
En la Biblia se llama a la herencia de los bienaventurados una patria. (Heb. 11: 14-16.) Allí conduce el divino Pastor a su rebaño a los manantiales de aguas vivas. El árbol de la vida da su fruto cada mes, y las h

Allí hay corrientes que manan eternamente, claras como el cristal, al lado de las cuales se mecen árboles que echan su sombra sobre los senderos preparados para los redimidos del Señor. Allí las vastas llanuras alternan con bellísimas colina

En aquellas pacíficas llanuras, al borde de aquellas corrientes vivas, el pueblo de Dios que por tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará un hogar. . .
Allí se "alegrarán el desierto y el sequedal, y el y

"Habitará el lobo con el cordero, y el leopardo sesteará junto con el cabrito; . . . y un niñito los conducirá". "No dañarán, ni destruirán en todo mi santo monte", dice el Señor. (Isa. 35: 1; 55: 13; 11: 6, 9, VM.) *
Allí el hombre recobrará su perdida dignidad real, y los seres inferiores reconocerán su supremacía; los fieros se tornarán mansos, y los tímidos, confiados. El dolor no puede existir en el ambiente del cielo. Allí no habrá más lágrimas, ni cortejos fúnebres, ni manifes
"Y la muerte no ser

Allí se vivirá la vida edénica, la vida en el jardín y el campo. "Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos" (Isa. 65: 21, 22).
G.W.
No hay comentarios:
Publicar un comentario