar a Dios y obtener la victoria. Pablo dijo: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2º Cor. 5:17).

Y David rogó en la oración más expresiva del arrepentimiento, que jamás el hombre pudo expresar a menos que el Espíritu de Dios este en el: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Sal. 51:10).

La verdad de la salvación por la fe se puede comprender y vivir fácilmente, cuando nos entregamos en manos de nuestro Salvador. Es en esencia el mensaje del tercer ángel y esto significa vivir mediante el poder de Cristo. “Vivo”, dijo Pablo, pero no yo, “más vive Cristo en mi” ¡Amen! (Gal. 2:20).

Vivo”, aseguró Juan, pues “n él estaba la vida” (Jn. 1:4).

Vivo”, dijo Pedro, pero ya no “conforme a las concupiscencias de los hombre, sino conforme a la voluntad de Dios” (1º Ped. 4:2).

Vivimos”, clama un coro de voces victoriosas desde Adán hasta nuestros días. Son las de los que viven la vida verdaderamente como lo manda Dios. El vivir por la fe: 
La salvación por la fe, es el mensaje de la Iglesia Adventista para el mundo. Un mundo que se esta convirtiendo como Sodoma y Gomorra.

¡Qué contraste con el poder de la bestia que solo ofrece a la gente la copa mortífera de la salvación por las obras! ¿No te sientes gozoso y agradecido por el poder recreador de Dios?

Promesa: “Piense en Cristo. Contémplelo con fe, y crea en sus promesas. No pierda la confianza. El será su apoyo. Reclínese sobre él y dependa de él. . . Confíe en Aquel cuyo brazo nunca le fallará. (2º MS. 302, 303).

Maranata
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lunes, 4 de agosto de 2014

LA REDENCIÓN Y LA EDUCACIÓN SON UNA MISMA COSA.


Dame hijo mió, tu corazón y miren tus ojos mis caminos.
Prov. 23:26.

El solido fundamento sobre el cual está basada toda genuina educación es una completa conversión y una total entrega de la vida a la voluntad y los caminos del Señor. La educación, pg. 27,
se equiparan la redención y la verdadera educación.

En el sentido más elevado, la obra de la educación y la de la redención son una”. No hay verdadera educación sin redención.


Otro párrafo interesante del mismo libro es el siguiente: “La obra de la redención debía restaurar en el hombre la imagen de su Hacedor, hacerlo volver a la perfección con que habían sido creado, promover el desarrollo del cuerpo, la mente y alma, a fin de que se llevase a cabo el propósito divino de su creación.

Este es el objetivo de la educación, el gran objetivo de la vida” pg. 13. Hay un ejemplo vivo en el ministerio de Jesús. Judas era el más educado de los doce apóstoles. “Parecía un hombre respetable, de agudo discernimiento y habilidad administrativa” (D.T.G. 260).

Aun así, el objetivo que motivó a Judas a unirse a la escuela de Cristo consistía en capacitarse para ser un dirigente de multitudes y llevar la administración.

La pregunta que nos podemos plantear es: ¿Como eran sus padres? ¿Qué educación recibió Judas?

Sabemos que la base de una buena educación empieza en la familia, depende que fundamento tenga la familia así serán los hijos, y por ende la sociedad ya que esta se basa en la familia.

Hoy en día algunos jóvenes tienen los mismos intereses al tratar de lograr una buena educación.

Hay quienes estudian motivados solamente por el deseo de absorber la mayor cantidad posible de conocimiento: Estos son los que aprenden y aprenden y almacena conocimiento, pero que nunca aplican las ventajas que les otorga la preparación adquirida.

Su mente se asemeja al Mar Muerto, pues está llena de valiosos elementos materiales que no sirven para nada. Un rasgo muy peculiar del intelecto pecaminoso en su obsesión por el conocimiento, que se traduce por una insaciable curiosidad por conocerlo todo menos a nuestro Señor Jesucristo.


El resultado de esto es un inevitable debilitamiento de las facultades intelectuales. Para el mundo serán hombres de ciencia, pero ellos perderán el verdadero conocimiento de la salvación que es en Cristo Jesús.
El móvil de los que se esfuerzan por obtener una verdadera educación es noble. 

En primer lugar, procuran conocer más acerca del carácter de Cristo y oran fervientemente por ser como él.

En segundo lugar, hacen todo lo posible por usar sus talentos perfeccionados en beneficio de sus semejantes, ¡Qué hermoso motivo! De esta manera una persona no se honra a sí misma sino a Cristo.
Maranata
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Desde el día 5 este blog no se emitirá hasta Dios mediante día 27 de Agosto.

domingo, 3 de agosto de 2014

¿INFORMACIÓN O REGENERACIÓN?


Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Jn. 3:2.

Esta visita se realizó en el monte de los Olivos. (DTG.140 cf. pp.636´637). Nicodemo había presenciado muchos de los milagros de Jesús. Compartía con otros judíos la esperanza de un Mesías político que libertara a la nación.

Era uno de los dirigentes con más prestigio en el Sanedrín, y estaba atento de lo que ocurría en Jerusalén. Pero ignoraba los requerimientos de la salvación, que Jesús estaba predicando.

Nicodemo era cauteloso por naturaleza, lección que muchos deberíamos de aprender. Por eso acudió a Jesús por la noche, quería tener una clase nocturna, y lo llamó “Rabí” es decir maestro.

