miércoles, 7 de septiembre de 2011

EL TIEMPO DEL SELLAMIENTO ESTÁ POR PASAR.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. (Juan 9: 4).

El tiempo del sellamiento es muy corto y pronto terminará. Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección. . .

Se me señaló la época en que terminaría el mensaje del tercer ángel. El poder de Dios había asistido a sus hijos, quienes después de cumplir su obra estaban preparados para sobrellevar la hora de prueba que les aguardaba.

Habían recibido la lluvia tardía o refrigerio de la presencia del Señor y se había reavivado el viviente testimonio. Por todas partes había cundido la postrera gran amonestación, agitando y enfureciendo a los moradores de la tierra que no habían querido recibir el mensaje.
Vi ángeles que iban y venían de uno a otro lado del cielo.

Un ángel con tintero de escribano en la cintura regresó de la tierra y comunicó a Jesús que había cumplido su encargo, quedando sellados y numerados los santos. Vi entonces que Jesús, quien había estado oficiando ante el arca de los diez mandamientos, dejó caer el incensario, y alzando las manos exclamó en alta voz: "Consumado es"...

Vi que muchos descuidaban la preparación necesaria, esperando que el tiempo del "refrigerio" y la "lluvia tardía" los preparasen para sostenerse en el día del Señor y vivir en su presencia. ¡Oh! ¡ y a cuántos vi sin amparo en el tiempo de angustia!. . . [Cuando Jesús salga del santuario] los santos y justos seguirán siendo santos y justos, porque todos sus pecados habrán quedado borrados, y ellos recibirán el sello del Dios vivo; pero quienes sean injustos e impuros, seguirán siendo también injustos e impuros, porque ya no habrá en el santuario sacerdote que ofrezca ante el trono del Padre las oraciones, los sacrificios y las confesiones de ellos. Por lo tanto, lo que deba hacerse para salvar almas de la inminente tormenta de ira, ha de ser hecho antes de que Jesús salga del lugar santísimo del santuario celestial. PE. 58, 279, 71,48.

martes, 6 de septiembre de 2011

¿QUIENES RECIBEN EL SELLO?

En sus bocas no fue hallada mentira pues son sin mancha delante del trono de Dios. (Apoc. 14: 5).

El sello del Dios vivo será puesto únicamente sobre los que tienen en su carácter la semejanza de Cristo. Así como la cera recibe la impresión del sello, así también el alma debe recibir la impronta del Espíritu de Dios y conservar la imagen de Cristo. Muchos no recibirán el sello de Dios porque no guardan sus mandamientos, es decir, no producen frutos de justicia. (Foto. La 2º venida de Cristo)

La gran masa de cristianos profesos sufrirá una amarga desilusión en el día del Señor. No tienen en sus frentes el sello del Dios vivo. Por ser tibios e indiferentes deshonran a Dios mucho más que el incrédulo declarado.

Se mueven a tientas, en tinieblas, cuando podrían andar en la claridad meridiana de la Palabra, guiados por Aquel que jamás se equivoca.
Aquellos a quienes el Cordero conducirá hacia fuentes de agua viva, y de cuyos ojos enjugará toda lágrima, son los que ahora están recibiendo el conocimiento y la sabiduría revelados en la Biblia, la Palabra de Dios. . . (Foto. La ciudad de Dios).

No hemos de imitar a ningún ser humano. No existe ningún hombre suficientemente sabio que pueda servirnos de ejemplo. Debemos contemplar al Hombre Cristo Jesús, en quien habita plenamente la perfección de la justicia y la santidad. El es el Autor y el Consumador de nuestra fe. El es el Hombre modelo.

Su experiencia es la medida de la experiencia que nosotros debemos obtener. Su carácter es nuestro modelo. Por lo tanto, apartemos nuestra mente de las perplejidades y las dificultades de esta vida, y fijémosla en él, para que mediante la contemplación podamos ser transformados a su semejanza. Podemos contemplar a Cristo con un fin elevado. Podemos volvernos a él con seguridad pues es omnisapiente. A medida que lo contemplemos y pensemos en él, se formará en nosotros él, la esperanza de gloria. (Foto. Los Santo reflejaran el carácter de Cristo).

