
Ha hecho preciosas promesas a sus hijos a condición de que obedezcan fielmente sus preceptos. No hay ninguna carga que no pueda quitar, ninguna tiniebla que no pueda disipar, ninguna debilidad que no pueda transformar en poder, ningún temor que no pueda apaciguar, ninguna aspiración digna que no pueda guiar y justificar". (AFC. 226).
Pasaron tres años, y yo me hacía la misma pregunta. Me marche a Francia, a olvidad mis penas, pero mi Dios no me abandono. Cuando regrese a España, un amigo me invito a Colportar osea a vender libros otra vez pero esta vez fui destinado a la Coruña (Galicia. Alli conocí a la que es mi amada esposa, ¡cuanta gracias tengo que dar a mi Dios, por esta mujer maravillosa que él me dio.
Pero aun, despues de estar casado lo comentaba con mi amada esposa, ella me decía los caminos de Dios son caminos de rectitud y él solo sabe el porque. Un buen día, estando en la parada del bus, me encontre a mi antigua novia, fue alli donde mi Dios me contesto a mi gran pregunta; ¿por qué?

Cuantas gracias debo de dar a mi Dios por librarme del sufrimiento. "[Nosotros] deberíamos tomar las promesas de Dios una por una, y examinarlas estrechamente por todos lados, para apoderarnos de su riqueza yser aliviados, consolados y fortalecidos por ella. Dios ha provisto para todos el consuelo que el alma necesita" (AFC 215)
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