viernes, 30 de junio de 2017

ROMPAMOS EL CAUTIVERIO.


Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. Jueces 15:14.
Hablemos de un joven que era adicto al tabaco, esto le gripaba constantemente como un airado filisteo. Durante cuarenta años habría sufrido las mofas insolentes de su amigo. 

Había quebrantado su salud y su autoestima, y siempre parecía derrotado su deseo de testificar como un cristiano victorioso se desvanecía. 

En un retiro espiritual celebrado en California. El predicador le vio ansioso, nervioso, era la consecuencia de su adición. El joven dijo: “Tengo que fumar un cigarrillo cada veinte minutos. Le dijo al predicador: He pasado por cada programa y método para dejar de fumar que existe. 

He estado dos veces en el hospital, y no puedo abandonar el vicio”. 
En ese retiro espiritual se encontraban barios pastores y dirigentes laicos. 
El pastor se dirigió a ellos y les pidió que si se podían reunir para un asunto de máxima urgencia. Reunidos todos y en medio el joven, colocaron las manos sobre él mientras oraban por su problema. 

Pidieron su plena sumisión al poder del Espíritu Santo. “Jesús ama a este joven -dijo un pastor: Por favor, recuerde que su salvación depende de la sangre de Jesús, y no de su victoria sobre el cigarrillo. 
Pero esta victoria lo capacitará para dar un glorioso testimonio del poder de Jesús y le dará libertad para compartir el amor del Salvador en forma que hasta ahora no ha usado”. 

Dos días más tarde, en la última reunión, el joven salto sobre sus pies. “¡No puedo quedarme callado! -exclamó-. Por primera vez en cuarenta años no he fumado durante las cuarenta y ocho horas. Alabado sea Dios, ¡la esclavitud está rota! Estoy libre”. 
Mi experiencia en colaborar en charlas para dejar de fumar, es maravillosa. Durante cinco años dimos conferencias en Calatayud con resultados sorprendentes. Dios esta dispuesto a ayudarnos. 

El Espíritu Santo está siempre dispuesto para hacer en nosotros grandes milagros. La oración intercesora culminó en un concierto de alabanza cuando aquellos que habían sido liberados de problemas físicos, emocionales, sociales y espirituales de carácter específicos, celebraron su victoria a través del poder del Espíritu Santo.
Maranata.
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(Oren por mi enfermedad, es muy delicada) 

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