jueves, 18 de abril de 2019

FE ES TENER CONFIANZA EN DIOS.

No perdáis pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón. Hebreos 10:35
Durante nuestra niñez nuestros padres nos cuidan, nos alimenta y nos protege y nos disciplina. 

Cuando somos adultos nuestro Padre celestial nos disciplina durante toda nuestra vida. 

Nuestros padres terrenales es posible que en su celo nos dieron una mala disciplina. Y adquirimos rasgos de carácter que son inadecuados, que más tarde desarrollamos para toda la vida. 

Y esos rasgos es una pesada carga en nuestra vidas. Como resultado de esta deformidad de carácter, nos vemos frustrados en una sociedad que no nos comprenden. 

Parece razonable relacionarnos con los demás seres humanos de esta manera tener una confianza. Ponemos nuestra confianza en las personas sólo después que hemos llegado a tener una base suficientemente fuerte, que a nuestro parecer o opinión es solida. 
Pero nada de esta vida es solido, ni aun la amistad. Porque contra más alto subas, el golpe sera más fuerte. 

No vemos ninguna virtud en una fe ciega; confiamos sólo en las personas confiables. 

¿Por qué, entonces, vacilamos tanto en relacionarnos con Dios de la misma manera? ¿Por qué nos sentimos mal cuando buscamos evidencias para confiar en El, siendo que El nos ha dado tantas? 

Por qué empleamos las más elevadas capacidades intelectuales que El nos dio para hacer decisiones de mediana importancia, pero las ponemos a un lado al hacer la decisión más importante de toda nuestra existencia. 

Nos quejamos de la disciplina de una sociedad que no nos comprende, y esta misma sociedad nos disciplina en muchos aspectos de nuestra vida. ¿Pero cuando es Dios quien nos disciplina nos quejamos? 

¿Por qué? ¿Pero cuánto más no debiéramos apreciar y prestar atención a la disciplina de nuestro Padre celestial, un Padre cuya sabiduría y amor permite sólo que es para nuestro bien? 

El propósito de toda disciplina divina es la trasformación del carácter; su meta es la perfección (Mat. 5:48).

La gran obra del Espíritu Santo es transformarnos por medio de nuestro entendimiento, y poseer un carácter como el de Cristo. 

Se espera que los hijos de Dios hagan, y no meramente digan. El que dice que está en él, debe andar como él anduvo. 

Cristo vino a romper las cadenas de la esclavitud del pecado para el alma.

”Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. 

Es la gran obra de la redención no hay compulsión. Bajo la fuerza del Espíritu santo, Dios elevara al hombre y mujeres a una libertad que el hombre nunca podrá entender. La libertad que Dios da es gratuita.
MARANATA.
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NOTIFICACION A LOS LECTORES.
Notificación: Estimados lectores de este blog. Hace tiempo que parezco de un problema de salud, que abecés me impide desarrollar este ministerio. En otras ocasiones les pedí que orase por mi, y sus oraciones fueron contestadas, pues recupere la salud. Hoy les insto a que oren por mi, para que me recupere de esta dolencia que arrastro barios meses. Se que vuestras oraciones llegaran al trono de la gracia y si es la voluntad de Dios me pondré bien. Las oraciones del justo llegan al trono de la gracia. El Señor nos dice: Orar los unos por los otros para que Vuestro Padre sea glorificado. Que Dios os bendiga y que su paz sea sobre ustedes. Sal. 62: 7

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