lunes, 7 de abril de 2014

¿NECESITAMOS AYUDA?

Se llamara su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Isa. 9:6.
Isaias concluye  su anuncio de la futura era de paz con un notable profecía del gran Príncipe de Paz.  En este mundo nunca se lograra la paz mediante los esfuerzos humanos.  Desde la Segunda Guerra Mundial el hombre a tratado en vano la paz, los hombre de poder son cada vez más avaricioso de poder, y para que haya paz en este mundo se tiene que cuacionar los principios y valores de libertad del hombre.

Desde la década de los 60 África, emergente y explosiva, me ha enseñado muchas lecciones valiosas. En la década de los 90 hasta el 99, 
África y el Medio Oriente era una bomba a punto de explotar.  El frenesí político, los estados de emergencia, la ley marcial y la guerra declarada parcialmente perturbaron una y otra vez los cimientos de la libertad.

 Ni las Naciones Unidas han podido para la guerra, ni las potencias han querido pararlas por los intereses que conlleva.
Gracias a Dios, nos enfrentamos con estas pruebas sabiendo que esta la promesa dada a su iglesia: "He aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". (Juan. 11:38-44).

¿Se han encontrado usted a veces en lugares donde no sabían qué hacer ni adonde ir? Yo si, en el desierto del Magre, perdido sin saber a donde ir, expuesto a que los terroristas de Alkaeda te maten.  Entonces, esta promesa es para los que están pasando pruebas, sean bien de trabajo, de persecución religiosa, o de intolerancia por parte de sus vecinos.

Jesús, el poderoso Dios, el Padre eterno, desea ser el Consolador de ustedes.  "Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproches, y le será dada". (Luc. 7:11-15).
Cuando enfrentamos  dificultades y problemas es tan humano procurar consejo y dirección de un amigo o conocido de confianza.  No hay nada malo en esto.  "En la multitud de consejeros hay seguridad". (Prov.11:14).

Pero muchos nos agitamos y nos damos vueltas sin poder dormir antes de que llegue la ayuda.  ¿Por qué nos sometemos a semejante castigo?
¿Por qué no lo sometemos nuestro problema al que "da a todos abundatemente?

Consideremos estas inspiradas palabras de consejo:  "Cuando pasan por algún apuro, muchos piensan que deben dirigirse a algún amigo terrenal. . . Y no obstante no deja de estar siempre a su lado el poderoso Consejero de todos los siglos, invitándolos a depositar en él su confianza. (MC. 495, 496).

"Si buscamos a Dios y nos convertimos todos los días. . . escogeremos ser libres y alegres en Dios. . . quedarán resueltos todos los problemas enmarañados que ahora nos acongojan". (DM 85).
"Se llamará su nombre. . . Consejero", una ayuda constante en todos nuestros problemas y perplejidades de la vida.
Maranata.   

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