domingo, 28 de febrero de 2010

¿CON QUIÉN CAMINAS?

"¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?" (Amós 3:3).

Incluso quienes se afanan por predominar sobre el enemigo desarrollan una predisposición de obrar mal. El mal prevalece sobre el bien porque ellos no confían por completo en Cristo. No habitan en él y no dependen de Dios, por lo cual revelan un carácter inconsistente. Pero nadie está obligado a trabar vínculos con este grupo. Las tentaciones de la vida se presentan por doquier y aquellos que se quejan porque los miembros de las iglesias son fríos, orgullosos, arrogantes y no reflejan adecuadamente el carácter cristiano, no debieran asociarse con quienes manifiestan estas flaquezas. Hay muchos que son afectuosos, abnegados, sacrificados y que estarían dispuestos a dar sus vidas por la salvación de las almas. Nadie debiera alzarse como acusador de los hermanos, antes bien déjese que la cizaña crezca junto con el trigo, pues así dijo el Señor que habría de ser. Pero, porque la cosecha no sea toda de trigo, no debiéramos ser cizaña.

Los que rechazan la vida y el carácter de Jesús, y se niegan a ser como él, se declaran en abierta controversia con Dios. "El que no es conmigo, contra mí es -dijo Jesús-; el que conmigo no recoge, desparrama". Los que aman a Dios no escogerán como amigos a los enemigos del Señor. "¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová?" Los verdaderos cristianos no eligen asociarse con los incrédulos.

Si el Señor les concede una posición especial en el mundo, al igual que José y Daniel, él los librará de contaminación. Debemos distinguir entre el bien y el mal. Necesitamos toda la ayuda e instrucción que procede de una fe verdadera. Debemos escuchar la enseñanza de las doctrinas de la Biblia, que están libres de las sofisterías y de las trampas del gran engañador. Debiéramos hacer todo lo posible por vivir en una atmósfera de pureza religiosa para poner madera sólida en la edificación de nuestros caracteres.

Por medio de la relación con quienes no tienen fe en Dios, las ideas erróneas se insinúan en forma imperceptible en las mentes y los corazones por uno que se especializa en el engaño. Y esto será la ruina de muchos. ¿Escogerás relacionarte con los incrédulos e infieles que violan abiertamente la ley de Dios? ¿Te separarás por tu propia elección de quienes aman a Dios? ¿Te alejarás lo más posible de la luz? Esta es la senda del engaño. Nunca estarás donde encuentres un exceso de luz, pero pobres los que escojan las tinieblas antes que la luz (Manuscrito 49, 1893).

E. G. White.

sábado, 27 de febrero de 2010

HAZLO AHORA

No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle. Prov. 3:28.

¿Por qué alguien le diría a su prójimo que vuelva mañana si tiene condiciones de ayudarlo hoy? La única razón es que no desea ayudarlo.

En este caso, por qué no decirle simplemente: ¡No! Tal vez en su respuesta este vecino está usando de delicadeza, esperando que el prójimo entienda que no le va a ayudar, y finalmente lo deje en paz. Para muchos, esa manera de proceder puede ser una manera sutil de librarse de un “problema”. Pero, para Dios, es falta de sabiduría. Más tarde o más temprano, la propia persona es victima de su “viveza”. Nada destruye el alma más que la sensación del deber no cumplido.

Hay dos asuntos en cuestión en el texto de hoy. El primero es: ayuda siempre que puedas. Tú serás el más beneficiado. Era un día caluroso en Samaria cuando un peregrine se acercó a una mujer y le pidió ayuda: “Dame de beber”, le dijo. La samaritana podía ayudar. Tenia un balde para sacar el agua del pozo y darle de beber a aquel cansado peregrine, pero dudo, vacilo, argumento y como dice el relato, casi perdió la gran oportunidad de vivir la más extraordinaria experiencia de su vida. Jesús no estaba simplemente pidiéndole agua porque la necesitara. El es el dueño de todas las fuentes de aguas. Jesús le pidió de beber porque quería ayudarle y reafirmar el principio de que cuando tú ayudas, tú eres la persona más beneficiada.

