viernes, 5 de junio de 2015

CISTERNAS ROTAS RESTAURADAS


Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, rotas que no retienen agua. Jer. 2:13.
Se cuenta la anécdota de un hombre conocido por sus periódicas conversiones y apostasías cierto día asistió a una reunión de reavivamiento. 

Movido por la emoción del predicador oro con fervor a fin de que recibiese na abundante porción del Espíritu Santo. También asistía una anciana que conocía a ese hombre. Ella gritó: “¡No se lo des, Señor! ¡Se le va a escurrir!”

Esta ilustración es una descripción viva de Israel de los tiempos de Jeremías. Este mal se puede definir de dos formas: El rechazo de lo real y verdadero, y el preferir lo irreal y falso. Lo primero lleva naturalmente a lo segundo.

Los israelitas eran cisternas rotas que recibían el agua y la perdían. Como pueblo de Israel había recibido de Dios la responsabilidad de llevar el agua de la vida a las naciones que lo rodeaban. Dios llevó a Israel de Egipto a la tierra prometida. 

Les dio dirigentes, sacerdotes y profetas que le enseñara el camino de Dios. Ellos debían ser un ejemplo. Viviendo a la altura de las enseñanzas de Dios, demostrando su amor amando y respetando el uno al otro, su influencia habría sido, inspiradora a los pueblos vecinos.

Israel y Judá llegaron a una bifurcación. Por su orgullo y arrogancia la nación fue dividida. Las leyes de Dios fueron quebrantadas. Se establecieron prácticas idolátricas. Dios les dio muchas oportunidades de arrepentirse, pero ellos “se escurrieron”. 

El pueblo fue a Jeremías y reconocieron sus faltas. Le pidieron que orase a Dios en su favor, y que estaban dispuesto hacer la voluntad de Dios. Pero cuando el mensaje fue dado al pueblo, este lo rechazo. Jer. 42. 

El agua de la vida se escurrió, e Israel y Judá se volvieron cisternas secas, un pueblo árido en lo que respeta a la palabra de Dios. Siglos más tarde, en el año 70 d.C. Israel recibió su propio castigo. La pregunta que me planteo es: ¿No estará haciendo lo mismo el Israel espiritual lo mismo que el Israel de antaño? ¿No se estará haciendo rebelde después de 171 años de espera? 

¿Sera este año el último llamado de Dios al arrepentimiento? ¡Dos males! ¡Dejar a Dios! ¡Hay cisternas defectuosas! Así era el antiguo Israel. ¿Esta es también nuestra descripción del Israel espiritual? Estamos nosotros rechazando el Agua de la vida? Estamos más interesados en hacer nuestros propios caminos que el andar el camino de Dios? 

Si es así, somos cisternas rotas. Nadi nos ayudará a hacer que nuestra cisterna (nuestra vida) retenga el agua. Mediante su Espíritu él nos unirá con Cristo, y nuevamente estaremos llenos de Agua de la vida. De ti y de mi depende que seamos llenos a rebosar del agua viva.
Maranata
Sigan orando por la vista de mi esposa.
Luis José de Madariaga.
http:// segunda venida apocalíptica
La Biblia a través del tiempo

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