domingo, 14 de diciembre de 2014

LA "DEBILIDAD" DE LA LEY.



Lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condeno al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliere en nosotros que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:3,4.


Si la ley de Dios presenta ciertas limitaciones, Se dice que es “débil por la carne” porque la naturaleza pecaminosa del hombre le ha despojado de su poder. Pero esa “debilidad” no significa que la ley sea defectuosa.

El coche es útil para viajar por la carretera, pero no puede volar. El avión está para volar pero si tuviera que ir por la carretera le seria imposible. La ley es algo parecido, no tiene poder para cambiar la naturaleza humana carnal, y por ende pecaminosa y rebelde. Pablo nos estas diciendo: Dios ha hecho lo que la ley no podía hacer; ha condenado al pecado, y por lo tanto es imposible que el cristiano venza el poder del mal y viva una vida triunfante en Cristo.

El hombre irregenerado rechaza totalmente la ley de Dios. Hay millones de seres humanos que violan el cuarto mandamiento, no según la iglesia I.C.A.R. Y que observan el sexto mandamiento (el domingo). Y deshonra el Sábado.


La ley es completamente incapaz de inducir al hombre a amar la ley y a obedecerla. No puede extirpar la idolatría cultivada y heredada por la tradición, ni limpia de maldiciones los labios profanos de los hombres cuando blasfemia el nombre de Dios y hablan conversaciones profanas. Los ángeles se retiran de tales personas. 
La ley señala el camino recto, pero no puede capacitar al hombre caído y débil para que camine por él. Como Dios conocía esa debilidad de la ley, envió a su Hijo para que hiciera tres cosas. Primero: Cristo vino como hombre sin pecar, para salvar al hombre caído (Juan 3:16), Dios se sacrifico así mismo en su Hijo (2º Cor. 5:19; cf. DTG. 710).

Segundo: Cristo murió por la humanidad en el atrio esterior, pago lo que la ley exigua con su muerte, sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecado. La ley es inmutable no se puede abrogar. Cristo exaltó la justicias de la ley

Cuantos hombre tratan la ley con ligereza y la desacreditan en lo más mínimo. Lo que lo hacen no comprenden en absoluto el sacrificio de Cristo. Al morir el Salvador exalto la justicia de la ley y desenmascaro el horror del pecado y del pecador que conlleva a la transgresión de la ley. Cristo murió debido a la inmutabilidad de la ley.
Tercero:
Al asumir nuestra humanidad Cristo también tuvo el propósito de demostrar a los hombre y a todo el universo que se puede resistir con éxito al pecado y a Satanás, y que los seres humanos en esta vida pueden obedecer la voluntad de Dios. (Hap.423)

La vida y la muerte de Cristo despiertan en nosotros el anhelo de no andar “conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Mediante la vida perfecta de Cristo se nos ofrece “la justicia de la ley”, la cual llega a formar parte de nuestra naturaleza por el poder del Espíritu Santo.

La ley de Dios rige el universo, es la justicia de Dios, y el creyente debe acertar al Autor como su salvador personal que lo libra de la condenación de la ley. Pero Dios no cuaciona la voluntad del HOMBRE.
MARANATA.
Les agradezco sus oraciones, no estoy muy bien, pero por la gracia de Dios se que me recuperare de la vista. Sigan orando por mi recuperación. Que la paz de Nuestro Señor Jesucristo
sea con ustedes.
Luis José de Madariaga.
La Biblia a través del tiempo.
http:// segunda venida apocalíptica

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