martes, 13 de enero de 2015

CRISTO O LA diosa DIANA


Entonces el escribano, cuando había apaciguado a la multitud, dijo: Varones efesios,¿y quien es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter? Hech. 19:35.

Por más de tres años Pablo trabajo en la ciudad de Éfeso donde, una vez al año, se celebraba las ceremonias especiales en honor de la diosa Diana o Artemisa. La ubicación estratégica de Éfeso combinada con su gran templo y el hecho de constituir l centro del culto de Artemisa, le daba esta ceremonia una gran importancia. 
 
 En honor a la diosa Diana se construyo uno de los templos más hermosos del imperio Romano. Despreciar su culto podía conducir al infractor a la muerte.

Existe un cuadro titulado “Cristo o Diana” (cuadro que no encontrado por internet) Representa a una muchacha recientemente convertida cristianismo. 

En el fondo se ve el gran anfiteatro lleno de espectadores. A la izquierda está el altar una gran estatua de oro de la diosa Diana.

Una joven sostiene una caja llena de incienso que pone al alcance de la muchacha sometida a juicio. Junto a ella se ve un sacerdote de cabellos blancos barba larga. 

 Un costado ay un gran grupo de jovencitas listas para pronunciar en alabanzas la diosa Diana. El representante del emperador escruta el rostro de la hermosa muchacha cuya vida depende de su decisión.

Junto a ella se ve al funcionario que acaba de leer el decreto del emperador. A su derecha un joven apuesto la toma firmemente del brazo. En su rostro se refleja la angustia. 

Sus labios indican que le está rogando que tome un poquito de incienso y lo arroje en el fuego para evitar una muerte segura.

Si no lo hace, su esperanza de un feliz matrimonio se esfumará para siempre. Es un momento de gran tensión. ¿Por quién se decidirá? Por Cristo o Diana?Pero ya en sus ojos se vislumbra su sometimiento a la voluntad de Dios y su repulsa al paganismo.

Al dirigir su rostro al cielo, unos ojos ven más allá del teatro de la gente, sus oídos escucha algo mas que el ruido de la bestia.

¡Que lástima sería si cediera y cometiera la acción idólatra que se le sugiere! Pero no; este es un momento de victoria. Y no esta sola: Cristo esta a su lado. Decide adorar solo a Cristo resucitado, y rehúsa rendir honores a la imagen. 

La verdad es que todos los que leen estas palabras están en el lugar de esa joven todos los días de su vida. ¿Quién osee tu corazón? ¿A quien sirves?Búscalo hoy y vive con él para siempre.
Maranata
Les agradezco que sigan orando por mi vista.
Luis José de Madariaga.
La Biblia a través del tiempo.
http:// segunda venida apocalíptica

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