lunes, 7 de marzo de 2011

LO MÁS IMPORTANTE DE LA VIDA.

Más buscáis primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mat. 6.33.

Este es el primer gran propósito: El reino de los cielos, la justicia de Cristo. Todos los otros propósitos que debemos alcanzar deben ocupar un lugar secundario.
Satanás presentará como difícil la senda dela santidad, mientras los senderos del placer mundanal están tapizados de flores.


El tentador desplegará el mundo con sus placeres delante de vosotros (los jóvenes), con colores falsos y lisonjeros. La vanidad es uno de los rasgos más fuertes de nuestra naturaleza depravada, y él sabe que puede recurrir a ella con éxito. Os va a adular por m
edio de sus instrumentos.

Recibiréis alaba
nza que agradará vuestra vanidad y fomentará vuestro orgullo y estima propia, para que penséis que con semejantes ventajas y atractivos es realmente una gran lástima que salgáis del mundo y os separéis de él para convertiros en cristianos. . .

Pero considerad que los placeres de la tierra terminarán, y que también cosecharéis lo que sembráis. ¿Son vuestros atractivos personales, v
uestra habilidad o vuestros talentos, demasiados valiosos para dedicarlos a Dios, el Autor de vuestro ser, el que os cuida a cada momento? ¿Son vuestras cualidades demasiado preciosas para consagrarlas al Señor?

Los jóvenes
insisten en que necesitan algo para avivar y divertir la mente. Descubrí que hay placer en la actividad productiva, que hay satisfacción en una vida dedicada a la utilidad. Pero hay quienes insisten todavía en que deben tener algo. . . (foto, ¿nos cambiamos de imagen?).

Hacia lo cual pueda volverse la mente en busca de alivio y refrigerio, en medio de los cuidados y la fatigosa labor. Lo que se necesita precisamente es la esperanza cristiana. La religión demostrará al creyente que es consoladora, una guía segura hacia la Fuente de la verdadera felicidad.

Los jóvenes debieran estudiar la Palabra de Dios y dedicarse a la meditación y la oración, y descubrirán que no pueden emplear de mejor manera sus momentos libres. Jóvenes amigos, debéis dedicar tiempo a probaros a vosotros mismos, a ver si permanecéis en el amor de Dios. Sed diligentes, para aseguraros de vuestra vocación y elección.
Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia. Haced de esto lo primero y lo ultimo.(foto. El camino que conduce al cielo, angosto y difícil pero los fieles lo conseguirán).

G.W

domingo, 6 de marzo de 2011

EL ESPÍRITU DE DIOS HABLA.

Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. Mat. 10:20.

¿Le ocurrió a usted alguna vez que cuando hablaba, su interlocutor le dijo que no le creía a usted? Es desconcertante, ¿verdad? Estaba visitando a mi familiares en Glasgow. En la estación de ferrocarril decidí hacerme lustra los zapatos, así que subí a la silla de del zapatero. El limpiabotas, un simpático muchacho escocés me dijo: "Usted es norteamericano, ¿no es cierto?"

-¿Qué te hace pensar que lo soy? -pregunté.- Sus calcetines -contestó -. Sólo los americanos usan esa clase de calcetines. Y su traje no está hecho en Escocia. -¿Que dirías si yo te dijera que yo soy escocés y que nací justamente en esta ciudad?

-No me lo creería-me dijo. Hablando en el cerrado dialecto escocés le pregunté si ahora no podía darse cuenta por mi forma de hablar de que yo era escocés. -No me engaña-dijo-. Usted es tan sólo un buen actor. Nada de lo que decía puedo convencerlo de lo contrario. En el caso de Pedro, su hablar lo delató. Evidentemente mis palabras no me dejaron.
¿Se qué
¿Y nuestro lenguaje de cada día? ¿De qué hablamos nosotros? ¿Y como vivimos? ¿Hablamos el lenguaje del cielo y vivimos la vida del mundo? El contexto de nuestro pasaje dice que vendará el día cuando lo que digamos significara vida o muerte para nosotros. El ser un buen actor no será suficiente.

En esa ocasión será el Espíritu de Dios el que hablará en nosotros
. Será el lenguaje del cielo, unido a una vida piadosa en la tierra, lo que nos dará la seguridad de estar a salvo en el cielo. Dios nos ha hecho entrar en un pacto con el cielo. Mediante ese pacto nos ha asegurado que todo lo que hagamos por él tendrá éxito.

En el Pentecostés Dios tenía un mensaje para los judíos proveniente de muchas naciones. Tenía sus mensajeros. Lamentablemente éstos sólo sabían expresarse en el idioma local de su país, el hebreo. Dios les dio el don de lenguas. Su Espíritu hablará el lenguaje del cielo a través de nosotros cuando guardemos el pacto.

G. L. Barclay



sábado, 5 de marzo de 2011

LA MAYOR SEÑAL DEL REGRESO DE CRISTO.

De la higuera aprender la parábola: Cuando ya su ramas esté tiernas y brota las hojas, sabéis que verano está cerca. Así también vosotros cuando veáis todas estas cosas, conocer que está cerca, a la puertas.(foto, Higuera sin fruto y con fruto).

Supongamos que una noche, durante lacena, la Sra. de Carr le dicen a su esposo que se encontró con Juan March en el supermercado, a quien no había visto hacia años. Se casó y la acompañaba su esposo.

-¿Sabes? Parece que era uno de tus compañeros del ejercito. -¿Como se llama?--pregunto interesado el Sr. Carr. -soy muy torpe, porque sólo recuerdo que se llam
a Juan contesta su esposa. Juan es un nombre muy común, y el Sr. Carr conoce a varios que estuvieron con él en el ejercito. Luego la esposa recuerda que le dijo que había estado con él en Guadalcanal.

El Sr. Carr hace memoria y recuerda a tres o cuatro que estuvieron con él. La señora da otro dato: Había sido sargento. Eso ayuda algo más. Juan Larcy y Juan Steinmetz habían sido sargentos.
-Y dijo que tú lo habías acompañado en un vuelo para transportar camillas.
-¡Ah, ya sé! -exclamaba él. Se trata de Juan Steinmetz.

¿Que lo indujo
a identificar a esa persona? No fue su nombre Juan. Tampoco su grado de sargento. Ni el hecho de que estuviera en Guadalcanal. No lo reconoció hasta tanto dispuso de varios datos acerca de él.

Fue la evidencia acumulada la que posibilitó una conclusión acertada. Es en este mismo sentido, si un conjunto de señales se dice que constituyen una sola señal, es la evidencia del cumplimiento acumulado de nuestra profecías concerniente a Jesús lo que constituye la mayor señal de su regreso.

El mismo aclaró esto, porque dijo: "Cuando veáis todas estas cosas, conocer que está cerca, a las puertas". Sabemos que casi todas la profecías se han cumplido. Falta sólo unas pocas. La venida de Cristo está muy cercana.
la pregunta
es: ¿Estamos preparados para su encuentro? ¡oh! ¿estamos durmiendo en las cosas de este mundo?

"por tanto, también vosotros estad preparados; y velando, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis". (Mat. 24:44).(foto. Venida de Cristo).


T. A. Davis.

viernes, 4 de marzo de 2011

FE PARA NOSOTROS MISMOS.

Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le busca. Hebreos. 11: 6.

Jim tenia gran fe en Dios. Tenía fe para creer que "si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). (foto, la fe es confianza, los niños)


Creía en la promesa: "Invócame en el día de la angustia; te libraré y tu me honrarás" (Sal. 50:15). Creía en todas las promesas de la Biblia. Pero cuando conocí mejor a Jim, co
mencé a ver que su "fe" era efectiva sólo respecto a otros y prácticamente era nula respecto a sí mismo. Creía que Dios podía perdonar y limpiar a otros, y que lo hacía.

De algún modo eso no se aplicaba a Jim. Creía que Dios podía ayudar en tiempo de dificultad. Pero de alguna manera limitaba esa ayuda a otros; no podía imaginarse que Dios se molestara con Jim. Confiaba que no podría sobrevenirnos ninguna prueba que no pudiera ser resistida con fortaleza de Dios. Pero de alguna manera ese "nos" nunca lo incluía a él. (foto, el o sito tiene fe en la protección de su madre).

Por supuesto, la fe de Jim no era fe, pues una de las grandes pruebas de la fe depende de nuestra confianza en lo que Dios hará personalmente para nosotros. En realidad, Jim no es una excepción
. Es tan común esta falta de fe, que ella se ocupa una profecía para estos últimos días: "También debes saber esto: que en los postreros días...[habrá hombres] que tendrán apariencia de piedad [parte de lo cual es una profesión de fe en Dios], pero negarán la eficacia de ella" (2 Tim 3:1,5).

