
A medida que vuestra conciencia ha sido vivificada por el Espíritu Santo, habéis visto algo de la perversidad del pecado, de su poder, su culpa, su miseria; y lo miráis con aborrecimiento... Ansiáis ser perdonados, ser limpiados y libertados. ¿Qué podéis hacer para obtener la armonía con Dios y la semejanza a él? Lo que necesitáis es paz: el perdón, la paz y el amor del cielo en el alma. No se los puede comprar con dinero, la inteligencia no los puede obtener, la sabiduría no los puede alcanzar; nunca podéis esperar conseguirlos por vuestro propio esfuerzo. Mas Dios os los ofrece como un don, "sin dinero y sin precio" (Isa. 55: 1)... Id pues a él, y pedidle que os limpie de vuestros pecados, y os dé un corazón nuevo. Creed que lo hará porque lo ha prometido... Es nuestro privilegio ir a Cristo para que nos limpie, y subsistir frente a la ley sin culpa o remordimiento.
Cuando al pie de la cruz el pecador mira al que murió para salvarlo, puede regocijarse con pleno gozo; porque sus pecados son perdonados. Al postrarse con fe junto a la cruz, ha alcanzado el más
E. G. W.
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