martes, 11 de enero de 2011

"EN LOS LUGARES CELESTIALES" NUESTRO EXALTADO PRIVILEGIO.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo...yjuntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Efe, 2:4-6).

Asi como Dios levantó a Cristo de los muertos, para qie pudiera sacar a la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio, y salvar así a su pueblo
de sus oecados, así Cristo ha levantado a los seres humanos caídos a la vida espiritual, reanimándolos con su vida espiritual, reanimándolos con su vida, llenando sus corazones de esperanza y de gozo (Review and Herald, 32-3-1904).

Cristose dio a sí mismo para la redención de la raza humana, para que todos los que creen en él puedan tener vida eterna. Los que aprencian este gran sacrificio reciben del Salvador el más precioso de todos los dones: un corazón limpio. Gana experiencia que es mas valiosa que el oro, la plata o las piedras preciosas.

Se sientan junto en los lugares celestiales con Cristo disfrutando en comunión con él en gozo y la paz que sólo él puede dar. (Review and herald, 30-5-1907).


Cristo "se dio a sí mismo por nosotros para redimornos de toda iniquidad y purificar sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2:14). El hizo una ofrenda tan completa que, mediante su gracia, cada uno puede alcanzar la norma de perfeción. De los que reciban su gracia y sigan su ejemplo se escribirá en el libro de la vida: "Completo en él 8en Cristo) sin mancha ni mácula" (Ibid).

"Bendito sea el Dios y Padre sw nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" (Efe. 1:3). ¿Qué queda para que pidamos mos que no esté incluido en esa provisión misericordiosa y abundante?


Por los méritos de Cristo somos bendecidos con toda las bendicio
nes espirituales en los lugares celestiales en Cristo. Es nuestro privilegio el de acercanos a Dios, el de respirar la atmósfera de su presencia...Nada menos que la presencia permanente de Cristo proporcionará paz, libertad, valor y poder.

Rrevew and Herald, 15-10-1908).
G. White.


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