miércoles, 7 de diciembre de 2011

PONED VUESTRAS MIRA EN LAS COSAS DE ARRIBA.

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Col. 3: 2).

Cuando el pueblo de Dios aparte sus ojos de las cosas de este mundo y los ponga en el cielo y en las cosas celestiales, será un pueblo peculiar, porque verá la misericordia, la bondad y la compasión que Dios ha manifestado por los hijos de los hombres.

Su amor le exigirá una respuesta y su vida evidenciará a quienes lo rodean que el Espíritu de Dios lo domina, que está poniendo sus afectos en las cosas de arriba y no en las de la tierra.

Al pensar en el cielo, podemos llevar nuestra imaginación hasta el límite más amplio e idear los más elevados pensamientos de que seamos capaces, y nuestra mente se fatigará en el esfuerzo por comprender la anchura, la profundidad y la altura del asunto. Es imposible que nuestras mentes abarquen los grandes temas de la eternidad.

Es imposible que nos esforcemos por comprender esas cosas sin que esto afecte todo nuestro carácter para el bien y recibamos una influencia elevadora en nuestra mente. Al pensar en que Cristo vino a nuestro mundo para morir por el hombre caído, comprendemos algo del precio que se pagó por nuestra redención, y que no existe verdadera bondad o grandeza sin Dios.

Sólo por medio de la luz que irradia la cruz del Calvario sabemos a qué profundidad de pecado y degradación cayó la raza humana debido a la transgresión. Sólo por la longitud de la cadena que desciende del cielo para levantamos, podemos conocer las profundidades en las que estuvimos sumidos.

Y sólo teniendo presentes las realidades invisibles podemos comprender algo del maravilloso terna de la redención. Estamos casi en el hogar; pronto oiremos la voz del Salvador, más hermosa que cualquier música, diciendo: "Tu lucha ha terminadas. Entra en el gozo de tu Señor". (foto. La ciudad celestial y la recompensa de los justos).

Bendita, bendita bendición; deseo escucharla de sus labios inmortales.* Deseo alabarlo; deseo honrar al que está sentado en el trono. Deseo que mi voz suene y resuene en las cortes del cielo. ¿Estaréis vosotros allá? . . . Que Dios nos ayude. . . y que podamos gustar de las alegrías del mundo venidero.
G.W.

martes, 6 de diciembre de 2011

RESPUESTAS SATIFACTORIAS.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isa. 55: 9). (Foto. Sale un nuevo amanecer para el pueblo de Dios).

Nuestros planes no son siempre los de Dios. . . En su amante cuidado e interés por nosotros, muchas veces Aquel que nos comprende mejor de lo que nos comprendemos a nosotros mismos, se niega a permitirnos que procuremos con egoísmo la satisfacción de nuestra ambición. . .

Muchas veces nuestros planes fracasan para que los de Dios respecto a nosotros tengan éxito. . . En la vida futura se aclararán los misterios que aquí nos han preocupado y chasqueado. Veremos que las oraciones que nos parecían desatendidas y las esperanzas defraudadas figuraron entre nuestras mayores bendiciones. *

No hemos avanzado lo suficiente en nuestras conquistas espirituales como para comprender los misterios de Dios. Pero cuando formemos parte de la familia del Señor, nos serán aclarados. . . (foto. Nuestros pensamientos, no alcanza lo infinito).

Muchos de los asuntos acerca de los cuales ahora Dios guarda silencio. . . nos serán revelados entonces.

Los procedimientos de la Providencia serán aclarados; los misterios de la gracia otorgada mediante Cristo serán manifestados. Lo que ahora la mente no puede captar, lo que resulta difícil de entender, será explicado. Veremos orden en lo que nos parecía inexplicable; sabiduría en todo cuanto nos fue negado; bondad y misericordia en todo lo que se nos dio. (foto. Dios nos aclarara las cosas que en la tierra no comprendemos).

La verdad será revelada a la mente, libre de oscuridad, de un solo trazo, y su brillo será permanente. El corazón cantará de gozo. Los conflictos habrán terminado para siempre, y se habrán solucionado todas las dificultades.*

Todo lo que nos dejó perplejos en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero. Las cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación. Los misterios de la gracia nos serán revelados.

