Y extendiendo su
mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que esta en los
cielos, ése es mi hermano,y hermana, y madre. Mat. 12:48-50.
Jesús estaba
respondiendo a una tercera persona que le comunicó que su madre y
sus hermanos estaban afuera y le querían hablar.
Su respuesta enseña
una profunda lección espiritual. Es evidente que Jesús tenia un
cariño a su madre (Jun. 19:26-27).
Lo que quería que
sus oyentes comprendieran que toda relación con el y con su Padre no
se tenia que vasar en una relación familiar, o inclinaciones o
preferencias.
Estaba basada en
algo más hondo que cosa alguna de esta naturaleza. Debía fundarse
sobre la obediencia humilde y espontanea a la voluntad del Maestro.
La concurrencia se
sorprendió cuando Jesús extendió la mano hacia sus discípulos y
dijo que las personas más allegadas a él en la tierra no era
necesariamente sus familiares cercanos, sino los que hacen la
voluntad de Dios.
Mis hermanos. Jesús
hace aquí una aplicación personal al usar estos sustantivos en
singular. Todos los que reconocen a Dios como Padre son miembros de
la “familia en los cielos y en la tierra” (Efe. 3:15).
En el mundo las
leyes de las naciones se esta desgarrando por no tener un fundamento
en los hogares. Una sociedad se tiene
que basar en el
hogar, si este falla la sociedad en si fallara. La ley y el orden son
una burla para la sociedad, no las cumple sus dirigentes y menos el
pueblo. Dentro del ámbito religioso se dice: “solo ama a Jesús,
y todo andará bien”. Todo esto es una falacia.
Si las normas y los
principios no son importantes, para una sociedad corrompida, los
principios en realidad no son Importante, La sociedad solo tiene un
objetivo, vivir a tope la vida y no mires atrás.
La obediencia es
relegada a una posición inferior en la escala de valores religiosos.
Se proclama: “Recuerda que lo importante es el espíritu y no la
letra”. Entonces apaga la luz y va monos. Pero la pregunta es:
¿Como se puede uno atener al espíritu sin tomar en consideración
la letra? ¿Puede una persona guardar el séptimo mandamiento en el
espíritu y no en la letra?
“Uno no está
siguiendo a Cristo a menos que se niegue a satisfacer la
inclinaciones propias, y resuelva obedecer a Dios. No son nuestros
sentimientos, nuestras emociones, lo que nos hace ser hijos de Dios,
sino el cumplir la voluntad de Dios”. Esto implica la obediencia de
la ley.

Dios es la fortaleza
del hombre. Debemos buscar en él sabiduría y dirección, y teniendo
en vista su gloria, el bien de la iglesia y
de la sociedad la salvación de
nuestras propias almas, debemos vencer nuestros vicios dominantes.
Al hacer esto la socieda vera
a un pueblo puro y
Santo. (Basado en P.S. p.105).
Maranata
Les
agradezco sus oraciones, no estoy muy bien, pero por la gracia de
Dios se que me recuperare de la vista. Sigan orando por mi
recuperación. Que la paz de Nuestro Señor Jesucristo
sea
con ustedes.
Luis
José de Madariaga.
La
Biblia a través del tiempo.
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segunda venida apocalíptica
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