lunes, 31 de enero de 2011

UN EFICAZ PODER INVISIBLE.

EL VIENTO DE DONDE QUIERE, Y OYES SU SONIDO; MÁS NI SABES DE DÓNDE VIENE NI DONDE VA; ASÍ ES TODO AQUEL QUE ES NACIDO DEL ESPÍRITU.

El espíritu Santo contiende con cada hombre. Es la voz de Dios que habla al alma (Review and Herald, 12-7-1897). Ningún razonamiento humano del hombre más erudito
puede definir las operaciones del Espíritu Santo en la mente y el carácter humano; sin embargo, se puede ver sus efectos en la vida y en las acciones...

Aunque no podemos ver el Espíritu Santo de Dios, sabemos que los hombres que han estado muertos en delitos y pecados quedan convencidos y convertidos bajo la operación del Espíritu. Los insensatos y extraviados se vuelven serios. El endurecido se arrepiente de su pecado, y el incrédulo se vuelve creyente....


Cuando vemos esos cambios de carácter, podemos estar seguros de que el poder de Dios que convierte ha transformado al ser entero. No vivimos al Espíritu Santo pero si vimos las evidencias de su obra en los caracteres cambiados de los que eran antes pecadores endurecidos y obstinados.

Así como el viento se mueve fuertemente en los árboles elevados y los derriba, así el Espíritu Santo puede obra en el corazón humano y ningún ser humano finito puede circunscribir la obra de Dios.


No podéis ver el instrumento que obra, pero sí podéis ver sus efectos (Review and Herald 5-51896). Los que no sólo oyen que hacen las palabras de Cristo ponen de manifiesto en el carácter la operación del Espíritu Santo. El resultado de la obra interna del Espíritu Santo se demuestra en la conducta externa.

La vida del cristiano se oculta en Cristo en Dios, y Dios reconoce a los que son declarados "VOSOTROS SOIS
MIS TESTIGOS".
Ellos testifican que el poder divino está influyendo en su corazón y cuando forma a su conducta. Sus obras dan evidencias de que el Espíritu está actuando en el hombre interior; los que se relacionan con ellos están convencidos de que tienen a Cristo como su modelo (Reviw and Herald, 12-5.1898).


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