lunes, 21 de diciembre de 2015

CONFIANZA EN EL TIEMPO DE PRUEBA


Como de meollo y de grosura será saciada mi alma y con labios de júbilo te alabará mi boca, cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Salm. 63:5,6.
Este tema fue escrito durante un largo periodo de enfermedad y sufrimiento mientra estaba en Australia.
David en su enfermedad y en tales momentos en que el hombre tiene a agitarse por las dificultades. Sin duda David dedicó mucho tiempo a pensar en Dios durante la noche cuando el silencio es más apacible. 

La historia de esta mujer puede ser nuestra historia cuando estamos enfermos o pasamos pruebas terribles. Ella dice: He pasado muchas horas de insomnio y de dolor, pero se me han presentado la preciosa promesas de Dios, muy frescas y con poder vivificantes para mi mente. 

(Quien no a pasado esto, yo si) El querido Salvador ha estado muy cerca de mi, y me agrada meditar en el amor de Jesús. 

Su tierna compasión y las lecciones que dio a sus discípulos llegan a ser claras y tan llenas de significado que son el alimento del alma como maná celestial. . . Cuando el Señor ve oportuno decir: 

“Estate aquí acostado pacientemente y reflexiona”, y cuando el Espíritu Santo trae muchas cosas a mi memoria, preciosas más de lo que puedo expresar, no veo que razón tengo para quejarme. . . (Yo he experimentado esto cuando no puedo dormir, Dios me trae a mi memoria hechos de lo que Dios ha hecho en mi vida). . . 

Recordé los versos que han sido un consuelo para mí muchas veces en mi aflicción: No puedo dar un paso adelante al comenzar un nuevo año; pero Dios me cuidó en el pasado, él me mostrará el futuro, y lo que a lo lejos parece oscuro quizá brille de cerca. 

“Bendita y confiada ignorancia: es mejor no saber; me sostiene en los poderosos brazos que no me dejarán y susurra a mi triste alma que descanse en el pecho amoroso.
Así sigo, sin saber, ni quisiera saber si pudiera. Prefiero en lo negro ir con Dios que solo en la luz; caminaría por fe con él, antes que solo por vista. 
“Mi corazón retrocede ante la prueba que pueda haber en el futuro. Pero no tengo dolor que el amadoSeñor no haya permitido. Así que rechazo las lagrimas susurrando: El sabe” (Manuscrito 40. 1892). 
David, Salomón, Jeremías, Pablo, tu hermano y hermana, incluso yo, hemos sufrido, pero hemos visto la grandeza del amor de Dios para soportar la prueba con resignación. Y al final del camino, sabemos que Cristo nos espera. Amen.
Maranata
Luis José de Madariaga.
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