lunes, 2 de noviembre de 2015

BENDICIONES Y ORACIONES


Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de Él para que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Malaquías 3:16.
Si todos los cristianos se unieran, y hablasen entre ellos del amor de Dios y de las preciosas verdades de la redención su corazón se robustecería y se edificaría mutuamente. 

Cada liberación, cada bendición que Dios en lo pasado o reciente a concedido a su pueblo, debería mantenerse frescas en el recinto de la memoria como una promesa segura de nuevas, más ricas y mayores bendiciones que él prodigará. 

Y estas se escribiesen en un diario, veríamos como las bendiciones del Señor se adaptan a las necesidades de su pueblo. (MS. 1912). 

Deberíamos aprender diariamente más de nuestro Padre celestial, y obteniendo una nueva experiencia de su gracia, y entonces desearíamos hablar de su amor; a si nuestro propio corazón se encenderá y reanimará cuando leamos lo que Dios hizo en el pasado y como nos libro de esa angustia o de aquel pecado. 

Pero por desgracia, ya no se oyen las experiencias en la iglesia de lo que Dios ha hecho por nosotros. Yo personalmente me justa oír las experiencias de mis hermanos años tras años, no importan que sean las misma, siempre hay una nueva. Se que a Dios le agrada, ¿No repiten los ángeles Santo, Santo, Santo, es Jehová, día tras día? 

Y Dios no se cansa, cuanto más deberíamos nosotros contar lo que Dios esta haciendo pon nosotros. En los grupos de oración se debería fomentar este hecho. Dediquemos tiempo a la oración para que seamos fortalecidos, alumbrados y santificados por el Espíritu Santo. Si vosotros mismos abrís las puertas, recibiréis o recibiremos una gran bendición. 

Los ángeles de Dios estarán a nuestro lado, en el camino, en los grupos de oración y en nuestra asambleas. Y seremos alimentados con las hojas del árbol de la vida. (T. t. 7. p. 195). 

Una persona no debe por si sola dar todo el testimonio de Jesús, pero cada uno que ama a Dios debe testificar de lo precioso de su gracia y cuantas cosas a hecho en el. 

El orar juntos entre los hermanos, en la familia y entre los amigos, ligará los corazones con Dios por medio de los lazos que perduraran en nuestro carácter su mansedumbre, humildad y amor, encantará a otros con las bellezas de la santidad. (J.T. t.2º p. 441).
Luis José de Madariaga.
Maranata
Luis José de Madariaga.
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