Se nos indica por qué se dio este mandamiento: No hemos de jurar "ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un sólo cabello". (foto. Dios supremo).
Todo proviene de Dios. No tenemos nada que no hayamos recibido; además, no

Las quemantes palabras de ira no debieran ser pronunciadas, porque delante de Dios y de los santos ángeles son como una especie de blasfema.- HAd 399. (foto. hombres de ira y violentos).
Este mandamien
Deshonramos a Dios cuando mencionamos su nombre en la conversación ordinaria, cuando apelamos a él por asuntos triviales, cuando repetimos su nombre con frecuencia y sin reflexión. "Santo y te
Todos debieran meditar en su majestad, su pureza, y su santidad, para que el corazón comprenda su exaltado carácter; y su santo nombre se pronuncie con respeto y solemnidad.- PP 314.
No es al hombre a quien debemos exaltar y adorar; es a Dios, al único Dios verdadero y viviente, a quien se le debe adoración y reverencia. (foto. Cristo nuestro Dios).
De acuerdo con la enseñanza de las Escrituras, deshonramos a Dios al dirigirnos a los ministros dándoles el nombre de "reverendo".-YI 7-7-1898. 6
G. W.
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