En vista d
e todo esto, la pregunta que afrontamos es: "¿Cómo en mi fe? ¿Es una fe que permite que Dios me perdone y limpie personalmente? ¿Es una fe que me capacita para volverme a Dios en mi necesidad, confiando que él oirá y responderá cuando y como lo crea conveniente? ¿Es una fe que se aferra firmemente a la promesa de que Dios me da poder personalmente para hacer frente a cualquier prueba, penalidad o tentación? Hoy no sólo hablemos de la fe, sino pensemos en ella y actuemos por ella a fin de que crezca fuerte e inconmovible.(foto. Cristo dio su amor por ti y por mi).


T. A. Davis

jueves, 3 de marzo de 2011

EL PREMIO DE LA VICTORIA.

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, Juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 2 Timoteo. 4: 7,8.

En 1969 visité la prisión Mamertina en la ciudad de Roma. Por esa época era un joven de 20 años, lleno de conflictos espiritu
ales, y la experiencia fue un de las más emocionantes de mi vida. Cerré los ojos e imaginé al anciano Pablo, ya cansado, escribiendo la epístola al joven Timoteo. Su carta contiene palabras de fe y esperanza.

Es una declaración de un anciano victorioso. "No tengo miedo de la muerte", decía. "Estoy listo para partir, pero cumplí todo lo que tenía que cumplir. Vencí, y ahora sólo espero la corona de victoria".

¿Podría imaginarte que ese anciano victorioso era el mismo hombre que escribió Romanos 7, donde expreso un grito de desesperación: "¡Miserable de mí! ¿Quien me librará de este cuerpo de muerte?"(verso 24)?
¿Dónde estaba el conflicto de querer servir a Dios y no poder? ¿Dónde había quedado las buenas intenciones y las promesas no cumplidas? Todo eso era nada más que un triste pasado.

Ahora, al fin de sus días, aguardaba la muerte sin temor, seguro de la victoria eterna.

Mis amados, quedo emocionado cada vez que pienso en estas últimas declaración de Pablo. ¿Quiere decir que a pesar de que hoy existen conflictos y de las luchas interiores que hoy experimentamos, a pesar de que hoy tal vez "este en mí el querer, pero no el efectuarlo", a pesar de todo eso, yo también puedo ser un victorioso en Cristo? Es exactamente es lo que Pablo está queriendo decir cuando añade: "Y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida" (2 Timoteo 4:8).

En ese grupo, con toda seguridad, estás incluido. Hoy puedes llegar a ser victorioso
en Cristo. Esa es la promesa de Dios.
Al salir esta mañana para las actividades del día, lleva en tu mente esta promesa. Apodérate de ella con fe.

No andes turbado por los errores de ayer. hoy es un nuevo día, y todo el poder de los cielos está a tu disposición. Olvidando todo lo que queda atrás, proyéctate hacia delante, al premio de la soberana vocación de Cristo.
A. B.

miércoles, 2 de marzo de 2011

EL PODER DE LA PALABRA.

Manzana de oro con figura de plata es la palabra dicha como conviene. Proverbios 25:11.

¿Cuanto vale una palabra? Todo o nada. Depende de la palabra. Depende del momento y hasta de la forma como se dice.
Algunos apenas consiguen decir una palabra. Eso cuando no están totalmente ausentes. Ausentes de la realidad, del amor de la vida. Otros dan un paso adelante. Logran decir algo casi primitivamente, a duras penas, pero no son capaces de entender el valor real de una simple palabra.

No consiguen usarla para hacer algo positivo. No consiguen construir. En la mejor de las hipótesis, solo destruyen, derriban y lastiman. Están, sin embargo, los que conocen
el verdadero valor de una palabra, de una simple palabra. Y con ella son capaces de construir imperios, propagar ideas, rehacer vidas, encender esperanzas, cambiar los caminos del mundo.

Una palabra. Una sola palabra dicha en el momento oportuno y de la manera correcta cambió el rumbo de mi vida.
Hace muchos años, un grupo de adolescentes se inscribía para un concurso de oratoria. Un joven tímido no se animaba ni siquiera a pesar en la posibilidad de hablar en público.