Nicodemo estaba impresionado con los milagros que había visto y deseaba saber más. Buscaba ansiosamente instrucción, pero lo que más anhelaba era la salvación. “La frase que as venido de Dios”.

Esta palabra está en una posición enfática en griego. Con ella Nicodemo reconoció que los milagros de Jesús constituían la prueba de una autoridad más que humana. Nicodemo no necesitaba una información sino una regeneración.

Por supuesto Jesús enseñaba. Pero no solo era maestro: Era él Salvador. Lo que ofrecía fundamentalmente no era una nueva enseñanza, sino una vida nueva. Por eso “Os es necesario nacer otra vez”.

La pregunta se tiene que plantear en el pueblo de Dios: ¿Cuantos necesitan tener una vida nueva? Por qué la mundanalidad a entrado en la iglesia, se han bajado las normas.

A diferencia del antiguo Israel, los dirigentes pusieron normas pesadas que eran difíciles de llevar. Y esto Nicodemo lo sabía, la pregunta es retorica, su pueblo lo sabía, pero no hicieron nada al respecto.

¿Te imaginas lo que hubiera ocurrido si Pablo hubiera estado con Jesús esa noche? Con cuanto orgullo habría resplandecido sus ojos al escuchar los elogios que ese dirigente hacía de su Maestro.

Sabemos que has venido de Dios como Maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él” (vers. 2). Probablemente sus pensamientos habría sido más o menos así: ¡Qué hermosas palabras! Y qué diferente de los criticones que nos molestan todos los días.

Pero Jesús paso por alto esas palabras. Bondadosa pero definitivamente afirmó que su visitante estaba perdido y necesitaba nacer de nuevo. ¿Cuantos necesitamos nacer de nuevo? “Os es necesario nacer de nuevo”. La frase “necesario” significa inevitable, ineludible. Cuando algo es necesario hacerlo no se puede dejar de lado.
La transigencia en este caso sería tan insensata como la actitud de aquel paciente que quería que le extirparan el corazón pero que al mismo tiempo lo dejaran con vida. Lo mismo ocurre con la vida cristiana: No existe si no hay nuevo nacimiento. Acerquémonos hoy a Jesús, como Maestro y Salvador. Su don es para nosotros hoy en nuestra nueva vida. (El pastor Pedro Torres bautizando a su hija).

Promesa.
Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplaza a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría remplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. (P.P.D. p.36)
Maranata
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viernes, 1 de agosto de 2014

VENZAMOS A SATANÁS Y AL MUNDO.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria de que ha vencido al mundo, nuestra fe. 1º Juan. 5:4.

Quisiera que consideremos dos puntos importantes que encontramos en la primera parte de nuestro versículo. En realidad, equivalen a los dos lados de una moneda. (Foto. Ada se entrego a Cristo).

 Examinemos una gran verdad cristiana desde el punto de vista negativo, y después, lo veremos bajo la perspectiva de un punto de vista positivo.

Veremos y descubriremos el gran secreto que posee el cristiano para lograr la victoria.
En primer lugar, el hombre o mujer que no ha nacido de nuevo no puede ni quiere vencer al mundo, y esto conlleva todos lo vicios de la humanidad que hay en ellos.

Esta es la forma más breve y sencilla de contestar esta pregunta: ¿Por qué hay tanto crimen, tanto vicio, tanta calamidad en el mundo? ¿Por qué hay tanto divorcios en la iglesia? ¿Por qué los esposos no se pueden llevar bien con su esposa o viceversa? La respuesta es bien sencilla y fundamental, no han nacido de nuevo, no han muerto al yo.

(Foto. Cristo bajo a la tumba de las aguas, Ada siguió a su Maestro).

El segundo punto, el positivo, es la persona que a nacido de nuevo y quiere vencer al mundo. Es la persona que desea vivamente hacer la voluntad de Dios. Remplacemos la frase “el mundo” por la voluntad de la persona.

El nuevo nacimiento transforma a la persona, y que somete su voluntad a la voluntad de Jesús. En realidad el mundo no cambia, la que cambia es la persona, y por ende nuestra relación con Cristo.

Vencemos al mundo porque hemos cambiado, no porque éste haya cambiado. El conflicto para la liberación del pecado tiene como centro la voluntad. Pero vale la pena participar en él.

Ninguna batalla librada entre ejércitos terrenales se puede comparar con el conflicto que se libra en el alma de una persona que trata de rendirse, no a un enemigo, (en este caso a Satanás o Iblis), sino al mejor amigo del hombre, es a saber, a Jesucristo.

Debemos de destacar el hecho de que la batalla espiritual no se gana combatiendo, sino sometiéndose a Jesucristo. Esta victoria se logra por fe. Pablo se aproximó a Damasco al frente de un pequeño grupo de zelotes y soldados romanos.  (Foto. Cristo fue lleno del Espíritu Santo cuando salio del agua, Ada resucita a una nueva vida en Cristo).

Pero de repente una luz enceguecedora y una voz que procedía del Cielo. En medio del polvo Pablo se rindió con estas palabras
Señor, ¿que quieres que haga? 

 ¡Qué cambio se produjo!
¿Cual es el secreto de esa transformación? Fe genuina, Vio a Jesús, y al verlo, creyó, y al creer, nació de Dios. Al ser vencido por Jesucristo, Pablo se convirtió en vencedor.
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