
Lo que debiera causar el gozo más profundo es el hecho de que Dios perdona el pecado. Si aceptamos su promesa y abandonamos nuestros pecados, está listo y dispuesto a limpiarnos de toda injusticia. Nos dará un corazón puro y la presencia permanente de su espíritu pues Jesús vive para interceder por nosotros.
Pero...las cosas espirituales se discierne espiritualmente. Una fe viviente, activa y permanente es la que discierne la voluntad de Dios, la que se apropia de las promesas y se beneficia con las verdades de su palabra.
No es porque somos justos, sino porque somos necesitados, imperfectos, descarriados e impotentes por nosotros mismos por lo que debemos depender de la justicia de Cristo y no de la nuestra (carta 4, 1889).
Cuando recibas las palabras como si te fueran dirigidas personalmente, cuando te apliques la verdad a ti mismo como si fueras el único pecador sobre la faz de la tierra por el cual murió Cristo, aprenderás a reclamar por fe los méritos de la sangre de un Salvador crucificado y resucitado. . .
Muchos sienten que sus defectos de carácter les hacen imposible hacer frente a la norma que ha levantado Cristo; pero todo lo que deben hacer los tales es humillarse a cada paso bajo la poderosa mano de Dios. . .
Cuando el (Cristo) ve a los hombres levantando las cargas, tratando de llevarlas con mente humilde, desconfiando de sí mismos y confiando en él, añade a la obra de ellos la perfección y suficiencia de el y eso es aceptado por el Pa

Los que con voluntad sincera y corazón contrito se esfuerzan humildemente para vivir a la altura de los requerimientos de Dios, son considerados por el Padre con amor compasivo y tierno (Ibid.) (foto, Cristo pone el manto de Justicia).
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