viernes, 17 de abril de 2015

"UNA HERENCIA INCORRUPTIBLE"


Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos. Para nosotros que somos guardados en la virtud de Dios por la fe, para alcanzar la salud que esta aparejada para ser manifestada en el último tiempo.
1º Pedro 1;4,5.

Existe una flor llamada amaranto, es una flor de larga duración, que lleva ese nombre transliterado del griego porque no se marchita, aun cuando esta seca. Dios tiene una morada para los Santos inaccesible Gr. “amárantos” imperecedera. Reservada para aquellos que por todas las edades han sido fieles a Dios, y han guardado sus preceptos.

La morada de Dios, es él que guarda la “herencia” de los santos. La plena posesión de esta “herencia” será en la tierra renovada. (Mat. 5:5; Apoc. 21:1). 

El profeta Isaías en visión Dios le presenta como sera esa tierra renovada. Isa. 60:18-22. Dios en su gran misericordia le hace ver una tierra santa y buena, le dice Dios: Porque ha aquí, que yo creo nuevos cielos y nueva tierra. . .

Mas os gozaréis y os alegraréis por siglos de siglos en las cosa que yo creo, porque ha aquí que yo creo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Tanto pedro como Isaías presenta esta esperanza de una herencia venidera a quienes vivían en las condiciones más aterradoras. Cierto es que muchos eran esclavos, perseguidos y torturados por causa de su fe. Pero en el siglo XXII, también hay esclavos, de mucha índoles, pero Pablo nos da este mensaje de consolación.
A través de del tiempo, la vida no valía nada, solo había esclavos y libres. Entrando en el siglo IX al al XV, la libertad para hombre y mujeres estaban coaccionada a las leyes del estado y de la iglesia. Este mensaje de esperanza atravesó los siglo, y llega a nuestro días como una clara promesa de nuestro Dios.

El cielo es nuestro por promesa y por redención, porque es Dios que lo dicho. Lo cierto es que Dios en su gran misericordia nos guarda con su poder. Es un guardián que nunca pide el relevo.

En el blog (http://judaislacris.blogspot.com ) podemos ver a un Abraham inseguro, hasta que Dios lo visita en compañía de dos ángeles, su dudas se convirtieron en una fe inamovible, la promesa que Dios le había prometido se cumpliría 25 años después. Dios no tarda su promesa, somos nosotros la que la hacemos tardar la promesas.

En esa tierra nueva, el lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y a la serpiente el polvo será su comida. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová. (Isa. 65:25). La pregunta es: ¿Queremos estar allí? Si ese es tu pensamiento, tenemos que poner nuestras vidas en armonía con Dios. No te dejare ni te abandonare el que guarda a Israel.
Maranata
Sigan orando por la vista de mi esposa.
Luis José de Madariaga.
La Biblia a través del tiempo.
http:// segunda venida apocalíptica

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