martes, 14 de enero de 2014

JUNTO AL POZO DE JACOB

Más el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed;
el agua que yo le daré, será en el  una fuente de agua que salte para vida eterna. (Juan 4:14).

La mujer de Samaria era una persona dada a la vida mundana, buscadora de placeres. Pero aunque no pertenecía al pueblo Judío, no era rechazada por Dios.  Se ha cerco como era su costumbre al pozo para sacar agua, el cansado Maestro, cuyos pies estaban heridos por las asperezas del camino, vio en ella un alma sedienta de buscar la verdad, y de ser comprendida.

Cristo vio en ella a todas esas mujeres que esta trabajadas y cargadas de llevar el peso de su hogar, en tiempos donde el trabajo escasea y la carga de los hijos es inagotable. Vio en ella un alma perdida a la cual había que buscar y salvar.
Cristo vio en el cántaro una oportunidad de establecer un dialogo.
La mujer vio en Cristo un viajero Judío y cansado y sediento. Cierto es que los samaritanos y los Judíos no se trataban entre sí [ y esto lo dejamos clara en el blog, www. http:historiaybiblia.blogspot.com].

¿Como podía acercarse Jesús y tender un puente sobre el abismo entre los samaritanos y los Judíos?  ¿como puede Jesús tender un puente entre hombres y mujeres de distinta ideología y creencias?  Si dentro de la sociedad en que vivimos, hay personas desinteresadas que ayudan a los demás, y nos hace sentir bien, porque compartimos el amor que llevamos dentro de nosotros, que puso Dios cuando eramos niños.

Cristo quería darle el don más precioso del cielo a la samaritana, igual que ati y ami. Pero nos hace una pregunta igual que a la samaritana: ¿ "Dame de beber" hoy diría Jesús "da me tu corazón". Aunque el pedido de Jesús parecía estraño, ella noto que en él había algo extraño y misterioso.  Jesús está por presentarse como el Mesías (vers.25-26), y aquí, con mucho tacto, la induce a comprender que hay mucho más implicado que lo que se ve a primera vista.  Tácitamente, Jesús le dijo:
"Tu puedes satisfacer mi sed física, pero yo puedo satisfacer la sed de tu alma".
 
Querido a migo y amiga, ¿cuanto tiempo hace que no te diriges a tu vecina, amigo/a, para compartir el agua que Cristo un día te ofreció? Si conociéramos a Dios verdadera mente, competiríamos nuestro agua, y nuestra cisterna rebosaría más y más agua para comparti con aquellos que lo necesita, y nunca tendríamos sed.

Ofrezcamos esta cristalina agua que es el Evangelio, a nuestros amigos,
estas aguas cristalinas que manan de un Dios bondadoso y misericordioso.  Por muy dura que sea la prueba que estemos pasando, debemos de ser rios de agua viva, para refrescar al sediento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario