sábado, 27 de septiembre de 2014

EL ANTÍDOTO DEL PERJUICIO.


Dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. Juan 4:25 26.

El viaje de Jesús a Samaria fue su primer intento para hacer comprender a sus discípulos la necesidad de eliminar todo perjuicio. Fue, además el primer esfuerzo para ayudar a este grupo minoritario, los samaritanos, a extirpar el perjuicio el perjuicio de sus corazones.

Es una hermosa historia llena de significado: un grupo representativo de la minoría y otros grupos representativos de la mayoría se reunieron por primera vez gracias al Hijo de Dios.

Observa que el principal objetivo del contacto de Jesús con la mujer, fue quitar los prejuicios ya existentes. El segundo paso fue dar el agua de la vida, esta mujer que según la sociedad era una mujer que no tenia derecho a la salvación.

Al ofrecer el agua de la vida Cristo quería llegar más lejos aun, quería llegar a través de ella a su familia y amigos, para ofrecerles el agua de vida. 

Cristo dejo bien claro que el Evangelio esta por sobre todas las cosas, y que a su avance debe estar en primer lugar en nuestras vidas.

La actitud de Cristo con la samaritana nos enseña al cristiano que no debemos permitir que el perjuicio limite el progreso del Evangelio. Pero por desgracia hay personas que tiene muchos perjuicios. 

Cualquier cosa que logre frenar el progreso del Evangelio será falta, no solamente para la obra, sino que dejaríamos a Cristo en mal lugar.
Y por ende estará en contra de Cristo, haciendo demorar la obra que Cristo que nos recomendó, tan bien retrasaremos su venida.

En su conversación con la mujer samaritana junto al pozo Jesús hizo lo máximo para eliminar sus perjuicios contra los judíos. No le dio una conferencia acerca como cambiar su actitud, sino que se presentó como la única alternativa para solucionar el problema.

Yo soy, el que habla contigo” declaró. Si tu me aceptas, conocerás la verdad y estarás libre de perjuicios”. Esto era lo que le estaba diciendo. Cristo evito la frase “Judíos” y “samaritanos”.

Lo que deseaba era que comprendiera que el tiempo había llegado cuando los verdaderos adoradores adorarían al Padre en espíritu y en verdad. La pregunta es de revote. En nuestro pueblo hay perjuicios y en abundancia, el orgullo, y la preponderancia existe en su pueblo. “Poe desgracia”
Fue un milagro que esta mujer llena de perjuicios cambiara tan rápidamente. ¡Ojalá nos pasara a nosotros! Pero esto le puede suceder a cualquiera que permita que Dios obre en su corazón.

Lo cierto es que el evangelio había hecho su obra. El amor de Jesús y sus tiernas palabras transformaron para siempre a la samaritana. “Para la mujer el judío había pasado a ser un hombre. 'Como tú, siendo judío', fue cambiado por 'Venid, ved a un obre'”. Había pasado de la intransigencia racial al amor cristiano. Ningún cristiano genuino podría conformarse con menos.
 Maranata.
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La Biblia a través del tiempo

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