¿Y maravillábanse
los judíos, diciendo: ¿Como sabe éste letras, no habiendo
aprendido? Juan 7:15.
Esta pregunta de los
fariseos y saduceos, llevaba implícita la ignorancia de su corazón
con respecto a Cristo, no quiere decir que Jesús era inculto, sino
que Jesús no poseía una preparación teológica rabínica.


Jesús no obtuvo su
conocimiento en forma milagrosa: lo logro con su esfuerzo y con la
ayuda de Dios, su madre fue una gran influencia en su niñez.
Cristo les dijo a los fariseos: Mi doctrina no es mía, sino aquél que me envió.
Cristo les dijo a los fariseos: Mi doctrina no es mía, sino aquél que me envió.
En el desierto se
enfrento con Satanás solo con la Biblia (Biblia hebrea, oh la
Torah): “Escrito esta” No solo de pan vivirá el hombre, sino de
toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mat. 4:4).
Este principio
eterno se aplica a todos los hombre. El estudio diligente de la
Biblia siempre produce crecimiento espiritual.
Cuando los saduceos
quisieron enredarlo con preguntas trampas y alternas, les respondía:
¿No erráis por esto, sino por que ignoráis las escrituras (la
Torá) y el poder de Dios. (Mat. 12:24). Con frecuencia los hombre se
quejan de que es difícil discernir “que es la verdad” en la
religión.
Destacan las muchas
diferencias que prevalecen entre los cristianos en asuntos de
doctrina, y afirman que no pueden decir que tiene la razón. En
millares de casos esa respuesta incapacita a la persona para
descubrir la verdad y se convierte en una excusa para vivir sin
ninguna religión.
Las respuesta de
Jesús a los fariseos se resumen en estas palabras: “Si no oyen a
Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirían aunque alguno se
levantase de los muertos” (Luc. 16:31). Jesús creía que la
Palabra (la Torá) Divina era mucho más digna de confianza que los
milagros.

El estudio sistemático es una bendición para el hombre.
Cristo estudiaba las
Escrituras para fortalecerse, cuánto más nosotros que estamos
expuesto a ser desviados. Creceremos en proporción al alimento que
asimilemos de la palabra de Dios.
Maranata
Sigan
orando por la vista de mi esposa.
Luis
José de Madariaga.
La
Biblia a través del tiempo.
http://
segunda venida apocalíptica
No hay comentarios:
Publicar un comentario