El otro punto en cuestión es el hecho de pensar que tú estás siendo amable cuando mientes en nombre de la “delicadeza”. Si el hombre de quien habla Salomón en el versículo de hoy dijera: “No”, el prójimo seguramente buscaría otros caminos para solucionar su problema, pero al escuchar la falsa promesa, la persona no solo es dejada sin ayuda, sino también perjudicada.

La sabiduría no es librarse de los problemas de manera “elegante”. Eso es “lavarse las manos”. Y eso genera un vació inconsciente que perturba el alma e incomoda la vida.

Este es un nuevo día para ti. Vas a salir por ahí, tratando de evitar los problemas, o vas a hacer todo lo que venga a tus manos para hacer? Nada es tan bueno como llegar a la noche con la conciencia del deber cumplido. Haz, con la ayuda de Dios, del día de hoy un día de realizaciones. “No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo que darle”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 26 de febrero de 2010

UN HOGAR QUE DIOS PUEDA BENDECIR

Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio. (Gén. 18: 19).

Un hombre es a la vista de Dios lo que es en su familia. La vida de Abrahán, el amigo de Dios, estuvo señalada por el estricto cumplimiento de la palabra de Jehová. Cultivaba la religión del hogar. El temor de Dios llenaba su casa. El era el sacerdote de su hogar. Consideraba su familia como un depósito sagrado. Su casa constaba de más de mil miembros, y los dirigía a todos, padres e hijos, hacia el Soberano divino. No sufría opresión paterna por un lado ni desobediencia filial por el otro. Mediante la influencia combinada del amor y la justicia, gobernó su casa en el temor de Dios y el Señor dio testimonio de su lealtad (Carta 144, 1902).

El "mandará. . . a su casa". No habría descuido pecaminoso en poner freno a las malas propensiones de sus hijos, ni favoritismo indulgente, necio y débil o renuncia a la convicción del deber a causa de un afecto mal entendido. Abrahán no sólo daría la instrucción apropiada, sino que mantendrá la autoridad de las leyes justas y correctas.

Cuán pocos hay en nuestros días que siguen este ejemplo. De parte de demasiados padres hay un sentimentalismo ciego y egoísta, que se manifiesta dejando a los hijos con sus juicios deformados y pasiones indisciplinadas, bajo el dominio de su propia voluntad. Esta es la peor crueldad que se le puede hacer a la juventud y un gran mal para el mundo. La indulgencia de los padres causa desorden en las familias y en la sociedad. Reafirma en la juventud el deseo de seguir las inclinaciones, en vez de someterse a los requerimientos divinos (Manuscrito 22, 1904).

Padres e hijos por igual pertenecen a Dios y deben someterse a su gobierno. Abrahán gobernó su casa mediante el afecto y la autoridad combinadas. La palabra de Dios nos ha dado reglas para que nos sirvan de guía. Estas reglas forman la norma de la que no debemos desviarnos para seguir su camino. La voluntad del Señor debe ser suprema. La pregunta que debemos hacer no es: ¿Qué han hecho otros? ¿Qué pensarán mis familiares? o, ¿Qué dirán si sigo este camino? sino, ¿Qué ha dicho Dios? Ni padres ni hijos pueden verdaderamente prosperar en camino alguno que no sea el camino del Señor (Testimonies, tomo 5, pág. 548).

E.G. White

jueves, 25 de febrero de 2010

LA TORMENTA PASADA

Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de como el insensato te injuria cada día. Sal. 74:22.

El salmo de hoy nos enseña como orar cuando la aflicción toca a la puerta del corazón y da la impresión de que Dios está siendo ciego ante los acontecimientos. Hay gente que no toma a Dios en cuenta. Se burla de la fe de los que buscan al Señor. A veces, es un profesor universitario ridiculizándote en el aula, o el jefe incrédulo riéndose de tus principios, o el patrón sin escrúpulos queriendo que tú concuerdes con algo que va contra tu conciencia.

