sábado, 3 de junio de 2017

LA LIBERTAD Y LA CONFIANZA.


Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios, con la confianza que nos da muestra fe en él. Efe. 3:12.
La historia de hoy es la de un niño que tenia una deformación de un pie, su madre le advirtió que no corriese. 

El hecho es que el niño podía corre con mayor rapidez que su hermana. Acepto el consejo de la persona a quien más amaba, abandono la actividad, lentamente perdió la capacidad que tenía, y termino siendo un invalido. 

La madre confirmo la observación de que su hijo estaba peor. ¡Que tragedia! Del mismo modo ocurre con los que escuchamos las sugerencias de Satanás. El hombre cristiano tiene el pie izquierdo deformado; ¡y Satanás nos dice que no podemos correr. . .
hacia el Padre! Todos los argumentos son engañoso, pero son muy sutiles. En primer lugar, Satanas nos dice que el Padre está enojado. Raramente corremos al encuentro de alguien que esta enojado con nosotros. Adán y Eva no lo hicieron. 

A esta mentira añade una sutil insinuación: a Dios no le gusta los incapacitados. Sólo tolera que se acerque después que hayan hecho algo para aplacarlo. Dios rebate esta información tendenciosa. Nos da hechos más sólidos, tanto acerca de nosotros como acerca de Él. 

Y para poder ser la fuente más fidedigna de nuestra vidas, Él vivió la verdad acerca de sí mismo en la persona de su Hijo. Al ver a Dios en Cristo, comenzamos a confiar en Él. A medida que nuestra confianza crece, nos acercamos con más valor hasta que, por fin, sabemos que tenemos total libertad de acceso a Él. 

¡Algunos hasta comienzan a correr hacia El! Si tan sólo pudiéramos captar una verdad aún mayor: ¡No necesitamos seguir siendo inválidos! Dios es el gran restaurador. En nuestra carrera hacia su presencia, y descubriremos que Él “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantes de lo que pedimos o entendemos” (Efe.3:20). 

Dios no sólo desea que puedas correr, sino que lo aras sin cansarte. Quiere que se renueve nuestras fuerzas, y que nos elevemos como las águilas hacia el cielo infinito y poder contemplar las maravillas de un Dios bondadoso. (Isa.40:31). Confía más cada día en tú Dios, pon todas las cosas en su mano. Y el Espíritu Santo te guiara hacia la eternidad. Por la dureza de las fotos de los niños, no las epuesto, en su lugar creo que esta fotos son más adecuadas. gracias.
Maranata.
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