Esforcémonos con todo el poder que Dios nos ha dado para hallarnos entre los ciento cuarenta y cuatro mil. Únicamente los que reciban el sello del Dios vivo obtendrán el salvoconducto para entrar por las puertas de la Santa Ciudad.* 240 (CB7 970)

G.W.

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA MARCA PURA DE LA VERDAD

Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. (Eze. 9: 4).

Nótese esto con cuidado: Los que reciban la marca pura de la verdad desarrollada en ellos por el poder del Espíritu Santo y representada por el sello del hombre vestido de lino, son los que "gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen" en la iglesia.*

Los que no sienten pesar por su propia decadencia espiritual ni lloran por los pecados, quedarán sin el sello de Dios. . . No todos los que profesan observar el sábado serán sellados. Aun entre los que enseñan la verdad a otros hay muchos que no recibirán el sello de Dios en sus frentes.

Tuvieron la luz de la verdad, conocieron la voluntad de su Maestro, comprendieron todo punto de nuestra fe, pero no hicieron las obras correspondientes. Los que conocieron tan bien la profecía y los tesoros de la sabiduría divina, debieran haber actuado de acuerdo con su fe. . .

Ninguno de nosotros recibirá jamás el sello de Dios mientras nuestros caracteres tengan una mancha. Nos toca a nosotros remediar los defectos de nuestro carácter, limpiar el templo del alma de toda contaminación. Entonces la lluvia tardía caerá sobre nosotros como cayó la lluvia temprana sobre los discípulos en el día de Pentecostés. . .

Los que se unen con el mundo reciben su molde y se preparan para la marca de la bestia. Los que desconfían de sí mismos, se humillan delante de Dios y purifican sus almas obedeciendo a la verdad, son los que reciben el molde celestial y se preparan para tener el sello de Dios en sus frentes. Cuando se promulgue el decreto y se estampe el sello, su carácter permanecerá puro y sin mancha para la eternidad.

Ahora es momento de prepararse. El sello de Dios no será puesto nunca en la frente de un hombre o una mujer que sean impuros. Nunca será puesto sobre la frente de seres humanos ambiciosos y amadores del mundo. Nunca será puesto sobre la frente de hombres y mujeres de corazón falso o engañoso. Todos los que reciban el sello deberán estar sin mancha delante de Dios y ser candidatos para el cielo.* 2

G.W.

domingo, 4 de septiembre de 2011

TOCAD ALARMA

Reconócelo en todos tus caminos, y el enderezará tus verdades. (Prov. 3: 6).

Deberíamos reconocer a Dios en todos nuestros caminos, y él dirigirá nuestra senda. Deberíamos consultar su Palabra con humildad de corazón, pedir consejos y someter nuestra voluntad a la suya. No podemos hacer
nada sin Dios. (foto. Tras las guellas de Jesús).

Existe la razón más elevada para que apreciemos y defendamos el verdadero día de reposo, porque es la señal que distingue del mundo al pueblo de Dios. El mandamiento que el mundo invalida es el que, por esa misma razón, el pueblo de Dios deberá honrar en gran manera.

Se llama a los fieles Calebs en un momento cuando los incrédulos desprecian la Palabra de Dios. Entonces han de permanecer firmes en el puesto del deber sin ostentación y sin vacilar a causa de los vituperios. Los espías incrédulos estaban listos para dar muerte a Caleb.

Este vio las piedras en las manos de los que habían dado un informe falso, pero no se atemorizó; tenía un mensaje y lo iba a dar. Los que hoy son fieles a Dios manifestarán ese mismo espíritu.

El salmista dice: "Tie
mpo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley. Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro" (Sal. 119: 126, 127). Cuando los hombres se acercan bien a Jesús, cuando Cristo mora en sus corazones mediante la fe, entonces su amor a los mandamientos de Dios se fortalece en proporción al desprecio que el mundo acumula sobre sus santos preceptos. (foto. A través de su palabra y nuestro ejemplo, no de palabra sino de hecho, podemos llegar a las almas y Cristo se manifestara).