Donde nuestras mentes finitas discernían solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y hermosa armonía. Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que nos parecieron más penosos. (foto. Pasearemos con Jesús y nos ayudara a comprender lo que no entendemos aquí en la tierra).

A medida que comprendamos el tierno cuidado de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria.
G.W.

lunes, 5 de diciembre de 2011

EN EL CIELO NOS AGUARDAN SORPRESAS.

Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. (1 Sam. 16: 7).

A menudo consideramos sin esperanza a los mismos a quienes Cristo está atrayendo a sí. . . En el cielo habrá muchos de quienes sus prójimos suponían que nunca estarían allí. (foto. Dios ve desde los cielos).

Entre los redimidos habrá algunos que se aferraron a Cristo en los últimos momentos de su vida, y en el cielo se impartirá instrucción a los que murieron sin tener un conocimiento pleno del plan de salvación.*

Durante su agonía sobre la cruz, llegó a Jesús un rayo de consuelo. . . En Jesús, magullado, escarnecido y colgado de la cruz, vio al Cordero de. Dios, que quita el pecado del mundo. La esperanza se mezcló con la angustia en su voz, mientras que su alma desamparada se aferraba de un Salvador moribundo.

"Señor, acuérdate de mí -exclamó-, cuando vinieres en tu reino" (Luc. 23: 42, VM). Prestamente llegó la respuesta: . . . De cierto te digo hoy: estarás conmigo en el Paraíso. (foto. El perdón en el último momento)

Esa fe puede estar representada por los labradores que fueron a trabajar a la hora undécima, y que recibieron igual paga que los que habían trabajado durante muchas horas.

El ladrón pidió con fe, en actitud penitente, con contrición. Pidió con fervor, como si comprendiera plenamente que Jesús podía salvarlo si quería. (foto. Los labradores de la ultima hora).

Aquellos a quienes Cristo elogia en el juicio, pueden haber sabido poca teología, pero albergaban sus principios. . . Entre los paganos hay quienes adoran a Dios ignorantemente, quienes no han recibido jamás la luz por un instrumento humano, y sin embargo no parecerán.

Aunque ignorantes de la ley escrita de Dios, oyeron su voz hablarles en la naturaleza e hicieron las cosas que la ley requería. Sus obras son evidencia de que el Espíritu de Dios tocó su corazón, y son reconocidos como hijos de Dios.

¡Cuánto se sorprenderán y alegrarán los humildes de entre las naciones y entre los paganos, al oír de los labios del Salvador: "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis"! (Mat. 25: 45) (foto. Muchos que no conocen a Dios por su fe se salvaran).

¡Cuán alegre se sentirá el corazón del Amor Infinito cuando sus seguidores lo miren con sorpresa y gozo al oír sus palabras de aprobación!
G.W.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¡POR FIN EN CASA!

Bien, buen siervo y fiel. . .entra en el gozo de tu señor. (Mat. 25: 21).

Cuando vuestros sentidos se deleiten en la amena belleza de la tierra, pensad en el mundo venidero que nunca conocerá mancha de pecado ni de muerte; donde la faz de la naturaleza no llevará sombra de maldición. (foto. Los fieles siervos entra en la tierra nueva).

Represéntese vuestra imaginación la morada de los justos; y recordad que será más gloriosa que cuanto pueda figurarse la más brillante imaginación. En los variados dones de Dios en la naturaleza no vemos sino el reflejo más pálido de su gloria.

Está escrito: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Cor. 2: 9). *

Luego las puertas del cielo se abrirán para recibir a los hijos de Dios, y de los labios de Rey de gloria resonará en sus oídos, como la más rica música, la bendición: "¡Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo!"(Mat. 25: 34).

Entonces los redimidos serán recibidos con gozo en el lugar que Jesús les está preparando.*
Después vi que Jesús conducía a los redimidos a la puerta de la ciudad, y al llegar a ella la hizo girar sobre sus relucientes goznes y mando que entraran todas las gentes que hubiesen guardado la verdad. (foto. Los mejores paisajes no podrán reflejar la tierra nueva).