Este es otro de los salmos escritos por Asaf. Por el contexto, entendemos que Asaf vivió en un momento de la historia de Israel en que el ejército enemigo había destruido el Santuario. ¿Cual es el mensaje de este salmo para ti hoy, ante los enemigos que persiguen tu cuerpo, pero tratan de llegar también al santuario de tu ser, que es tu conciencia?

El blanco final de los ataques del enemigo, no eres tú. El verdadero sufrimiento que los hijos de Dios experimentan, no es físico. El enemigo de Dios quiere distorsionar el carácter de Dios, hacer que tú creas que Dios no se interesa por tus problemas, que es injusto al permitir que sucedan tragedias en tu vida.

La mayoría de los seres humanos no se da cuenta de este propósito maligno del enemigo, pero el salmo de hoy demuestra que Asaf lo entendió muy bien. Por eso, clama: “Levántate, oh Dios, aboga tu causa”.

Cada vez que el dolor llega a tu vida, está en juicio la soberanía de Dios. Su amor, su misericordia y su carácter justo, son juzgados. Esta es la explicación existencial para el sufrimiento de los inocentes.

Todos los días hay millones de seres angelicales observando la reacción del ser humano ante el dolor. ¿Que harás? ¿Maldecirás a Dios, como desea el enemigo, o te esconderás en los brazos de Jesús hasta que la tormenta pase?

El momento doloroso que tú estás viviendo ahora tiene explicación a la luz del conflicto universal entre Cristo y Satanás, pero la promesa divina es segura. Dios no se olvidó de ti y mas pronto de lo que te imaginas, el enemigo tendrá que tragar todo el dolor y la tristeza que te causó.

Con esta certeza, enfrenta las dificultades y clama como Asaf: “Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de como el insensato te injuria cada día”.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 24 de febrero de 2010

LO MÁS GRANDE NO ES NECESARIAMENTE LO MEJOR

"Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal" (1 Rey. 19:18).
"Y allí [el Monte Horeb] se metió [Elias] en la cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elias? "Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

"Él le dijo: Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí que Jehová pasaba, y un grande y poderoso viento rompía los montes y quebraba las peñas delante de Jehová, pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego hubo un sonido apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elias, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva".

Su petulancia fue acallada. El Señor quería que él comprendiera que los elementos ruidosos y bulliciosos no siempre son los que producen los mejores resultados. El silbo apacible puede suavizar y realizar grandes cosas.

El Señor convenció a Elias de que quien mal hace no siempre bien acaba. Él le dijo que fuera a la tierra de Horeb y nombrara a tres personas que pudieran cumplir el propósito del Señor de castigar al Israel idólatra. Trabajando de maneras diferentes, estos tres habrían de vindicar el conflicto entre Dios e Israel.

Entonces, Uno que conoce cada corazón, corrigió la impresión que abrigaba Elías de ser el único que adoraba a Dios. "Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron".

El Señor deseaba enseñarle a su siervo que no es por el montaje de un gran espectáculo, ni por la representación más poderosa, que se tiene más éxito en realizar la obra. Ni tampoco ha de ser en virtud de una presentación magnífica que se haga por medio de la pluma o de la voz que se alcance el mayor éxito (Carta 62, 1900).

E. G. White

martes, 23 de febrero de 2010

LOS PELIGROS DEL CRÉDITO

Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; más el que aborrece las fianzas vivirá seguro. Prov. 11:15.

En este versículo la palabra “extraño” se puede traducir también por “otro”, alguien que tú no conoces o conoces poco. No es prudente ser fiador de un desconocido, aunque muchas veces, tú solo conoces verdaderamente a una persona cuando le das dinero o poder.

Hay algo fascinante, misterioso y deslumbrante con el dinero. Ciega, confunde y corrompe a mucha gente. Las amistades se deshacen, las familias se destruyen y las relaciones se rompen porque alguien fue garante de una persona que decía ser amigo de confianza.

El texto de hoy no tiene que ver simplemente con el acto de ser el garante de otro. El tema de fondo es el mal uso del crédito. No hay base bíblica para afirmar que el uso del crédito sea malo, pero hay abundantes consejos sobre el uso sabio del dinero. Cuando tú pides dinero prestado, te colocas en una situación de dependencia que no es sana.