"Yo nunca lo lograré", pensaba. Faltaba solamente uno para completar el grupo de diez participantes. Ese joven estaba temblando y sintiéndose incapaz, cuando el experimentado profesor se le acercó, en el mismo final, y con una sola palabra de ánimo y ternura, definió tal vez su futuro.

Su voz parecía una invitación y al mismo tiempo una orden: "¡Ve!" Solamente eso. Y mi vida cambió. Fui, vencí en el concurso y comencé a creer que podía. Hoy, cuando hablo para miles de personas en diferentes países, nadie
podría imaginar al venerable profesor con su palabra oportuna: "¡Ve"!

¡Cuánto puede una palabra! Una sola palabra dicha por Dios cambió el destino de la raza humana. Estábamos condenados porque el salario del pecador es la muerte. Nuestro futuro era incierto o, quién sabe, demasiado asegurado. Sería el fin de todo, la muerte eterna, el "acabóse. Pero el Padre nos dio la Palabra en la vida de su Hijo. En un principio era la Palabra, y la Palabra era Dios.

Quien vaya a él y viva con él sólo tendrá palabras de amor, porque él es amor. Quien vaya a él y viva con él solo tendrá palabras de verdad, porque él es la verdad. Quien vaya a él y viva con él sólo tendrá palabras de vida, porque él es la vida. Haz que él sea hoy el centro de tu vida.

A. B.



martes, 1 de marzo de 2011

LOS PROBLEMAS DE LA LENGUA.

Todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende de palabra, es una persona perfecta, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Santiago 3:2.(foto el ser humano se ofende mutuamente).

El capítulo 3 de Santiago es el capítulo de la Biblia que más se extiende en el estudio del poder de la lengua. Al
comienzo la la impresión de que todo el problema del ser humano está en el mal uso de la lengua, y que refrenando ésta podrá controlar todos los otros impulsos.

Quien no ofende con palabras, dice Santiago, es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Quien lea solamente este versículo estará queriendo corregir los problemas en el lugar equivocado. Pero quien continúe la lectura, hasta el versículo 12, descubrirá que la raíz del problema está en el corazón: "¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos"? , es la pregunta con la cual Santiago trata de llevarnos a la verdadera raíz del problema.

Cuantas personas andan por la vida heridas, lastimadas, desilusionadas y ofendidas por una simple palabra pronunciada por una persona, y esa persona ni siquiera sabe cuáles fueron los efectos de su palabra. En algunas personas una palabra sarcástica, ofensiva, se transformó en un estilo de vida; a veces ni nos damos cuenta de que nuestras palabras, como flechas de fuego y envenenadas, producen dolor y tristeza a nuestros semejantes.

Existe muchos tipos de disculpas que inventamos para continuar usando la palabra dura. Algunas son: "siempre digo la verdad", "Soy muy franco", "Conmigo no existe medias palabras", Soy sincero", "Yo no ando con vueltas", "Digo lo que tengo que decir". ¿Quién dice la verdad y la honestidad lastima o hieren a alguien? Las personas no son heridas por la verdad, ni por la sinceridad, sino por la manera de como se dice la "verdad".

Nunca podré olvidar la entrevista que tuve con mi presidente cuando era un joven pastor. En el fondo yo sabía que estaba equivocado, pero no quería reconocerlo, y me fui a la entrevista "armado hasta los dientes". "La mejor defensa", pensaba para mí, "es el ataque"; y yo iba "dispuesto a atacar". Pero la manera como él encaró el asunto, la manera como dijo las "verdades", me desarmó, acabó con mis argumentos y me hizo pedir perdón y corregir mis defectos, lo que más tarde fue clave en m
i ministerio.

¿COMO CONTROLAR LA LENGUA SIN CONTROLAR EL CORAZÓN? Y ¿ Como controlar el corazón sin permitir que Jesús habite en él?. NO PUEDE EXISTIR DOS CONTROLES. "¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?", pregunta Santiago en el versículo 11. Si te das cuenta de que tienes dificultades con la lengua, de que hablas cosas incorrectas en los momentos inoportunos, o de que hablas lo que
no es verdad por el gusto de hablar o decir cosas buenas de manera equivocada, y sientes que esa actitud ya te trajo muchos problemas en la vida, créeme, el secreto no es cerra los ojos y contar hasta diez antes de hablar.

Ese método es humano y los métodos humanos sólo curan por fuera. El verdadero remedio es ir a Jesús y vivir con él una vida de comunión permanente. Isa.30:19.