sábado, 5 de agosto de 2017

SOY FELIZ PORQUE TENGO A DIOS.


Bienaventurados los pobres en Espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Mat. 5:3.
¡ Cuánto es mejor es buscar al Dador de la salvación que buscar la salvación! El hombre por su naturaleza es egoísta, envidioso, y un largo ezetera. Si usted tuviera un tío rico, ¿que valoraría más, al tío por su riquezas o al tío como hombre? 

 La verdad que sería muy mezquino valorar sólo su fortuna, cuando hay otros valores humanísticos más importante. La versión Dios habla hoy expresa el texto de esta manera.  

“Dichosos los que reconocen su necesidad espiritual”. Demasiado a menudo nos vemos consumidos por todas las cosas que necesitamos de Dios: el perdón, el saneamiento, la amistad, su amor, etc. Nos pasamos toda nuestra vida espiritual implorando esas cosas de nuestro Dios. 

El ser humano, cuando recibe un regalo se siente obligado o tiene la sensación de hacerlo el la próxima vez. ¿Es esa la forma en que Dios gana nuestro interes por Él? Estamos muy equivocados al respecto. 

Él no nos ama por el interés ¡No! Dios no usa su amor como una manera de obligarnos, tenemos que ver el significado de la cruz, si pensamos detenidamente nos abrumaría. No es de extrañar que tantos cristianos sean sombríos y incrédulos. Estos cristianos sienten un conflicto emocional entre la gratitud y la obligación. Hay dos clases de cristianos: 

A/ Los cristianos que están agradecidos por el don de la vida eterna. B/ Los cristianos que tienen miedo al enfrentarse a un Dios consumidor, y solo el pensar de verlo cara a cara les aterroriza. El amor quita el temor. 

Por la fe entendemos ver cara a cara a nuestro Dios. Durante nuestra vida de cristianos, de veríamos estar en comunión con nuestro Hacedor tres veces al día, o cuando vamos por la calle. Cuanto más conozcamos a Dios como un Dios perdonador mayor sera nuestra relación con El. 

Si el perdón no fuera parte integrante del carácter de Dios, adonde estaría hoy el ser humano. Esta lucha de un Dios cruel, la planto Satanás en el corazón humano. Pero Dios se mostró ante el hombre en la cruz, el amor infinito por el hombre. 

Dios se nos ha dado a sí mismo con todo lo que es, manifestado en su Hijo. La felicidad verdadera y perdurable nos llega cuando nos damos cuenta de que al darse a sí mismo, nos dio todo lo que necesitamos en esta vida. 

Si el Rey es nuestro, también su reino es nuestro. Si es perdonador, su perdón llega a nosotros. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan.17:3).
[Os pido que oréis por mi. 
Tegon una alergia que me ataca todo el cuerpo y los ojos, y no tengo ganas de hacer nada. Os ruego humildemente que oréis por mi, para que siga haciendo esta obra. Que Dios os bendiga].
Maranata:
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