La cultura de nuestros días es una cultura consumista. La propaganda tiene como propósito vender lo que tú nunca pensaste en comprar. Hay algo perverso en la publicidad, algo que crea en ti necesidades que no existen. La persona se siente infeliz y miserable por no poder comprar lo que ve en la televisión o en el diario, y termina gastando el dinero que no tiene.

La tarjeta de crédito o el cheque se transforman con suma facilidad en un pasaporte de autodestrucción. Las deudas van formando una bola de nieve que aumenta y aumenta de dimensión a medida que el tiempo pasa.

El consejo de hoy es: No pienses que la mejor ayuda que tú puedes ofrecerle a una persona que se está ahogando en el mar de las deudas, es prestarle dinero o salir como garante a su favor.

Lo mejor en esas circunstancias es parar y repensar el sistema de vida y las prioridades. Ver en qué estás gastando tu dinero. Después, confiar en Dios, clamar, ser fiel a él en la administración de los recursos financieros y creer que Dios puede colocar en orden tu escala de valores y tus prioridades, para salir de la situación en la cual te encuentras, porque: “Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; mas el que aborrece las fianzas vivirá seguro”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 22 de febrero de 2010

CUANDO SEAS TENTADO, FIJA TUS OJOS EN CRISTO

"Y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres" (1 Rey. 19: 4).

Jesús fue afligido en todas nuestras aflicciones. El Capitán de nuestra salvación fue hecho perfecto por medio del sufrimiento. En esta vida seremos probados para ver si somos capaces o no de soportar la prueba de Dios. Cuando vengan las tentaciones de Satanás, seremos probados. ¿Seremos derrotados por el poder seductor de Satanás o venceremos como lo hizo Jesús? ¿Habremos atesorado en nuestra mente los tesoros de las verdades del cielo, que nos capacitarán para enfrentar al adversario de las almas con un "Escrito está", como hizo Jesús y no con un discurso personal? Satanás sabe mejor que muchos profesos cristianos lo que está escrito, porque es un estudiante diligente de la Biblia, pero él obra para pervertir la verdad y llevar a los hombres por el sendero de la desobediencia. Los induce a descuidar la investigación de la Palabra de Dios...

Es un gran error indicarle a Dios lo que se debe hacer. Elias no sabía lo que estaba haciendo cuando le dijo al Señor que ya había vivido lo suficiente y deseaba morir. El Señor no tomó en cuenta su palabra, pues aún tenía algo que hacer antes de ser enaltecido y traspuesto al cielo. ¿Hemos olvidado que Jesús, la majestad del cielo, sufrió siendo tentado? Jesús no permitió que el enemigo lo arrastrara al fango de la incredulidad, ni lo forzara a entrar en el cieno del desaliento y la desesperación...

Dios odia el pecado. La obra de Satanás consiste en atraer hacia las obras de maldad. Satanás ha desplegado gran destreza y poder de seducción con el fin de fascinar la mente para que escoja el pecado antes que la justicia. La influencia que ejerce una persona sobre otra ha llegado a ser muy peligrosa. Satanás guía, controla la mente y presiona la influencia de una mente sobre otra para ponerla a su servicio. Pero el Señor Jesús por medio de su Espíritu Santo, cambia el orden de las cosas; toma los pecados y la culpa de la raza humana sobre sí, atrae a las personas, las santifica y transforma al agente humano en su instrumento y compromete sus facultades para que realice una labor completamente opuesta a la que Satanás sugiere...

"Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros". Cuán preciosa es para el alma tentada esta promesa. Si quienes padecen prueba y tentación mantienen sus ojos en Jesús y se acercan a Dios, hablando de su bondad y de su perdón, Jesús se acercará a ellos y aquellas penas que creían casi insufribles se disiparán...

Nos esperan tiempos tormentosos, pero no debemos preocuparnos. La ansiedad revela incredulidad, pero Cristo nos dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Carta 43, 1892).

E. G. White