Dentro de la ciudad había todo lo que pudiese agradar a la vista. Por doquiera los redimidos contemplaban abundante gloria. Jesús miró entonces a sus redimidos santos, cuyo semblante irradiaba gloria, y fijando en ellos sus ojos bondadosos les dijo con voz rica y musical: "Contemplo el trabajo de mi alma, y estoy satisfecho.

Vuestra es esta excelsa gloria para que la disfrutéis eternamente. Terminaron vuestros pesares. No habrá más muerte, ni llanto, ni pesar, ni dolor".

Las palabras son demasiado pobres para intentar una descripción del cielo. Siempre que se vuelve a presentar ante mi vista, el espectáculo me anonada de admiración. Arrobada por el insuperable esplendor y la excelsa gloria, dejo caer la pluma exclamando:

"¡Oh! ¡qué amor, qué maravilloso amor!" El lenguaje más exaltado no bastaría para describir la gloria del cielo ni las incomparables profundidades del amor del Salvador.* 318

sábado, 3 de diciembre de 2011

¡CUÁN POCO NOS CUESTA EL CIELO!

Verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. (Isa. 53: 10, 11). (Foto. Manto de justicia que pone Dios a los salvos).

El amor de Dios es inconmensurable e incomparable. Es infinito. . . Cuando contemplamos la dignidad y la gloria de Cristo, vemos cuán grande es ese amor que motivó el sacrificio hecho en la cruz del Calvario para la redención del mundo perdido. . .

¡El misterio de la piedad: Dios manifestado en la carne! Este misterio se ahonda a medida que procuramos comprenderlo. Es incomprensible, y sin embargo los seres humanos permiten que cosas mundanas interfieran con las débiles vislumbres que los mortales pueden tener de Jesús y de su amor incomparable. . .

¿Cómo podemos sentir entusiasmo por las cosas terrenas comunes, y no quedar conmovidos por el cuadro de la cruz del Calvario, el amor que se manifestó en la muerte del amado Hijo de Dios, para que las almas que perecen no sigan aherrojadas por el pecado, la maldición de la ley?
Toda esta humillación y angustia las soportó para atraer a los errabundos, culpables y desagradecidos de vuelta a la casa del Padre. (foto. Cristo intercede por el hombre).

¡El hogar de los salvados! ¡No podemos perderlo! Si me salvo en el reino de Dios, discerniré constantemente nuevas profundidades en el plan de salvación. Todos los santos redimidos verán y apreciarán como nunca antes el amor del Padre y del Hijo, y las lenguas inmortales entonarán cantos de alabanza.

Él nos ama, y dio su vida por nosotros. Cantaremos a las riquezas del amor redentor con nuestros cuerpos glorificados, con nuestras facultades acrecentadas, con nuestros corazones puros y con nuestros labios incontaminados. En el cielo no habrá dolientes; no habrá escépticos que convencer de la realidad de las cosas eternas; no habrá prejuicios para desarraigar, sino que todo estará sometido a ese amor que sobrepuja todo entendimiento.(foto. La Cruz representa el amor de Dios por la raza caída).

Hay un reposo para el pueblo de Dios, gracias al Señor, donde Jesús conducirá a los redimidos a los verdes prados, junto a las aguas vivas que alegran la ciudad de Dios.*
Entonces será respondida la oración de Jesús a su Padre: "Aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo" (Juan 17: 24).

viernes, 2 de diciembre de 2011

LA GRATITUD DE LOS REDIMIDOS.

El rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. (Mat. 25: 40).

Toda acción que hagamos para favorecer al pueblo de Dios será considerada como hecha a él. *
Los redimidos se encontrarán y reconocerán a las personas por ellos conducidas al Salvador. (foto. El buen samaritano).

¡Qué bienaventurada plática sostendrán con esos seres! "Yo era un pecador -dirá uno-, sin Dios y sin esperanza en el mundo; tú te acercaste a mí y me diste a conocer el precioso Salvador como mi única esperanza". . .

