
Este verso se realza la universalidad de la bondad de Dios, que es imparcial en su trato con los seres humanos. Que hace brillar el sol y deja caer la lluvia sobre el malo y sobre el bueno. (Mat.5:45).
Nos gusta contemplar el carácter y amor de Dios es sus obras creadas. ¡Qué evidencias ha dado a los hijos de los hombres tanto de su poder como de su amor paternal! Ha adornado los cielos y de los cielos y ha hecho grandes y bellas la tierra. Hasta que el hombre la a contaminado.
“¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuan glorioso es tu nombre en toda la tierra!. . . Cuando veo tus cielos, obras de tus dedos, y la luna y las estrellas y las Galaxias que tu formaste, digo: ¿Que es el hombre, para que tengas de el memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?” (Sal. 8:1,3,4; 145:10).

El hombre a llegado a un punto, que en el nombre de Dios matan, ¿de que Dios estamos hablando? Miremos las bellezas de la naturaleza, que aun queda por la gracia de Dios.
Las desnudas montañas de áspero granito y las montañas verdes y las hermosas praderas, los ríos que surcan las montas y valles, las flores del campo, y los frutos que salen a su tiempo.
Cuando contemplamos todas estas bellezas ¿que decimos? Yo se lo que digo, ¡Gracias Dios mio! por tanta belleza y por tanto amor que tienes para con el hombre, pues tu hablas al hombre a través de la naturaleza.
Por donde quiera se manifiesta la bondad, la sabiduría y el poder de Dios. Los que vivís en esos pueblos donde veis las belleza de nuestra Vía Láctea no esta sola en el espacio.

La Galaxia del Triángulo también es una espiral, pero no muy grande que digamos, y hay otras galaxias esparcidas por el Grupo. Todas juntas seremos como unas 3 docenas de galaxias, siendo la mayoría unas monísimas galaxias enanas que son increíblemente débiles y difíciles de detectar. Toda esta belleza Dios la puso para nuestro deleite a nuestra vista.
Las montañas, las colinas y los valles debieran ser para el hombre cono una escuela, y las Galaxias una meditación de la grandeza de Dios.
Las obras de Dios que podemos ver en las escenas siempre variadas -en montañas, colinas y valles, en árboles arbustos y flores, en cada hoja, en cada brizna de hierba- debiera enseñarnos una lección de la habilidad y del amor de Dios y de su poder infinito.

Maranata
Sigan
orando por la vista de mi esposa.
Luis
José de Madariaga.
La
Biblia a través del tiempo.
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segunda venida apocalíptica
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