miércoles, 16 de agosto de 2017

VER ES CREER


Bienaventurado los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Mateo 5:8
Cuando se ama mucho a una persona, y está separada por un largo periodo de tiempo, uno/a se siente agobiado /A . Pero revivimos una carta en la cual se nos comunica su llegada eminente. 

lo hay que ir a la estación de tren o al aeropuerto, para contemplar la expectación allí vivida de los familiares y le las novias. Es una ocasión muy feliz. Nuestro amor por Dios nos hace anticipar el día cuando podamos estar con Él. Las señales están casi cumplidas, sólo falta dos matices para que sea un hecho consumado. 

Hay unos pequeños detalles, que podrían arruinar nuestra perspectivas: tenemos que poseer un corazón puro. Tiene que haber una renovación de nuestro corazón y mente. ¡Esto significa estar sin pecado! ¡Sin mancha! ¿Hace esto que nuestro corazón se detenga? 

¿Usted y yo, tenemos este gran ideal, y saber que no estamos a la altura de las circunstancias? La gran mayoría del pueblo de Dios, queramos admitirlo o no; no estamos a la altura de Cristo. Las impurezas enturbian el agua. Las impurezas del vidrio puede hacer que esa obra salga defectuosa y opaca. 
Así es el corazón humano cuando no esta convertido. Muchas veces racionamos erróneamente porque tenemos cosas en nuestro corazón que distorsiona nuestra percepción de las cosas celestiales, y de las terrenales. 

Nuestras emociones se ven afectadas por nuestra rebeldía a través de las emociones o resentimientos hacia mi hermano. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová,que escudriño la mente, que pruebo el corazón” (Jer. 17:9-10). 

Hay un gran cirujano, no cobra mucho. Sólo pide lealtad y que le enviemos más enfermos. Nuestro corazón esta enfermo, nuestra mente depravada por las cosas del mundo. “Dios ha enviado a su Hijo al mundo para sanar a los quebrantado y dolientes de buen corazón, no vino para dictar sentencia contra el hombre. 

Todo hombre que cree en El no es juzgado. El el hombre que no cree en El, porque no cree en el carácter del Hijo unigénito de Dios”(Jun 3:17). Creer en el carácter del unigénito Hijo de Dios es creer en el carácter de Dios mismo. 

La oración de Jesús por sus discípulos (¡y nosotros!), El dijo: “Padre de toda bondad y verdad, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y estos hombres saben que tú me has enviado. He hecho que te conozcan” (Juan.17:25-26 ibíd). 
Los malentendido que hay en el pueblo de Dios acerca de la divinidad de Cristo nublan nuestras mentes, nubla nuestras mentes. En verdad, estamos actuando como niños de par bulos. 

La regeneración viene a través de la comunión del Espíritu Santo, constantemente y la consagración a la obra de Dios. El tiempo es corto, muy corto. Nuestro esquema de pensamiento han sido sanados. Por la gracia y el poder de Nuestro Jesús y el Espíritu Santo. Pronto saldremos a las montañas y valles para recibir a nuestro Dios.
[Os pido que oréis por mi. 
Tegon una alergia que me ataca todo el cuerpo y los ojos, y no tengo ganas de hacer nada. Os ruego humildemente que oréis por mi, para que siga haciendo esta obra. Que Dios os bendiga].
Maranata:
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puedan amarlo y otros odiarlo, usted y yo podemos confiar

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