jueves, 13 de noviembre de 2014

NO HABLEMOS SIN MOTIVO


El que guarda su boca guarda su vida; más para aquel que abre inconsideradamente sus labios, habrá destrucción. Prov. 13:3 VM.

Eliú, el amigo de Job, era elocuente polemista. Su argumento llenan varios capítulos del libro del mismo nombre. He aquí uno de sus interesantes comentarios acerca de la conversación: “Yo también responderé mi parte; también yo declararé mi juicio. Porque estoy lleno de palabras. . . De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos. Hablaré, pues, y respiraré” (Job 32:17-20).
¡Cuantas veces nos hemos comportado de la misma manera! Para ciertas personas, las discusiones son un entretenimiento, pero es un pasatiempo destructivo. Por experiencia propia, cuando me encontraba en el sur de Marruecos, en el Sahara o Sahel, las noches era típico y de buen Arabe las discusiones sobre temas de las caravanas entre los beduinos, y los acontecimientos del día, pero todo el tema era constructivo.

Si el hombre sabio contendiere con el necio, que se enoje o que se ría, no tendrá reposo”. (Prov. 29:9). Esto no significa que debemos abstenernos siempre de expresar nuestras opiniones. Lo que interesa es cuándo, cómo y por qué la expresamos,

El cristiano genuino siempre manifiesta sus opiniones con calma y en tono suave,evitando todo vestigio de polémica. Conoce la eficacia del consejo de proverbios 15:23: “Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

Se cuenta que un dirigente de una iglesia tenia un dominio admirable sobre su lengua. Cuando participaba en las juntas pocas veces hablaba, savia escuchar y prestaba atención a las cosa que se debatían. 

Se le pregunto cual era su secreto. Dijo con suavidad: “Gran parte de las discusiones que se producen en una comisión, nada tiene que ver con los principios. Las discusiones preferentemente son personales, para tener el control de la situación, o imponer sus criterios.

Cuando una persona habla debe tener siempre en cuenta a los principios establecidos por Dios y de hacer lo correcto para progresar la obra de Dios, ya que puede esta en juego el progreso de la obra”.

La mayor parte de las discusiones, y e visto muchas y muy fuertes, no tiene razón de ser. Por lo general tiende a probar, no lo está bien o mal, sino lo que alguien quiere que se haga por que se siente que sus ideas son las mejores.
 Por eso pidamos al Señor que nos ayude a no hablar sin motivo. “Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto”. Sat. 3:2).

Maranata
Les agradezco sus oraciones, no estoy muy bien, pero por la gracia de Dios se que me recuperare de la vista. Sigan orando por mi recuperación. Que la paz de Nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes.
Luis José de Madariaga.
La Biblia a través del tiempo.
http:// segunda venida apocalíptica

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