Ahora debe ser presentado el verdadero día de reposo ante la gente mediante la pluma y la voz. Cuando el cuarto mandamiento y los que lo observan son ignorados y despreciados, los fieles piensan que no es el momento de ocultar su fe sino de ex
altar la ley de Jehová desplegando el estandarte en el que están inscriptos el mensaje del tercer ángel, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Los que poseen la verdad como ha sido revelada por Jesús, no deben aprobar ni aun con silencio la obra del ministerio de iniquidad. Jamás dejen de dar la nota de alarma. . . No hay que ocultar la verdad, no hay que negadla ni disfrazarla, sino que hay que presentarla plenamente y proclamarla con osadía. (foto. Hombres que no tenian miedo a decir la verdad ).

sábado, 3 de septiembre de 2011

A QUIENES SE CONCEDE LA SANTIFICACIÓN.

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. . . El séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna. (Exo. 20: 8, 10).

Dios ha declarado en su Palabra que el séptimo día es una señal entre su Persona y su pueblo escogido: Una señal de la lealtad de ese pueblo. . . El sábado es el día que Dios ha elegido. El Señor no ha dejado este asunto en manos de sacerdotes, o dirigentes para que ellos lo modifiquen. [(foto. Cristo y la ley inmutable, Dios no puede cambiar su ley)].

Es demasiado importante para ser sometido al arbitrio humano. Dios vio que los hombres estudiarían sus propias conveniencias y elegirían el día que mejor se ajustara a sus inclinaciones, un día que no contara en absoluto con el apoyo de la autoridad divina; y el Señor ha manifestado claramente que el séptimo día es su día de reposo. [(foto. El papado cambio la ley. En el año 321 d.C Constantino el Grande decretó que el venerable día del sol notable por su veneración fuera el día de descanso en el imperio Romano, detrás estaba el obispo de roma)].

Cada habitante de este mundo está sujeto a las leyes del gobierno de Dios. El Señor ha puesto el sábado en el centro del Decálogo y ha hecho de él la norma de la obediencia por su intermedio podemos aprender acerca del poder divino según está manifestado e sus obras y en su Palabra. . .

Los hombres no pueden oponerse más categóricamente contra la obra y ley de Dios que cuando apoyan un día que no tiene evidencia de santidad cuando profesan rendirle culto a Dios en ese día. Los que han adulterado la ley sustituyendo el santo sábado del Señor por un falso día de reposo, e imponen por la fuerza su observancia, se exaltan por encima de Dios y honran lo espurio poniéndolo sobre lo verdadero. [(Sin bolo del sol, el domingo era el día más venerado por los Romanos y también el el Oriente, porque representaba al dios solar, Aton)].

Los cristianos profesos que menosprecian el santo día de reposo de Dios y aceptan en cambio uno falso, hacen alarde de santidad. Pero el Señor declara que la santificación proveniente de él se concede sólo a los que lo honran obedeciendo sus mandamientos. La santidad que aseveran poseer quienes permanecen en la transgresión es una santidad espuria. De esta manera el mundo religioso es engañado por el enemigo de Dios y del hombre. . .

Los hombres han buscado muchas mentiras. Han tomado un día común, al cual Dios no ha santificado, y lo han investido de características sagradas. Lo han proclamado como día santo, pero este hecho no le confiere la menor señal de santidad. [(foto. La iglesia que ha cambiado el sábado por el domingo esta vestido de escarlata)].

Deshonran a Dios aceptando instituciones humanas y presentando al mundo como día de reposo cristiano un día cuya observancia no está avalada por la autoridad de un "Así dice Jehová".* 237 [(foto. De tras de la roma papal esta el ángel y autor del cambio de la ley de Dios, el es el que dirige la iglesia papal)].
[todo lo que esta con los signos [(-)] es el comentario del que suscribe esta matutina, no es de la autora] .

G.W.

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL SIGNIFICADO DE LA CONVERSIÓN

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Cor. 5: 17).
La vieja naturaleza, nacida de sangre y de voluntad de carne, no puede heredar el reino de Dios. Es necesario abandonar las sendas antiguas, las tendencias hereditarias, los viejos hábitos, pues la gracia no se hereda. El nuevo nacimiento consiste en tener nuevos motivos, gustos y tendencias. (foto. La naturaleza envejece

Los que han nacido a una vida nueva mediante el Espíritu Santo, son partícipes de la naturaleza divina y en todos sus hábitos y procedimientos dan testimonio de su relación con Cristo. Cuando los que se dicen cristianos conservan todos los defectos naturales de su carácter y disposición, ¿en qué se diferencia su situación de la de los mundanos? Los tales no aprecian la verdad como un elemento santificador, refinador. No han nacido de nuevo. . .(fotos. Transformación por el Espíritu)

La verdadera conversión transforma las tendencias al mal hereditarias y cultivadas. La religión de Dios es un paño compacto integrado por innumerables fibras entretejidas con tacto y habilidad.

