miércoles, 7 de mayo de 2014

OLVIDEMOS EL PASADO HERMANOS

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Fil. 3:13,14.

Estas palabras fueron escritas por alguien que tenía mucho que olvidar.  Observó mientras lapidaban a un hombre temeroso de Dios y cuidó de la ropa de los que le apedreaban.  Trastornó la iglesia que Jesucristo había fundado.  La mención de su nombre causaba temor en los corazones de los cristianos consagrados.

No obstante, una vez convertido olvidó el pasado para marchar decididamente hacia el futuro.  Puso las miras las miras en aquel que le llamo de la muerte a la vida. Lo cierto es, que hoy en día hay muchos hijos de Dios que no han dejado su carga en manos de su Dios, y aun están con las ropas del viejo hombre.

La pregunta es: ¿No has dejado tu calendario del año pasado? Lo cierto es que los calendario antiguos encabezaban la lista de los objetos inútiles.  Al desprenderte de tu calendario viejo, arrojas lejos todo recuerdo relacionado con el desánimo y el fracaso.

Pero recuerdas la forma en que Dios te condujo en lo pasado, y cuando lo recuerdas salen las lágrimas y clamas ¡Dios mio! ¡Dios mio! ¡ayudame! Esto es una ayuda ya que el Espíritu te esta llamando a volver a Cristo, y así puedes poner tu vida en armonía con tu Dios.


Una de las lecciones más preciosas que cuando en mi diario lleva por nombre: "Los milagros de Dios en mi vida" En estos diarios esta mi vida y los milagro que Dios ha hecho en mi vida, y como me ha salvado siete veces de la muerte.  En estos diarios conservo episodios que revelan la bondad de mi Dios hacia mí.  

Algunos de esos incidentes pueden parecer insignificantes.  Pero para mi constituyen pruebas irrefutables de que Dios se preocupa por mi y me dirige.  Me viene a mi mente, hace muchos años como mi Dios al cual yo sirvo me salvo la vida.  Trabajaba para una gran empresa de construcción F.C.E. 

Me quede en el para, así que tuve que trabajar de peón de albañil, tenia que alimentar a mi familia.  El trabajo era muy duro, el ingeniero de obras siempre me preguntaba si me sentía bien, yo le decía que si, pero yo oraba a mi Dios todo el día para que me diese fuerzas, sobre todo cuando tenia que llevar esos tablones tan pesados.  

Un día que siempre recordare, estaba subido en unos bidones de aceite para los motores, estaba solo, y de repente sentí que algo me empujaba, y caí dentro del contenedor.  Estuve pidiendo auxilio mucho rato, hasta que un compañero me vio y dio la voz de alarma.  Todos pensaron que me había roto la columna, me llevaron al hospital.

Fue el trayecto más largo de mi vida, ya que el hospital estaba a cincuenta kilómetros.  Fue un verdadero milagro, solo tenia una fisura en las costillas y la rodilla maltrecha. ¡Cuantas gracias tengo que dar a mi amado Jesús.  Gracias Dios mio por darme la vida otra vez.

Hay una promesa hecha por Dios para en aquellos que ponen su confianza en él: "Hay siempre ángeles presentes donde más se necesitan, con aquellos que tienen que pelear la batalla más duras contra el yo, y cuyo ambiente es más desalentador" (HH. 37).
Maranata.  

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