sábado, 12 de septiembre de 2015

¿AQUIEN ACEPTA DIOS?

pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra. Isa. 66:2 úp.
El cielo la tierra y todas las cosas creadas son obra de la mano de Dios. (Gén.1:1; Sal. 8:3; 33:6; Juan 1:3 etc). Dios sostiene la tierra y el universo con su gran poder. 

Para tener donde estar no depende de que los hombres le construyan una morada. Tales edificios tienen su lugar, pero pierden todo su significado si los adoradores no albergan un espíritu humilde, contrito y obediente.  ( Isa. 57:15), no importa cuán insignificante nos consideremos, tenemos el privilegio de ser recibido por Dios. 
 Los que buscan la aprobación y la gloria del mundo cometen un lamentable error.El que se niegue a sí mismo, dando la preferencia a otros, será quien se siente más cerca de Cristo en su trono. 
 El que lee en el corazón ve discípulos, y los pone en posiciones destacadas porque son dignos, aunque no se den cuenta de ello ni busquen honores. . . . 

Dios no asigna ningún valora la apariencia exterior o a la jactancia. 
Muchos que en esta vida son considerados superiores a otros verán un día que Dios a evaluar a los hombres de acuerdo con la compasión y abnegación que tienen. . . 
Los que siguen el ejemplo del que anduvo haciendo bienes, los que ayudan y bendicen a su prójimo, tratando siempre de aliviar su dolor, están a la vista de Dios infinitamente más altos que los egoístas que se exaltan a sí mismos. 

Es por eso que muchos frailes, monjas príncipes, noble, y plebeyos estarán con Jesús. Pero muchos hijos de Dios no estarán entre los escogidos por su egoísmo y mundanalidad. 
Dios no acepta a los hombres debido a su capacidades, sino porque éstos buscan su rostro, deseosos de su ayuda. Dios no ve como ve el hombre. 

No juzga rectamente. “Pero miraré
, declara, “a aquel que es pobre y humilde de Espíritu, y que tiembla a mi palabra”. El acepta y comulga con sus seguidores humildes y modestos; porque en ellos ven el material mas precioso que resistirá la prueba de la tormenta y de la tempestad, del calor y de la presión. 

El objetivo al trabajar para el Maestro debería ser que su nombre se glorificado en la conversión de los pecadores. Los que trabajan para ganar aplauso o ser bien vistos por la iglesia, no son aprobados por Dios.

Los obreros humildes que no confían en sus grandes dones pero que trabajan con sencillez, confiando siempre en su Dios, compartirán el gozo del Salvador. R.H. 4-7-1907.
Maranata
Gracias por sus oraciones por mi amada esposa. Esta mejor.
Luis José de Madariaga.
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http:// segunda venida apocalíptica
La Biblia a través del tiempo.

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