viernes, 17 de enero de 2014

AFIRMEMOS NUESTRA FE SOBRE LA ROCA.

¡JEHOVÁ, ROCA MÍA Y CASTILLO MIO Y MI LIBERTADOR!; ¡DIOS MÍO, FUERTE MÍO, EL EL CONFIARÉ!.  ESCUDO MÍO, Y EL CUERNO DE MI SALUD, MI REFUGIO. (Sal. 18:2).

Hace muchos años cuando era más joven, era un escalador, recuerdo que tuve escalando una montaña que va desde el monte perdido hasta la cueva de Gorid. cuando salimos por la mañana, hacia un tiempo agradable, después de cuatro horas caminando, sobrevino justo a la entrada de la cueva una tormenta que duro todo el día. Nos refugiamos dentro de esa cueva, era una inmensa roca en la cual encontramos un refugio seguro hasta la mañana siguiente. 

Esto me recuerda a la historia de David. Roca en Heb. significa (sela), "peña". David se había refugiado una vez en una peña cuando Saúl lo perseguía (1º de Sam. 23:25). Y David usa esta metáfora para referirse a Dios.  Los que hemos sido escaladores, sabemos y valoramos un buen refugio, ya que depende nuestra vida.

En la vida del creyente tenemos la necesidad de tener una perspectiva del terreno de la vida.  En el caminar por los senderos de la vida nos encontramos profundos barrancos, algunos salen, pero otros se un den y no pueden salir. ¿Por qué? Porque no miran el terreno por donde pisan, se despista, y caen. Recuerdo en pleno invierno y nevando teníamos que escalar una pare que tenia una pequeña abertura de treinta centímetros de ancho, y la altura era de trecientos metros. Ya que sabíamos que se encontraba un Águila erida y había que salvarla. De los cuatro compañeros que subimos por ese pasillo, solo yo llegue al ibón.

Los demás tuvieron miedo de la altura, no supieron sujetarse en la roca, ni en los salientes.  Así es la vida, si tu y yo no estamos sujeto a la roca que es Cristo, de nada nos vale subir al risco más alto.

Nuestro caminar por esta inmensa montaña, tenemos que sujetarnos a la roca que es Cristo. "Aun en esta vida, el cristiano tiene a Uno en quien confiar en momentos de necesidad.  Él lo ayudará a soportar todas tus pruebas.
Sin embargo, el pecador tiene que soportar solo todas sus dificultades.  Desciende a las tinieblas de la tumba sufriendo remordimientos, atado por Satanás porque es su presa legal. . .  "Si hay alguien que continuamente debe estar agradecido, es el seguidor de Cristo.  Si hay alguien que disfruta de un verdadero gozo aun en esta vida, es el fiel cristiano. . . (NEV.203)
L.J.D.M.

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