Otros dirán: "Yo era un pagano que vivía en un país pagano también. Y tú dejaste tus amigos y tu cómodo hogar para ir a enseñarme cómo descubrir a Jesús y creer en él como el único Dios verdadero. Yo derribé todos mis ídolos y adoré a Dios, y ahora lo veo cara a cara. Estoy salvado para siempre, y podré contemplar eternamente al que amo". . . (foto. Cristo curando a una enferma)

Algunos expresarán su gratitud hacia los que alimentaron a los hambrientos y cubrieron al desnudo. "Cuando la desesperación cegó mi alma con incredulidad, el Señor te envió a mí -dirán-, para que hablaras palabras de consuelo. Me trajiste alimento para suplir mis necesidades físicas, y me abriste la Palabra de Dios, haciéndome comprender mis necesidades espirituales.

Me trataste como a un hermano. Simpatizaste conmigo en mis pesares y restauraste mi alma magullada y herida, para que pudiera asirme de la mano de Cristo que hacía mi se extendía para salvarme. En medio de mi ignorancia me enseñaste pacientemente que tenía un Padre celestial que velaba por mí. Me leíste las preciosas promesas de la Palabra de Dios.

Me inspiraste confianza en el hecho de que Cristo me salvaría. Mi corazón se suavizó y ablandó hasta quebrantarse, al contemplar el sacrificio que Jesús había hecho mí. . . Y aquí me tienes, salvado eternamente para vivir siempre en su presencia y alabar al que entregó su vida por mí". (foto La madre teresa cuidando de los enfermos)

¡Qué regocijo sentirán esos redimidos al encontrarse y saludar a los que se preocuparon por su salvación! Y los que vivieron no para complacer sus deseos, sino para beneficiar a los infortunados que gozaban de tan pocas bendiciones. ¡Cuánto gozo y satisfacción sentirán palpitar en su corazón!
G.W.

jueves, 1 de diciembre de 2011

GOZO INEFABLE.

Jesús. . . por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Heb. 12: 2).

"Estas cosas os he hablado -dijo Cristo-, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (Juan 15: 11).

Cristo tenía siempre presente el resultado de su misión. Su vida terrenal, recargada de penas y sacrificios, era alegrada por el pensamiento de que su trabajo no sería inútil. Dando su vida por la vida de los hombres, iba a restaurar en la humanidad la imagen de Dios.

Iba a levantarnos del polvo, a reformar nuestro carácter conforme al suyo, y embellecerlo con su gloria.Cristo vio "del trabajo de su alma" y fue "saciado". Vislumbró lo dilatado de a eternidad, y vio de antemano la felicidad de aquellos que por medio de su humillación recibirían perdón y vida eterna. (foto. La transformación del hombre es instantánea).

Fue herido por sus transgresiones y quebrantado por sus iniquidades. El castigo que les daría paz fue sobre él, y por sus heridas fueron sanados. Él oyó el júbilo de los rescatados, que entonaban el canto de Moisés y del Cordero.

Aunque había de recibir primero el bautismo de sangre, aunque los pecados del mundo iban a pesar sobre su alma inocente y la sombra de indecible dolor se cernía sobre él, por el gozo que le fue propuesto, escogió sufrir la cruz y menospreció la vergüenza. (foto. El edén en su esplendor).

Trasportado de dicha, [Adán] contemplaba los árboles que fueron una vez su delicia -los mismos árboles cuyo frutos recogiera en los días de su dicha e inocencia. Ve las vides que sus manos cultivaron, las mismas flores que se gozaban en cuidar en otros tiempos.

Su espíritu abarca toda la escena; comprende que en verdad éste es el Edén restaurado y que es mucho más hermoso ahora que cuando él fue expulsado.*

Al fin "verán su rostro; y su nombre estará en sus frentes" (Apoc. 22: 4). ¿Qué es la felicidad del cielo si no es ver a Dios? ¿Qué mayor gozo puede obtener el pecador salvado por la gracia de Cristo que el de mirar el rostro de Dios y conocerle como Padre? (foto Los hijos de Dios contemplaran el esplendor de la tierra Nueva).
G.W.