viernes, 25 de mayo de 2018

LA IGUALDAD ENTRE SEXOS.


Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás, prosélitos de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, oraron, les impusieron las manos. Hechos 6:5-6.
Ante Dios todos somos iguales, no hay distinción de credos ni de razas. La única distinción entre los hombres es la honestidad,la consagración y la oración. 

En un mundo que se tambalea por su falta de conocimiento de Dios. Los griegos estaban preocupados porque no eran bien atendidos dentro de la iglesia. 

Los varones que se eligieran debían de atender no sólo las necesidades espirituales de los pobres, sino manifestar prudencia, discreción capacidad administrativa y sabiduría en las obras. Reconozco que hoy día, en el siglo XXI hay muy poco de esto. 

Hoy llamaríamos a estos hombre Ancianos. Estos hombre tenían que llevar la predicación y diversas formas de la enseñanza. Este ministerio es conducido por el Espíritu Santo. Pero el hombre puede tomar otra dirección y hacer su propia voluntad. 

Estos hombre de fe y oración eran griegos, y es posible que fueran helenistas, pero también es cierto que muchos judíos eran griegos. Esteban y Felipe eran muy especiales, estos hombre estuvieron entre los setenta. 
En la iglesia no tenía que haber disputas, sino oración para que Dios elija a sus hijos para los cargos. 

Es la primera vez que se menciona que les impusieron las manos, por lo menos en el acto de bendecir. Jesús ponía las manos sobre los enfermos para sanarlos (Mar. 6:5; Luc. 4:40;13:13; cf. Marc.16:18). 

La imposición de manos es un acto muy sagrado,bien sea para los ancianos o diáconos ordenados. Esto debe de significar una relación entre esas persona y Dios muy intima, (Hap.130-131). El Espíritu Santo obraba en ellos, y la iglesia crecía. 

Si reflexionamos sobre este hecho, pregunto: ¿que pasa en nuestras iglesias en España? ¿Por qué no ha más consagración y menos ful bol? El Espíritu Santo no obliga a nadie, tiene que salir de uno mismo en hacer la obra del Señor. 

Cada uno tiene sus responsabilidades en la causa de Cristo. La eficiencia del Espíritu de Dios hará efectivos los trabajos de todos los que está dispuestos a someterse a su conducción. 

El ministro y los miembros de la iglesia han de unirse como una sola persona para trabajar en la edificación y la prosperidad de la iglesia. 

Todo el que sea un verdadero soldado en el ejército del Señor será un obrero ferviente, sincero y eficiente que trabaja para progresar el reino de Cristo. ( 3, J.T.p. 407). 

Los primeros conversos tenían una cosa en claro: consagración sin reservas de cuerpo,mente y espíritu,de todas sus energías y capacidades, para hacer de la obra un éxito. Esta es la misión del pueblo de Dios para los tiempos finales.
MARANATA.
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