No quiero decir ya haya conseguido todo, ni que
ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo,
puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero. Filipenses 3:12, (Dios
habla hoy).
Pablo con amor que le caracteriza reprende a
los filipenses, y por ende a nosotros. Pablo se esta refiriendo a su
vida cristiana hasta ese momento, y reconoce que aún no se había
cumplido los sagrados deseos expresados en Filipenses 3:9-10.
El
problema de los Filipenses era su gran orgullo que perturbaba a
Pablo y a la unidad de la iglesia. Este es un mal que por desgracia
existe en muchas iglesias de hoy día.
Pablo tenía la confianza de
que la iglesia cambiara, pero la “fe la depositaba en Jesús”
Pablo confiaba de que pronto el Señor dirigiría los sucesos de la
iglesia. Pablo reconoce que no es perfecto. O “que ya haya sido
perfeccionado”.
En Romanos 7:15-24 Pablo reconoce que es
“¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
La respuesta se encuentra en Cristo. Cuando un pecador que es movido
por el Espíritu Santo, y ve su triste condición, ve que su carga de
pecado lo abruma.
El pecador se esfuerza y lucha contra sus
tendencias pecaminosas y termina su lucha en un gran fracaso. Es
cuando se da cuenta que solo Cristo puede darle la fuerza para vencer
sus tendencias pecaminosas.
Pablo les dice a los Filipense, “¡Yo
me vi así!” Pero prosigo para ver si logro o alcanzar el blanco.
Es posible que algún cristiano se aparte de la fe, pero el Espíritu
Santo insiste en la persona para que vuelva al camino ya iniciado.
Esta es la gran obra del Espíritu Santo en nosotros. Pablo admite la
posibilidad de no alcanzar la menta o la Salvación. Pablo dice: Fui
también asido.
O “fui alcanzado”, Pablo nos dice que en el
momento de su conversión, Cristo lo había asido con un propósito,
y el apóstol estaba determinado a cumplir ese designio aferrándose
aquello para lo cual Cristo lo había tomado.
El deber del cristiano
es proseguir siempre en la carrera cristiana, porque este es el
propósito para el cual lo llamó Cristo.
Dios tomó a Saúl, el
hijo de Cis, y también al joven rico, pero ellos no prosiguieron
para alcanzar la meta a la cual habían sido llamados.
No dejaron que
el Espíritu Santo trabajaran en ellos. La gran pregunta es: Tú y
yo, dejaremos trabajar al espíritu Santo en nuestras vidas, para que
seamos transformados en Cristo Jesús.
Esa respuesta esta en tu
corazón, y la de veras responde a Jesús que lo dio todo por ti y
por mi.Jesucristo puede elevar a su pueblo tan poderosamente por el
impacto de una buena relación.
MARANATA.
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SECCIÓN CCXIV (214). DANIEL Y LOS DOS IMPERIOS.
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*SECCIÓN CCXIV (214). DANIEL Y LOS DOS IMPERIOS*
*CONTINUACIÓN DE LA SECCIÓN CCXIII (213)*
*Daniel 8:14. /C*
*Unas de los aspecto de debe de dejar clar...
Hace 21 horas
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