Únicamente la sabiduría que proviene de Dios puede hacer perfecto ese tejido. Hay muchas clases de telas que al comienzo parecen finas, pero finalmente no pueden soportar la prueba. Se destiñen. Sus colores no son firmes. Se decoloran bajo el sol veraniego y se malogran. No pueden soportar el maltrato.

Lo mismo sucede con la religión de muchos. Cuando la trama y la urdimbre del carácter no soportan el embate de la prueba, significa que el material que lo compone es inservible. Los esfuerzos hechos para remendar la tela vieja con un trozo nuevo no mejoran la situación, pues el material viejo y endeble se desprende arrancado por el nuevo.

Los remiendos no sirven. Lo único que se puede hacer es desechar la prenda vieja y conseguir una totalmente nueva.
El plan de Cristo es el único que ofrece seguridad. El Señor declara: "He aquí, yo hago nuevas todas las cosas" (Apoc. 21: 5). (foto. Tela Nueva).

"Si alguno está en Cristo, nueva criatura es" (2 Cor. 5: 17). Una religión de remiendos no tiene el menor valor para Dios. El Señor demanda la entrega total del corazón.*
Pero Jesús dio su vida en sacrificio por nosotros, ¿y no le rendiremos nuestros mejores afectos, nuestras más santas aspiraciones, nuestro servicio más pleno? T4,607,608. *foto. Tela vieja(.
G.W.

jueves, 1 de septiembre de 2011

LA SALVACIÓN: UNA EXPERIENCIA DIARIA.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. (1 Cor. 10: 12).
La caída de Pedro no fue instantánea, sino gradual. La confianza propia lo indujo a creer que estaba salvado, y dio paso tras paso en el camino descendente hasta que pudo negar a su Maestro.
(Los vereanos estudiando la palabra).
Nunca podemos con seguridad poner la confianza en el yo, ni tampoco, estando, como nos hallamos, fuera del cielo, hemos de sentir que nos encontramos seguros contra la tentación. Nunca debe enseñarse a los que aceptan al Salvador, aunque sean sinceros en su conversión, a decir o sentir que están salvados.

Eso es engañoso. Debe enseñarse a todos a acariciar la esperanza y la fe, pero aun cuando nos entregamos a Cristo y sabemos que él nos acepta, no estamos fuera del alcance de la tentación. . . Sólo el que soporte la prueba, "recibirá la corona de vida" (Sant. 1: 12). . .

Los que aceptan a Cristo dicen en su primera fe: "Soy salvo" están en peligro de confiar en sí mismos. . . Se nos amonesta: "el que piense estar firme, mire no caiga" (1 Cor. 10: 12). Nuestra única seguridad está en desconfiar constantemente de nosotros mismos y confiar en Cristo.*
Hay muchos que profesan seguir a Cristo, pero que nunca llegan a ser cristianos maduros.(Cristo predicando la fidelidad a Dios).

Admiten que el hombre está caído, que sus facultades están debilitadas, que es incapaz de hazañas morales, pero añaden que Cristo ha llevado todas las cargas, todos los sufrimientos, toda la abnegación, y que están dispuestos a dejar que él lo lleve todo. Dicen que no hay nada que puedan hacer sino creer; pero dijo Cristo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24). . .

Nunca debemos descansar satisfechos de nuestra condición y cesar de progresar diciendo: "Estoy salvado". Cuando se fomenta esta idea, cesan de existir los motivos para velar, para orar, para realizar fervientes esfuerzos a fin de avanzar hacia logros más elevados. Ninguna lengua santificada pronunciará esas palabras hasta que venga Cristo y entremos por las puertas de la ciudad de Dios.

Entonces, con plena razón podremos dar gloria a Dios y al Cordero por la liberación eterna. . . No puede jactarse de la victoria el que se reviste de la armadura, pues tiene todavía que pelear la batalla y ganar la victoria. El que soporte hasta el fin es el que será salvo.* 235