martes, 16 de junio de 2015

COMO UN LEÓN


Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al numero de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días. Job.1:5.

Debido a su sensibilidad espiritual, Job reconocía los peligros que estaban expuestos sus hijos. Lo curioso que el pecado que Job temía en sus hijos, fue el mismo pecado que él mas tarde fue fue tentado a cometer. 

Ellos fueron tentados por la holgura; él fu tentado por las penalidades. 
Si se tiene a un León en la jaula empezara a dar vueltas, y vueltas en su propio circulo. Los hijos de Job era como leones: prisionero de las costumbres de la época. Cada uno de ellos por turno entretenía a los otros, con fiestas y bebidas. 

Job estaba preocupado por ellos, temiendo que hubiese renunciado a Dios. Ofrecía sacrificios por ello, rogando a Dios por sus hijos. 

Como buen padre escudriñaba su corazón para ver si había fracasado en su educación. ¿Que lejos esta hoy de la realidad? 
Job pensaba quizá había sido sido blando en su educación y no había corregido a sus hijos correctamente, y se habían apartado de la fe de sus padres. Era demasiado tarde para reeducarlos otra vez, y cambiar sus hábitos. 

Todo lo que podía hacer era presentarlos ante la misericordia de Dios día tras día ara que ellos oyeran la voz del Espíritu Santo. Los jóvenes de nuestro siglo, no son peores que en la época de Job, muchos ni se casan se junta, y están cometiendo adulterio constante mente, hasta que la misericordia de Dios diga vasta ya. 

Pero la obligación de un padre es interceder siempre por sus hijos. Cada persona que haya vivido alguna vez aya adquiridos hábitos, unos buenos y otros malos. 

Si nosotros tenemos la hacia nuestros hijos, o si sabemos que están haciendo cosas que no están de acuerdo con la ley de Dios, debemos de ponerlo en el altar cuando hacemos el culto familiar. Rogando en todo momento para que Dios toque su alma y lo devuelva otra vez a la iglesia. 

Esperando que sean como el león de Judá llenos del espíritu de Dios. Si nuestro hijos y nosotros, andamos como él anduvo, hallaremos a aquellos, a quienes llevaremos a él.
Maranata
Sigan orando por la vista de mi esposa.
Luis José de Madariaga.
http:// segunda venida apocalíptica
La Biblia a través del tiempo.

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