
En la parábola del Salvador la levadura se usa para representar el reino de los cielos. Ilustra el poder vivificante y asimilador de la gracia de Dios. . . La gracia de Dios debe ser recibida por el pecador antes que pueda ser hecho apto para el reino de gloria. Toda, la cultura y la educación que el mundo pueda dar, no podrán convertir a una criatura degradada por el pecado en un hijo del cielo.
La energía renovadora debe venir de Dios. . . Como la levadura, cuando se mezcla con la harina, obra desde adentro hacia afuera, tal ocurre c
Las inclinaciones naturales son mitigadas y sometidas. Nuevos pensamientos, nuevos sentimientos, nuevos motivos son implantados. Se traza una nueva norma del carácter: la vida de Cristo. La mente es cambiada; las facultades son despertadas para obrar en nuevas direcciones. . . La conciencia se despierta. . .
El corazón de aquel que recibe la gracia de Dios desborda de amor a Dios y aquellos por los cuales Cristo murió. El yo no lucha para ser reconocido. . . Es amable y considerado, humilde en la opinión que tiene de sí mismo, y sin embargo lleno de esperanza, y siempre confía en la misericordia y el amor de Dios. . .
La gracia de Cristo ha de dominar el genio y la voz. Su obra se revela en la cortesía y la tierna consideraci

El amor se manifiesta en la bondad, la gentileza, la tolerancia y la longanimidad. El semblante cambia. Cristo que habita en el corazón, brilla en el rostro de aquellos que le aman y guardan sus mandamientos.-PVGM 80-85.
W. G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario