martes, 5 de enero de 2016

EL SECRETO DE JESÚS


¿Mudara el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, habituados a hacer mal?
Jeremías 13:23.
El profeta hace referencia literalmente, “cusita” hombre que habitaba en el alto Nilo (Gén. 10:6; que era muy conocido por el pueblo de Jugad. 

Esta incisiva pregunta ahonda la triste realidad del pecado del hombre esta tan firmemente arraigado en el ser humano, que no puede por sus propias fuerzas “mudar” sus malos caminos. 

Y al ser humano no le queda otra salida que ser destruidos. ¿Puede el ser humano hacer el bien? 

Se deja muy claro la inutilidad de todo esfuerzo humano para vencer el mal sin el poder de Dios. 
¿No es eso cierto en todos nosotros? Nuestra conducta está determinada por nuestros propios deseos. 

Algunos de nosotros podemos ser influidos por situaciones y circunstancias, pero la mayoría de nosotros nos comportamos como nos hemos enseñado a nosotros mismos a comportarnos. 

Una Persona es generosa porque desea serlo. Otra es amable porque lo desea serlo. 

En este año , empecemos a cultivar rasgos de carácter para la gloria de Dios. 

Con el poder del Espíritu de Dios, y nuestra fuerza de voluntad, este año podremos ganar la victoria en Cristo Jesús, Ya que cuanto más crezcamos en el Señor, nuestro carácter se asemejara a él. 

Dios conocía el modelo de la humanidad cuando habló con Jeremías. 

Desde que entró el pecado es natural hacer el mal. Ni los individuos ni las naciones cambian mucho por voluntad propia y libre. 

Algunos pueden tratar de cambiar algunos hábitos nocivos para la salud, ejemplo: fumar, beber alcohol, las drogas y otros vicios mas ocultos. 

Demasiado a menudo vuelven a sus antiguos hábitos. Es mucho más fácil dejarse llevar por la corriente que nadar en contra de ella. Se requiere menos esfuerzos. 

No es imposible, sin embargo, que ocurran cambios en nuestra vida es positivo. Dios lo sabe, y ha hecho provisión para que podamos cambiar. 

Por ejemplo, Jesús probó que uno puede vivir en un ambiente malo y mantener un carácter celestial. 

Cristo estuvo sujeto a toda tentación conocida al hombre, pero sin pecado. Su secreto: era constante con el Padre. Su secreto es nuestro. 

Por nosotros mismos no podemos cambiar nuestra piel. Ni nuestra vida pecaminosa. Cuando permitimos que el Espíritu Santo asuma la dirección de nuestra vida, ocurre un cambió total, la entrega al Espíritu Santo incondicional, es la garantía de ser semejantes a Cristo. 
En este año puede ser nuestra experiencia personal con Cristo, si se lo prometemos. 
Maranata
Luis José de Madariaga.
http://lecciones-biblicas.blogspot.com
http://judaislacris.blogspot.com
http://meditacionesmatinales.blogspot.com
http://historiaybiblia.blogspot.com
ttp:// segunda venida apocalíptica.
La Biblia a través del tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario