jueves, 25 de marzo de 2010

TRABAJEMOS DE ACUERDO CON CRISTO.

La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. Sant. 1: 27.

Nuestra obra será incompleta si no preparamos a otras personas para que sean colaboradoras de Dios, para visitar a las familias y orar por ellas, y para mostrar al mundo lo que Jesús ha hecho por nosotros. La Palabra de Dios declara: "La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo". Estas palabras están dirigidas a cada seguidor de Cristo. No sólo el pastor, sino cada alma relacionada con el Señor debe trabajar en su viña. "En esto es glorificado mi Padre - dijo Cristo-, en que llevéis mucho fruto" (Juan 15: 8). Mediante su propia vida Cristo pagó el fervor y la cordial colaboración de cada uno de ustedes. Si no trabajan como fieles misioneros, son desleales al cometido que se les confió, y desilusionan a su Salvador. . .

Dios ha mostrado en su Palabra la única manera como se puede hacer esta tarea. Debemos realizar una obra fervorosa y fiel, para trabajar en favor de las almas como quienes tenemos que dar cuenta. "¡Arrepentíos, arrepentíos!" fue el mensaje que proclamó Juan en el desierto, el mensaje de Cristo a la gente fue: "Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (Luc. 13: 3). Y a los apóstoles se les ordenó que predicaran por todas partes que los hombres debían arrepentirse. El Señor quiere que sus siervos prediquen hoy las antiguas doctrinas del Evangelio: el dolor por el pecado, el arrepentimiento y la confesión. Necesitamos sermones de estilo antiguo, costumbres de estilo antiguo, padres y madres en Israel como los de antes, que posean la ternura de Cristo.

Hay que trabajar con el pecador en forma perseverante, ferviente y sabia, hasta que se dé cuenta de que es transgresor de la ley de Dios y manifieste arrepentimiento hacia el Altísimo y fe hacia nuestro Señor Jesucristo. Cuando el pecador sea consciente de su condición desesperada, y sienta su necesidad del Salvador, acudirá con fe y esperanza al "Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29). Cristo aceptará al alma que acude a él verdaderamente arrepentida. No rechazará el corazón quebrantado. . .

Ya resuena el grito de guerra por todas partes. Avance hacia el frente cada soldado de la cruz, no con suficiencia propia, sino con mansedumbre y humildad de corazón (Signs of the Times, 27 de diciembre de 1899).

E. G. White

miércoles, 24 de marzo de 2010

¡CONQUISTA CORAZONES!


El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. Prov. 16:23

Tengo en mis manos un libro titulado Siete secretos para una comunicación persuasiva. Habla de técnicas, de psicología, de los principios que llevan a las personas a tomar decisiones, pero no menciona en ninguna parte lo que el texto bíblico de hoy enseña. El mencionado libro fue publicado en varias lenguas y es comprado y leído por todas las personas interesadas en el campo de las comunicaciones,

El principio bíblico de una comunicación persuasiva es diferente. No consiste en lo que tú hablas, ni con quién hablas, sino que se trata de lo que tú eres. El fundamento de la comunicación poderosa está en el corazón.

“El corazón del sabio hace prudente su boca”, dice el texto. Es lo que tú eres lo que da fuerza a lo que tú dices. Las personas generalmente hacen lo que ven. Escuchan tus palabras, pero siguen tus pisadas. Pueden, por algún motivo, dudar de lo que tú dicçs, pero creerán en la coherencia de tu vida.

Todos los días, en todos los lugares, por voluntad propia o no, estamos vendiendo nuestra imagen. Si las personas compran tu producto, tú te sentirás realizado y feliz. De otro modo, la frustración llenará tu vida de amargura.

Ese tipo de venta es comunicación. Tú eres un comunicador. Estás vivo, estás comunicando, y necesitas ser persuasivo çn lo que haces. Solo que la persuasión no es un asunto de técnica, ni tiene çlichés aprendidos. No tiene nada que ver con gestos o sonrisas prefabricadas. Todo eso es artificial, y tarde o temprano, las personas se dan cuenta.

La persuasión tiene que ver con el corazón y la vida. Tú te encuentras con Jesús. El te transforma, y a partir de ese momento, tú comienzas a vivir con sabiduría. Tu corazón es un manantial de sentimientos nobles, altruistas y genuinos. No es nada pensado. Nada fabricado. Ni estudiado, ni aprendido. Tú simplemente eres lo que Jesús hizo de ti, y eso es un cuadro maravilloso que deslumbra a mucha gente. Tú no te das cuenta. Los otros, sí.

Haz de este día un día de entrega a Jesús. Entrégale el corazón para ser transformado. Llora a sus pies. Cuéntale tus luchas y confía en él, porque “El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios”.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 23 de marzo de 2010

BAJO SUS ALAS

Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Juan 15: 20.

No hay mayor evidencia de que Satanás está obrando que cuando los que profesan haber sido santificados para servir a Dios persiguen a sus semejantes porque no creen las mismas doctrinas que ellos sostienen. Estos mismos se lanzarán con furia contra el pueblo de Dios, para declarar que es verdad lo que saben que no lo es. De ese modo pondrán de manifiesto que quien los inspira es el acusador de los hermanos, y asesino de los santos de Dios. Pero si Dios permite que los tiranos nos traten como los sacerdotes trataron a su Hijo, ¿abandonaremos nuestra fe y nos lanzaremos a la perdición? Dios permite que estas cosas nos ocurran, no porque no se preocupe por nosotros, puesto que afirma: "Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos" (Sal. 116: 15).

Con Satanás a la cabeza para imbuirlos de su espíritu, los hombres pueden afligir al pueblo de Dios, causarle dolor y quitarle su vida temporal; pero no pueden tocar la vida que está escondida con Cristo. No nos pertenecemos. En cuerpo y alma hemos sido comprados mediante el precio que se pagó en la cruz del Calvario, y debemos recordar que estamos en las manos de Aquel que nos creó. No importa qué hagan los hombres impíos inspirados por Satanás, debemos descansar en la seguridad de que estamos bajo la protección de Dios y de que él nos va a fortalecer mediante su Espíritu para que podamos persistir. . .

Pronto llegará el momento cuando el Señor diga: "Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos" (Isa. 26: 20, 21).

Los que aman al Señor no necesitan sorprenderse si los que pretenden ser cristianos se llenan de odio porque no pueden doblegar la conciencia del pueblo de Dios. Dentro de poco comparecerán delante del juez de toda la tierra para dar cuenta del dolor que han causado a los cuerpos y almas de la heredad de Dios (Review and Herald, del 28 de diciembre de 1897).

E. G. White

lunes, 22 de marzo de 2010

DIOS INCOMPARABLE



Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses; ni obras que igualen tus obras. Sal. 86.8

Tu actitud ante las dificultades de la vida, depende de la dimensión de tu Dios. Si tu Dios es pequeño, fabricado, imaginado, cualquier problema será una barrera imposible de traspasar. El ser humano es contradictorio. Le gustan los pequeños dioses apenas para calmar la conciencia. Dioses en forma de “llaveros”, “amuletos”, “energía”, “luz”, “aura”. La criatura muchas veces dice: “Dios esta en todo”. Y lo repite todos los días hasta que acaba creyéndolo.

Es cómodo creer en un dios que no nos señala el camino. Que se limita a acompañarnos y esta “al servicio de la criatura. La tragedia es que ante las circunstancias difíciles de la vida, tú descubres que todos esos dioses creados, son apenas paliativos. No hacen nada. No resuelven nada. No tienen poder. No sirven para nada

Esta realidad fue lo que llevó a David a hacer la oración registrada en el Salmo 86. En este salmo, el poeta expresa suplica y, al mismo tiempo, confianza. Vive un momento terrible. “Estoy afligido y menesteroso”, dice en el primer versículo. Se limita a llorar. Las lágrimas parecen inundar el corazón y la angustia sofocarlo

En esas circunstancias, David no creo pequeños dioses. En las noches claras y estrelladas, mientras cuidaba su rebanó en el campo, contemplaba la grandeza del Dios creador. Su Dios estaba por encima de cualquier otro dios. Era incomparable y eterno. Por eso en esta oración, suplica y al mismo tiempo confía

¿Cuál es el drama por el cual estas pasando en este momento? ¿Cuál es la tragedia que parece destruir la vida de alguien que tu amas? ¿Te sientes indefenso, incapaz de hacer algo para ayudar, y por eso te limitas a sufrir?

Antes de hincar el camino de este día, aparta unos minutos para meditar en las grandes obras que Dios hizo ya en tu propia historia. ¿Acaso Dios no te libro otras veces? Si lo hizo antes, ¿Por qué no lo hará ahora también? Entonces, con el corazón lleno de confianza, repite:

“Oh, Señor, ninguno hay como tu entre los dioses; ni obras que igualen tus obras”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 21 de marzo de 2010

CARACTERES MUY PARECIDOS.



Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. (Luc. 12: 15).

La maldición que no se le permitió a Balaam pronunciar contra el pueblo de Dios, él al fin consiguió atraerla sobre dicho pueblo arrastrándolo al pecado (El Conflicto de los Siglos, pág. 584).

Balaam presenció el éxito de su plan diabólico. Vio como caía la maldición de Dios sobre su pueblo y cómo millares eran víctimas de sus juicios; pero la justicia divina que castigó el pecado de Israel no dejó escapar a los tentadores. En la guerra de Israel contra los madianitas, Balaam fue muerto. . .

La suerte de Balaam se asemejó a la de Judas, y los caracteres de ambos son muy parecidos. Trataron de reunir el servicio de Dios y el de Mamón, y fracasaron completamente. Balaam reconocía al verdadero Dios y profesaba servirle; Judas creía en Cristo como el Mesías y se unió a sus discípulos. Pero Balaam esperaba usar el servicio de Jehová como escalera para alcanzar riquezas y honores mundanos; al fracasar en esto, tropezó, cayó y se perdió. Judas esperaba que su unión con Cristo le asegurase riquezas y elevación en aquel reino terrestre que, según creía, el Mesías estaba por establecer. El fracaso de sus esperanzas le empujó a la apostasía y a la perdición. Tanto Balaam como Judas recibieron mucha iluminación espiritual y ambos gozaron de grandes prerrogativas; pero un solo pecado que ellos abrigaban en su corazón, envenenó todo su carácter y causó su destrucción. . .

Un solo pecado que se conserve irá depravando el carácter, y sujetará al mal deseo todas sus facultades más nobles. La eliminación de una sola salvaguardia de la conciencia, la gratificación de un solo hábito pernicioso, una sola negligencia con respecto a los altos requerimientos del deber, quebrantan las defensas del alma y abren el camino a Satanás para que entre y nos extravíe. El único procedimiento seguro consiste en elevar diariamente con corazón sincero la oración que ofrecía David: "Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen" (Sal. 17: 5) (Patriarcas y Profetas, págs. 481, 482).

E. G. White

sábado, 20 de marzo de 2010

ANDARÁS SEGURO

Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Prov. 3:23.

Desde el trágico 11 de septiembre nadie más se siente seguro. El sistema de seguridad de los aeropuertos ha aumentado escandalosamente. Hay largas y desagradables filas, las maletas son abiertas y revisadas, y los pasajeros interrogados. Hoy se necesita mucha paciencia y tiempo, desde el momento que tú llegas al aeropuerto hasta que el avión levanta vuelo. Los Gobiernos de los Estados Unidos y de Inglaterra solicitaron a los respectivos Congresos el aumento drástico del presupuesto para seguridad. Otros gobiernos hicieron lo mismo y todos viven dominados por un temor Escondido que incomoda y enerva.

“Andar confiadamente” es vital, porque de nada vale salir de casa si tu no tienes la certeza de que vas a regresar. Por eso, existen leyes y señales de transito comunicando a los conductores las informaciones necesarias para llegar con seguridad a su destino. Por eso, las empresas gastan fortunas para proteger a los ejecutivos. Todo para cuidar de esa vida pasajera fugaz.

Salomón habla en el proverbio de hoy de seguridad en tu camino. Solo que el camino al que se refiere, es el trayecto de la vida. El destino final es la salvación o la perdición, la vida o la muerte eternal. El sabio menciona una seguridad que no cuesta nada. Es ofrecida gratuitamente a todas las personas sinceras y humildes que están dispuestas a oír y seguir los consejos divinos.

El camino de esta vida esta lleno de trampas. Existen señales mentirosas que tratan de sacarte del camino verdadero. Curvas pronunciadas, defectos en el pavimento y peligros mil, por todos lados. El propósito de las enseñanzas divinas es abrir tus ojos para que tu no tropieces, darte la suficiente visión para que no te acerques temerariamente al abismo, advertirte cuando estas sobrepasando la velocidad prudente.

Salomón conocía por experiencia propia el dolor y la tristeza que trae el pecado. El se desvió del camino correcto en un momento de su vida. Tuvo noches de desesperación y angustia, sintió el peso de la culpa golpeando despiadadamente en su Corazón; pero, finalmente, encontró el perdón y la restauración en Jesús.

Por eso hoy, vuelva tus ojos y considera los consejos divinos, y antes de salir para tus actividades, recuerda que “entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezara”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 19 de marzo de 2010

¿BUSCAREMOS LA SEGURIDAD CUANDO SEA DEMASIADO TARDE?

"El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas" (Gén. 7:11).

Los antediluvianos fueron amonestados, pero el registro [bíblico] indica que no "entendieron" hasta que el Diluvio vino y se los llevó a todos... Vieron cuando Noé, su esposa, sus hijos y sus esposas entraron al arca y la puerta se cerró tras ellos. Sólo ocho personas entraron para refugiarse de la tormenta y durante una semana esperaron la llegada de las lluvias... Cada día el sol salió y se ocultó en medio de un cielo despejado, y cada día tuvo Noé la tentación de dudar. Pero el Señor había dicho que el Diluvio vendría y Noé confió en su palabra.

Al fin de los siete días comenzaron a formarse las nubes. Esto era algo nuevo para la gente que nunca las había visto... Las nubes se tornaron más y más densas y pronto la lluvia comenzó a caer. Todavía la gente trató de pensar que esto no era nada alarmante. Pero muy pronto parecía que las ventanas de los cielos se hubieran abierto pues la lluvia caía a raudales. Por un tiempo el suelo absorbió la lluvia; pero pronto comenzó a subir el agua, y cada día el nivel estaba más alto. Por la mañana, cuando la gente veía que la lluvia seguía cayendo, se miraba con desesperación, y cada noche repetía: "¡Aún llueve!" Así fue cada mañana y cada noche.

Durante cuarenta días y cuarenta noches cayó la lluvia. El agua penetró en las casas y llevó a la gente hasta los templos que habían erigido para ofrecer sus cultos idólatras. Pero los templos fueron arrasados. La corteza del planeta se rompió y el agua acumulada en el vientre de la tierra irrumpió en la superficie. Enormes rocas fueron arrojadas por el aire.

Por doquiera se veían personas huyendo, en busca de un refugio. Había llegado el momento cuando de buena gana hubieran entrado en el arca. Llenas de angustia clamaban: "¡Oh, un lugar de refugio!" Hubo quienes le gritaron a Noé y le pidieron que los admitiera en el arca. Pero sus voces se perdieron arrastradas por la furia de la tempestad. Algunos lograron aferrarse al arca pero fueron arrastrados por las olas. Dios había puesto allí a quienes creyeron en su palabra y ningún otro podía entrar.
Los padres con sus hijos buscaban las elevadas copas de los árboles que aún estaban en pie, pero tan pronto alcanzaban este refugio los vientos los lanzaban en medio de las turbulentas y agitadas aguas...
¿Dónde estaba ahora el arca y aquellas personas que fueron objeto de las burlas y las mofas? Protegida por el poder de Dios, la inmensa arca flotaba en medio de las aguas, y Noé y su familia estaban seguros en su interior (Signs of the Times, 10 de abril de 1901).

E. G. White.

jueves, 18 de marzo de 2010

HAY PERDÓN.

La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. Sal. 85:10.

El martillo de la culpa es cruel. Te crucifica en el madero de tu propia historia. Los clavos de los recuerdos paralizan tu vida. Las personas pasan y tú quedas paralizado, Como si la derrota fuera el autocastigo que “mereces”.
Cuando la culpa no te perturba, puede ser aun mas peligroso. El cinismo es fatal. Es el abismo sin fondo, de donde no hay retorno. Es el punto final de cualquier historia.
(en la foto Jesús intercede por ti, y por mi)

El salmista demuestra en el Salmo 85 como Dios lidia con el problema de la culpa del ser humano. Este salmo habla del Calvario. Allí, en una cruz, se encuentran la gracia y la verdad, y se besan la justicia y la paz.

Al andar en sus propios caminos, la criatura escoge voluntariamente el camino de la muerte. No había esperanza en su triste existencia. El principio universal de la justicia establecía la consecuencia natural de su elección: muerte. Esta es una verdad incuestionable. No es la el castigo divino. Es un hecho. Una realidad lógica, la criatura rebelde había perdido el derecho a la vida. La muerte era justa. La justicia y la verdad están unidas en su veredicto de muerte. Pero en el Calvario la justicia no se encuentra con la verdad, sino con la gracia. Que es la gracia? Es un regalo, una dádiva. Tú no la mereces. Nadie la merece. La justicia demanda que el hombre muera. Pero quien muere es Jesús y por gracia le otorga salvación al hombre.

La verdad es que la criatura pecó y merece morir. En la cruz, esa verdad se besa con la paz. El hombre acepta el perdón divino y, aunque es verdad que peco, experimente paz porque Jesús murió en su lugar. Tu culpa fue expiada. El precio de tu rebeldía fue pagado, tu pecado fue perdonado. No lo pretendas entender. Solo acéptalo.

No más noches de insomnio. No mas culpa, ni desesperación, ni ganas de morir. Un Nuevo día amanece en tu vida. El Señor te entrega una página en blanco, para escribir una nueva historia.
Comienza hoy una nueva experiencia. Cuando el martillo de la culpa golpee tu corazón, cuando la conciencia te grite: “Culpable” la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron”.
(Cristo murio por ti)

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 17 de marzo de 2010

ELLA MANTUVO SU PROMESAS

Yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida. (1 Sam. 1: 11).

Elcana, un levita del monte de Efraín, era hombre rico y de mucha influencia, que amaba y temía al Señor. Su esposa, Ana, era una mujer de piedad fervorosa. De carácter amable y modesto, se distinguía por una seriedad profunda y una fe muy grande.

A esta piadosa pareja le había sido negada la bendición tan vehementemente deseada por todo hebreo. Su hogar no conocía la alegría de las voces infantiles; y el deseo de perpetuar su nombre había llevado al marido a contraer un segundo matrimonio, como hicieron muchos otros. Pero este paso, inspirado por la falta de fe en Dios, no significó felicidad. Se agregaron hijos e hijas a la casa; pero se había mancillado el gozo y la belleza de la institución sagrada de Dios, y se había quebrantado la paz de la familia. Penina, la nueva esposa, era celosa e intolerante, y se conducía con mucho orgullo e insolencia. Para Ana, toda esperanza parecía estar destruida, y la vida le parecía una carga pesada; no obstante, soportaba la prueba con mansedumbre y sin queja alguna. . .

Confió a Dios la carga que ella no podía compartir con ningún amigo terrenal. Fervorosamente pidió que él le quitase su oprobio, y que le otorgase el precioso regalo de un hijo para criarlo y educarlo para él. Hizo un solemne voto, a saber, que si le concedía lo que pedía, dedicaría su hijo a Dios desde su nacimiento. . .

Le fue otorgado a Ana lo que había pedido; recibió el regalo por el cual había suplicado con tanto fervor. Cuando miró al niño lo llamó Samuel, "demandado de Dios" (Patriarcas y Profetas, págs. 614-616).

Tan pronto como el niño tuvo suficiente edad para ser separado de su madre, cumplió ella su voto. Amaba a su pequeñuelo con toda la devoción de que es capaz un corazón de madre; día tras día, mientras observaba su crecimiento, y escuchaba su parloteo infantil, aumentaba cada vez más su afecto hacia él; era su único hijo, el don especial del Cielo; pero lo había recibido como un tesoro consagrado a Dios, y no quería privar al Dador de lo que le pertenecía. La fe fortaleció el corazón de la madre, y no cedió a las exigencias del afecto natural (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1008).

E. G. White

martes, 16 de marzo de 2010

COLECCIONAS PEQUEÑAS VICTORIAS.


El que labra su tierra se saciara de pan; mas el q sigue a los vagabundos es falto de entendimiento. Prov. 12:11.

Setenta y cuatro de los 915 versículos que tiene el libro de Proverbios, tratan de un modo u otro, acerca de la importancia de tomar la vida en serio y construir sueños sobre fundamentos seguros.

Hay gente derrotada porque “sigue a los vagabundos”. En el original la palabra reqen significa “cosas vacías, vanas o fantasiosas”. La ilustración perfecta seria una cosa bien adornada y atractiva por fuera, pero vacía por dentro; como las pompas de jabón tras las cuales los niños corren entusiasmados, pero que solo traen frustración, porque explotan justo cuando las alcanzan. Existen, pero no existen. No tienen consistencia. Nada las sustenta, fuera de la imaginación.

En el proverbio de hoy, Salomón parece decir: “¡Despiértate! Pon los pies sobre la tierra. Labra la tierra, traspira tu camisa. No te quedes ahí sentado en la butaca de la vida, alentando fervorosamente para que todo acont4ezca. Entra y participa”.

Dios va a bendecir lo que tú crees que mereces y por lo cual estés dispuesto a luchar. Pero, recuerda que David derrotó al gigante Goliat usando una honda. La mayoría de las guerras de Israel, fueron ganadas porque Dios iba delante del ejército, pero el pueblo necesitaba salir al campo de batalla.

Confía en Dios no significa permanecer de brazos cruzados, esperando que el éxito caiga del cielo. El verdadero éxito no es un gran acontecimiento, ni una única y gran Victoria. El éxito que Dios ofrece esta hecho de pequeñas victorias diarias.

Correr detrás de fantasías, esperar un “golpe de suerte”, o una “herencia” es falta de sentido, locura, ingenuidad. Las personas que piensan así forman la larga fila de los derrotados.

Haz de este día un día de pequeñas victorias. En el trabajo. En el hogar, en la vida personal, en fin, labra tu tierra, arregla el grifo que gotea, cambia la lámpara quemada, arregla la relación destruida. Acumula pequeñas victorias. No te quedes sonando solamente con grandes conquistas, porque: “El que labra su tierra se saciara de pan; mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 15 de marzo de 2010

SATANAS TRABAJA OCULTAMENTE

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efe. 6: 12).

La Biblia tiene poco que decir en alabanza de los hombres. Dedica poco espacio a relatar las virtudes hasta de los mejores hombres que jamás hayan vivido. Este silencio no deja de tener su propósito y su lección. Todas las buenas cualidades que poseen los hombres son dones de Dios; realizan sus buenas acciones por la gracia de Dios manifestada en Cristo. Como lo deben todo a Dios, la gloria de cuanto son y hacen le pertenece sólo a él; ellos no son sino instrumentos en sus manos.

Además, según todas las lecciones de la historia bíblica, es peligroso alabar o ensalzar a los hombres; pero si uno llega a perder de vista su total dependencia de Dios, y a confiar en su propia fortaleza, caerá seguramente. . .

Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída. El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino.

El espíritu de confianza y ensalzamiento de sí fue el que preparó la caída de David. La adulación y las sutiles seducciones del poder y del lujo, no dejaron de tener su efecto sobre él. También las relaciones con las naciones vecinas ejercieron en él una influencia maléfica. Según las costumbres que prevalecían entre los soberanos orientales de aquel entonces, los crímenes que no se toleraban en los súbditos quedaban impunes cuando se trataba del rey; el monarca no estaba obligado a ejercer el mismo dominio de sí que el súbdito. Todo esto tendía a aminorar en David el sentido de la perversidad excesiva del pecado. Y en vez de confiar humilde en el poder de Dios, comenzó a confiar en su propia fuerza y sabiduría.

Tan pronto como Satanás pueda separar el alma de Dios, la única fuente de fortaleza, procurará despertar los deseos impíos de la naturaleza carnal del hombre. La obra del enemigo no es abrupta; al principio no es repentina ni sorpresivo; consiste en minar secretamente las fortalezas de los principios (Patriarcas y Profetas, págs. 775, 776).

E. G. White

sábado, 13 de marzo de 2010

NUESTRA ELECCIÓN DETERMINA NUESTRO DESTINO


"Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte" (Prov. 16:25).

Los principios del carácter de Dios eran el fundamento de la educación constantemente mantenida ante los ángeles del cielo. Estos principios eran la bondad, la misericordia y el amor. La luz evidente que de ellos dimana debía ser reconocida y aceptada por quienes ocupaban posiciones de confianza y de poder. Ellos eran quienes debían aceptar los principios divinos y convencer a todos los servidores de Dios, por medio de la presentación de la verdad, la justicia y la bondad, [que] éste era el único poder que se podía emplear. Jamás se debía aplicar la fuerza. Todo aquél que piense que su puesto le otorga poderes de mando y de control de la conciencia de otros, debe ser privado de tal responsabilidad.

Estos principios debían de ser los fundamentos de toda administración en la tierra. Las normas divinas deben observarse y respetarse en cada iglesia. Así lo requiere el Señor. El gobierno de Dios es moral. Nada se hace en él por impulso o arrebato. La verdad debe prevalecer. Todo servicio debe ofrecerse con buen ánimo y motivado por el amor a Dios. Los que gozan de posiciones de influencia deben representar a Dios, pues cuando ofician actúan en lugar de Dios...

La forma en que Satanás describió el gobierno de Dios, la manera como defendió a quienes lo apoyaron, eran una constante acusación contra Dios. Sus murmuraciones y quejas eran infundadas. Sin embargo, el Señor permitió que Satanás expusiera sus teorías. Dios podría haber destruido a Satanás y a los que simpatizaban con él tan fácilmente como nosotros podemos arrojar una piedrecita al suelo. Si lo hubiera hecho, habría sentado un precedente para la violencia de los seres humanos como se evidencia constantemente en nuestro mundo en los principios aplicados por la fuerza.
Los principios del Señor no son de este orden. Todo poder compulsorio se encuentra bajo el gobierno satánico. Dios no trabaja de este modo. Dios no nos ofrece un modelo para que un ser humano se alce sobre otro como Dios y le ocasione padecimientos físicos y mentales. Este principio es una creación satánica...

En los concilios del cielo fue decidido que debían aplicarse los principios que no destruyeran el poder de Satanás de inmediato, porque era el propósito de Dios establecer todas las cosas sobre una base de seguridad eterna. Se le debía dar a Satanás tiempo para que desarrollara los principios que constituían el fundamento de su sistema de gobierno. El universo entero debía ver estos principios en acción, los cuales según Satanás había aseverado, eran superiores a los principios de Dios.

El orden establecido por Dios debía contrastarse con el nuevo orden diseñado por Satanás. Era necesario revelar la corrupción de los principios del gobierno de Satanás. Así se vería que los principios de justicia que se expresan en la ley de Dios son inmutables, eternos y perfectos (Manuscrito 57, 1896).

G. de White

viernes, 12 de marzo de 2010

CAMBIO DE rUTA.

El que ama la instrucción ama la sabiduría; mas el que aborrece la reprensión es ignorante. Prov. 12:1.

Aquella tarde el mar parecía enloquecido. De un momento a otro, las olas se agitaron con violencia y perdí el control de la situación. Fueron minutos que parecían horas. Los intentos de mis colegas para ayudarme, eran inútiles. A cierta distancia vi la silueta de mi esposa que esperaba a nuestro primer hijo. Aquella escena me conmovió profundamente. Imaginar que mi hijo crecería sin un padre, produjo en mí una voluntad sobrehumana de seguir luchando contra el enfurecido mar. Fue inútil, perdí la conciencia.

Cuando desperté, estaba en la playa. Un salvavidas me había llevado hasta la arena. Aquella noche, acostado en el silencio de mi alcoba, reflexioné en todo lo que había sucedido. Joven todavía, con apenas 23 años, estaba pensando en renunciar a un ministerio que apenas había comenzado. Las cosas no marchaban de la manera que yo quería. En alguien momento, imperceptiblemente, estaba perdiendo la ruta del vuelo que Dios había trazado para mi. Necesitaba una corrección. Corrección no es castigo, es crear circunstancias para cambiar el rumbo.

Al conducir el avión, frecuentemente el piloto encuentra tormentas en el camino. Esas tormentas pueden destruirlo o hacer que cambia de rumbo, para llegar salvo al destino. La vida en esta tierra es un viaje rumbo al glorioso destino que Dios tiene preparado. Con frecuencia, imperceptiblemente, olvidamos eso y salimos de la ruta. Dios permite entonces que aparezcan nubes atemorizantes para forzarnos a corregir el plan de vuelo. No rechaces la disciplina. Acéptala como un instrumento de redención.

Vale la pena repasar y evaluar la ruta todos los días. Es preciso. Es imprescindible. Es necesario. Ninguna corrección que viene de Dios tienes propósitos destructivos. La corrección divina es un instrumento de amor. El versículo de hoy dice: “El que aborrece la reprensión es ignorante”.

Siéntete amando por Dios, aunque soplen vientos contrarios en tu vida. Acepta la reprensión divina, medita y cambia el rumbo. Porque “el que ama la instrucción ama la sabiduría; pero el que aborrece la represión es ignorante”.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 11 de marzo de 2010

LAS TAREAS SENCILLAS NOS PREPARAN PARA UN SERVICIO ELEVADO

"Aquí está Eliseo hijo de Safat quien servía a Elias" (2 Rey. 3:11).

La partida [de Eliseo] no fue con manifestaciones de pena y lamento. Ofrecieron una fiesta en su casa en conmemoración del honor conferido sobre la familia. ¿Cuál fue la primera labor de Eliseo? Consistió en hacerse cargo de las cosas pequeñas y en hacerlas con integridad. Se dice que vertía agua en las manos de Elias, su maestro. Era el asistente personal del profeta.

Cualquier tarea, por pequeña que parezca, que se realice en favor del Maestro, subyugando por completo el yo, ha de ser tan aceptable para él como el servicio más elevado... La posibilidad de ofrecer un servicio humilde y de todo corazón está delante de todo aquel que dice ser hijo de Dios.

Después que Eliseo estuvo un tiempo al servicio de Elias, fue llamado a ocupar su lugar. No habría en ese tiempo ninguno más grande que él. Había trabajado bajo las órdenes de Elias como un aprendiz, y llegaba el momento en que sería removido el dirigente principal y su segundo en rango habría de dar un paso al frente y así como Elias estaba siendo preparado para ser traspuesto, Eliseo debía ser preparado para ocupar su lugar como sucesor del profeta...

"Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó y le dijeron: ¿Sabes que hoy Jehová te quitará a tu señor de sobre ti? Y él respondió: Sí, yo lo sé, callad. Y Elias le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos... Y ellos dos se pararon junto al Jordán. Tomando entonces Elías su manto, lo dobló y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y ambos pasaron en seco... Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego, apartó a los dos; y Elias subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel!... Alzó luego el manto de Elias que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová el Dios de Elias? Y cuando hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo"...

Al arar los campos, Eliseo había aprendido la lección de no abrigar un espíritu de fracaso o de desánimo. Ahora había colocado su mano en el arado de otra línea de labor, y no habría de fracasar ni desanimarse. Cada vez que se lo exhortó a volverse atrás, él declaró: "¡Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré!" (Carta 12, 1897).

E. G. White

miércoles, 10 de marzo de 2010

LA AUTORIDAD DIVINA

Ciertamente la ira del hombre te alabará; tú reprimirás el resto de las iras. Sal. 76:10.

Ningún juicio tiene un final feliz mientras el culpable no reconozca la culpa. Lamentablemente, cada día se multiplican los culpables que alegan inocencia, aun ante el veredicto del juez y la montan de pruebas.

El versículo de hoy tiene una proyección profética extraordinaria. Habla del fin del conflicto universal entre Cristo y Satanás.

Allá en los cielos, en un distante pasado, se levanto un ángel de luz tratando de súper y quitar el gobierno de las manos del Creador, los acuso de ser injustos y egoísta, y reclamo para si la adoración y la obediencia.

Sedujo con astucia a una tercera parte de los ángeles. Entonces hubo una batalla y Lucifer y sus huestes enemigas salieron derrotadas. Esta Guerra no fue con armas físicas. Fue una lucha de ideas. El campo a ser conquistador era el corazón de las criaturas.

Aquella Guerra se traslado a esta tierra, y los argumentos del enemigo continúan siendo los mismos del principio: Dios es injusto y no merece ser adorado ni obedecido.

De un lado, a través del engaño, la seducción y la mentira, el enemigo trata de atraer a la mayor cantidad posible de seguidores. Del otro, con la verdad de su Palabra. Jesús llama a aquellos que están dispuestos a obedecer sus consejos. De modo que el mundo esta hoy dividido en dos grandes grupos. No existen, como mucha gente cree, muchas iglesias, filosofías y maneras de encarar la vida, porque no existen muchos señores.

Solo hay dos comandantes, dos caminos y dos grupos. El Señor Jesucristo, en cierta ocasión dijo; “ El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama’. “ Esto es dramático. Soy o no soy. No hay un tercer territorio.

Finalmente, cuando Jesús vuelva por segunda vez, mucha gente entenderá que estaba equivocada. Eso revelara a las personas. Quedara demostrado que la Biblia tenia razón. Y aun sabiendo que su futuro próximo es la muerte, esas personas se arrodillaran delante de Jesús y reconocerán la autoridad de Dios y su soberanía.

Esta escena es la que describe el salmista en el versículo de hoy. “Ciertamente la ira del hombre te alabará”, dice Asaf.

Si mas temprano o mas tarde, la humanidad entera va a tener que reconocer la soberanía divina, no es prudente entregar ahora el corazón a Jesús?.

Hazlo antes de salir para los deberes diarios, y no olvides que hasta la ira humana tendrá que alabar un día a la persona de Jesús.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 9 de marzo de 2010

MONUMENTOS VERGONZOSOS

Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del príncipe: la necedad está colocada en grandes alturas. (Ecl. 10: 5, 6).
En los días del rey Josías podía verse una extraña apariencia frente al templo de Dios. Coronando la cima del Monte de los Olivos, atisbando por sobre los bosquecillos de arrayanes y olivos, había ídolos gigantescos e indignos. Josías dio orden de que esos ídolos fuesen destruidos. Así se hizo, y los fragmentos rotos rodaron por el cauce del Cedrón. Los altares fueron reducidos a una masa de escombros.

Pero más de un adorador devoto se preguntaba: ¿Cómo surgió esa estructura al lado opuesto del valle de Josafat, confrontando impíamente al templo de Dios? No podía evadirse la sincera respuesta: El constructor fue Salomón, el rey más grande que alguna vez empuñara un cetro. Esos ídolos daban testimonio de que el que había sido honrado y aplaudido como el más sabio entre los reyes, se había convertido en una ruina humillante. . .

Su carácter antes noble, valiente y leal a Dios y a la justicia, se deterioró. Sus gastos exorbitantes para la complacencia egoísta lo convirtieron en instrumento de los proyectos de Satanás. Su conciencia se endureció. Su actuación como juez cambió de la equidad y la justicia a la tiranía y la opresión. . . Salomón trató de unir la luz con las tinieblas, Cristo con Belial, la pureza con la impureza. Pero en vez de convertir los idólatras a la verdad, los sentimientos paganos se incorporaron a su religión. Se volvió un apóstata (Manuscrito 47, 1898).

Las señales de la apostasía de Salomón permanecieron durante siglos después de él. En los días de Cristo, los adoradores del templo podían ver, justo frente a ellos, el Monte de la Ofensa, y recordar que el constructor de su rico y glorioso templo, el más renombrado de todos los reyes se había separado de Dios, y había levantado altares a ídolos paganos; que el gobernante más poderoso de la tierra había fracasado en gobernar su propio espíritu. Salomón murió arrepentido; pero las señales de su triste separación de Dios no pudieron ser borradas del Monte de la Ofensa con su arrepentimiento y sus lágrimas. Las paredes derruidas y las columnas quebradas fueron silenciosos testigos durante mil años de la apostasía del rey más grande que ocupara alguna vez un trono terrenal (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1032, 1033).

E. G. White

lunes, 8 de marzo de 2010

SUEÑOS TRANQUILOS

Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostaras, y tu sueño será grato. Prov. 3:24

En la noche hay tinieblas. Inclusive cuando la luna llena brilla esplendorosa, hay penumbras por todos lados. La noche siempre es un período de tiempo que da temor. Envuelve peligros. Todas las guerras comenzaron de noche. El enemigo siempre espera que el sol se oculte, para atacar. Durante la noche, el cuerpo tiende a relajarse. Aparece el sueño y la oscuridad oculta amenazas que asustan.

Hay gente que no puede dormir cuando llega la noche. Entre los remedios más vendidos sin receta médica, están los comprimidos para el dolor de cabeza y para dormir. Hay personas que tiene miedo de la oscuridad y solo se duermen si tienen una luz encendida. El miedo que la noche trae no tiene origen conocido. Es simplemente un miedo inconsciente e instintivo. La dificultad para dormir está asociada muchas veces al estrés y a otros problemas psico-emocionales.

En el versículo de hoy encontramos una promesa extraordinaria. “Cuando te acuestes, no tendrás temor”. Si tú analizas la expresión, verás que es más que una simple promesa. Es la descripción de una experiencia. Es una realidad concreta.

¿Quién disfruta de esta experiencia bendita? Recuerda que este versículo es parte del capitulo 3 de Proverbios. Dicho capitulo comienza diciendo: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos”. Después viene una promesa: “Porque largura de días y años de vida y paz te aumentara”.

La promesa divina no es simplemente vida. Es vida y paz. ¿De que sirve una vida atribulada, desesperada y perturbada? La paz es primordial para darle sentido a la vida. Una persona con paz es mucho más productiva durante el día y cuando llega la noche, se acuesta y duerme un sueño suave, sin alteraciones, ni tormentos, ni temores. La clave es: Sigue los consejos divinos. No trates de vivir solo, ten presente a Dios en todos tus planes.

La perspectiva de un nuevo día esta ante ti. ¿Estas seguro de que Jesús esta en el comando de tu vida? ¿Entregaste ya tus proyectos a el? Entonces, sal sin miedo a las luchas y desafíos que la vida te presente, seguro de que nada puede destruir a quien esta en las manos de Dios.


Y esta noche, “cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostaras, y tu sueño será grato”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 7 de marzo de 2010

EL EFECTO DE LA ELECIÓN

"Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda" (Gén. 13: 9).

Abrahán fue probado para ver si escucharía y obedecería la voz de Dios. El Señor consideró que no sería para su beneficio espiritual que permaneciera en su país y en medio de su parentela, donde no podría ejercer una influencia sobre ellos que sería una bendición. Le ordenó que los abandonara. Si bien Abrahán era un hombre rico, con gran sencillez obedeció a Dios y salió para ser un peregrino en tierra extraña. Al salir de su hogar y de su familia, Dios le aseguró que sería de gran bendición y prosperidad en la tierra de Canaán.

¿Por qué Abrahán no utilizó todos los medios que tenía a su alcance para lograr esta prosperidad? ¿Por qué no utilizó sus medios para enriquecerse con poder e influencia por encima de todo aquel con quien se relacionara? Abrahán no hizo nada para glorificarse. No era su objetivo lograr el poder. Tampoco aspiró a alcanzar grandeza edificando ciudades y dándoles su nombre. Él estaba satisfecho.

El registro sagrado dice que Abrahán tomó consigo a Lot, su sobrino y, por un tiempo, vivieron juntos. Pero sus familias eran grandes y se iniciaron algunas reyertas entre los pastores de Abrahán y los de Lot por causa del ganado. "Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti?"...

Entonces Lot eligió la tierra de Sodoma. Abrahán moró en la tierra de Canaán y Lot en las ciudades de la llanura y levantó su tienda hacia Sodoma. Pero los hombres de Sodoma pecaron contra el Señor en forma desmesurada...

Aquí se nos plantea otra separación. Hace una gran diferencia cuándo y cómo se produce una separación. Lot tenía el privilegio de indagar, de tener cuidado, a dónde iba, ser muy cuidadoso con la sociedad que eligiría para su familia. Pero sin tener referencia alguna sobre los moradores de esa tierra, la eligió por su hermosura y por considerarla promisoria. Como resultado de su decisión, ingresó en ella rico y salió de allí con sus manos vacías. Hay una gran diferencia entre ubicarse donde se pueda recibir la ayuda más apropiada y las influencias más benéficas y elegir sólo las ventajas temporales. Hay muchas sendas que conducen a Sodoma. Y todos necesitamos ungir nuestros ojos con colirio para discernir el camino que conduce a Dios (Carta 109, 1899).

E. G. White

viernes, 5 de marzo de 2010

dIOS ES LA LUZ



Más Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece. Sal. 75:7.

Cuando Adolfo Hitler estaba en el pináculo de la Gloria, el mundo entero estaba atento a cualquier declaración suya. Al revisar los diarios de aquel tiempo, puedo ver cuándo espacio ocupaba en los noticieros internacionales.

Ya pasaron más de cinco décadas desde entonces. Si hoy tú preguntas a los transeúntes que pasan por la calle quien fue Adolfo Hitler, te sorprenderás con el número de jóvenes que ni siquiera oyeron hablar alguna vez del nombre del verdugo nazi.

¿Quien determina la historia? “Dios es el juez”, afirma el salmista en el versículo de hoy. “A éste humilla, y a aquél enaltece”. El poder. Cualquier poder humano es transitorio. Los reinos caen y se levantan, uno tras otro, las naciones cambian sus gobernantes. Ningún poder humano es eterno. Solo el poder de Dios controla el destino de las naciones y de las personas, sirviéndose de los errores y de los aciertos de cada uno.

Hubo momentos en la historia de Israel en los que el pueblo pensaba que Dios había perdido el control de la situación. ¿Que se puede pensar cuando los justos sufren y los perversos crecen y progresan? ¿A qué conclusión se puede llegar cuando los ejércitos enemigos destruyen la ciudad de Dios y esparcen a sus hijos hacia los cuatro extremos de la tierra?

Todavía hoy se repiten los mismos dramas en la vida de las personas. ¿Cuántas veces herido, agonizante, sin fuerzas, tú te esfuerzas para ver a Dios sentado en su trono, controlado las situaciones, y las lágrimas te impiden ver al Gobernante supremo del universo? Da la impresión de que el trono está vacío y de que los malos triunfan.

Pero, en el salmo de hoy, el salmista cuenta los actos heroicos del libertador de Israel. Este salmo es un himno de gratitud porque la noche pasó, las sombras se esfumaron, y el sol de la liberación volvió a brillar. “Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas”.*

Cualquier persona que circunstancialmente recibió el poder, puede creerse que es un pequeño dios. Tú puedes estar en este momento viviendo las consecuencias de una actitud soberbia por parte de alguien. Esa persona piensa que el poder va a estar en sus manos para siempre. Pero no es verdad. El poder, en esta vida, el poder que realmente vale, no viene “del oriente, ni del occidente, ni del desierto”.* Cuando Dios quiere, ese poder llega a su fin.

Recuerda eso si tú estás sufriendo, y recuérdalo más todavía cuando te confíen el poder, porque “Dios es el juez; a este humilla, y a aquél enaltece”.
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* Sal. 75:1,6

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 4 de marzo de 2010

GRANDEZA EN LA HUMILLACIÓN

Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz. La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia. (Miq. 7: 8, 9). (David esta en su palacio meditando).

La conciencia le estaba diciendo verdades amargas y humillantes a David. Mientras que sus súbditos fieles se preguntaban el porqué de este repentino cambio de fortuna, éste no era un misterio para el rey. A menudo había tenido presentimientos de una hora como ésta. Se había sorprendido de que Dios hubiera soportado durante tanto tiempo sus pecados y hubiera dilatado la retribución que merecía. Y ahora en su precipitada y triste huida, con los pies descalzos, y habiendo trocado su manto real por saco y ceniza, y mientras los lamentos de los que le seguían despertaban los ecos de las colinas, pensó en su amada capital, en el sitio que había sido escenario de su pecado, y al recordar las bondades y la paciencia de Dios, no quedó del todo sin esperanza. . .

Más de un obrador de iniquidad ha excusado su propio pecado señalando la caída de David; pero ¡cuán pocos son los que manifiestan la penitencia y la humildad de David! ¡Cuán pocos soportarían la reprensión y la retribución con la paciencia y la fortaleza que él manifestó! El había confesado su pecado, y durante muchos años había procurado cumplir su deber como fiel siervo de Dios; había trabajado por la edificación de su reino, y éste había alcanzado bajo su gobierno una fortaleza y una prosperidad nunca logradas antes. Había reunido enormes cantidades de material para la construcción de la casa de Dios; y ahora, ¿iba a ser barrido todo el trabajo de su vida? ¿Debían los resultados de muchos años de labor consagrada, la obra del genio, de la devoción y del buen gobierno, pasar a las manos de su hijo traidor y temerario, que no consideraba el honor de Dios ni la prosperidad de Israel? ¡Cuán natural hubiera parecido que David murmurase contra Dios en esta gran aflicción!

Pero él vio en su propio pecado la causa de su dificultad. . . Y el Señor no abandonó a David. Este capítulo de su experiencia cuando, sufriendo los insultos más crueles y los agravios más severos, se muestra humilde, desinteresado, generoso y sumiso, es uno de los más nobles de toda su historia. Jamás fue el gobernante de Israel más verdaderamente grande a los ojos del Cielo que en esta hora de más profunda humillación exterior (Patriarcas y Profetas, págs. 797, 798).

E. G. White

miércoles, 3 de marzo de 2010

¿EN QUIEN CONFIAS?

El que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas. Prov. 11:28.

Augusto y Adela formaban un matrimonio feliz hasta que Adela conoció el evangelio y se encontró con principios de vida que ignoraba. Augusto creía que Adela era demasiado ingenua para creer en las “tonterías” antiguas de la Biblia.

Juntos habían construido una gran fortuna. Pero Adela reconocía que no hubieran conseguido todo ese dinero, si no hubieran entrado en el terreno de la deshonestidad y la mentira, si no hubieran abusado de la Buena fe de las personas. Cosas que no estaba dispuesta a continuar practicando, ahora que conocía los principios y normas morales que la Biblia enseña.

Entonces comenzaron las discusiones y las desavenencias. Ambos vivían en la misma casa y eran propietarios de la misma empresa, pero tenían conceptos completamente diferentes de la vida y de los negocios. La situación llegó a tornarse insostenible y, como consecuencia natural, se produjo el divorcio.

Adela quedó insegura con la separación. Tenían dos hijos pequeños y aunque hizo todo para salvar el matrimonio, llego a la conclusión de que si quería ser leal a su conciencia y a Dios, tendría que aceptar aquella solución inevitable.

Augusto aprovechó la fragilidad de su esposa y los principios que ahora norteaban la vida de ella, y se apoderó de la empresa dejándola prácticamente en la miseria. El único Dios que el reconocía era el dinero, y lo tenía en abundancia. En su corazón no había lugar para la generosidad, ni para la comprensión. Decía que la esposa estaba viviendo la vida que había escogido.

El tiempo pasó. Cinco anos. Al comienzo, Adela parecía como hierba seca y sin vida. Parecía. La realidad era otra, porque creía en las promesas divinas y estas decían que ella “reverdecería”. Y así fue. Comenzó otra empresa en el fondo de su casa, con la ayuda de algunos vecinos, y hoy posee una floreciente empresa de alimentos precocinados.

Augusto quebró, víctima de sus ambiciones desmedidas. ¿No crees que vale la pena pensar en la experiencia de Augusto y de Adela? Sí, porque “el que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas”.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 2 de marzo de 2010

LOS CRISTIANOS SON AGENTES DE DIOS

"A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche" (Isa. 55: 1).

Antes de revestir el Señor su divinidad de humanidad y venir a nuestro mundo, el mensaje evangélico fue dado por Noé, Enoc, Set y Matusalén. Lot llevó el mensaje a Sodoma, y toda una estirpe de mensajeros proclamó a Aquel que había de venir. Pero en este tiempo el mensaje se debiera proclamar por doquier..

El banquete está servido. La última invitación debe ir a toda nación, hasta el mismo fin del mundo. Esta es nuestra obra. Los mensajeros deben llamar ahora con un sentido más especial: "Oíd atentamente". El mensaje debe ser emitido por labios humanos. El Señor mismo vino a este mundo a proclamar el mensaje. Decid que Cristo vino en forma humana, que su humanidad debía tocar la humanidad y que su divinidad debía aferrarse a la divinidad. Sus servidores deben estar unidos. "Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois huerto de Dios, edificio de Dios sois". Una gran obra se hará si los obreros del Señor permiten que el Espíritu Santo trabaje en ellos. "Fuérzalos a entrar", es el mensaje que reciben los mensajeros, "para que se llene mi casa". El Señor quiere que seamos fervientes. Si nos consagramos por completo a Dios, el Espíritu Santo trabajará con nosotros.

Ustedes que dicen ser cristianos, consideren la condición actual de nuestro mundo. ¿Han despertado a la realidad y visto cómo la bondad y el amor de un Dios bondadoso han sido tratados con desdén y rechazo? Siendo seres humanos finitos y caídos, necesitados de perdón y de paz, son invitados a venir. El Señor Jesús, el gran Maestro, es quien invita, aunque con frecuencia se confronta con frívolas excusas o hay quienes se vuelven con burla y desdén. Todos los que quieran pueden venir y responder a la generosa invitación. ¿Por qué hay quienes no pueden ver la importancia de aceptar el llamamiento y estar en paz con Dios?

El diablo no ha muerto. Está trabajando con todas sus atractivas tentaciones con el fin de persuadir a muchos para que cierren sus oídos y no oigan, y así miles que debieran estar dando este mensaje de prueba al mundo, han sepultado sus talentos en la tierra. No han utilizado sus facultades con el fin de guiar a las almas hasta la mesa que está servida. ¡Siervos holgazanes e infieles! El Señor los llamará a rendir cuentas. Pero agradecemos a Dios porque se han escuchado algunas voces fieles; porque hay quienes han sentido su responsabilidad y laboran con denuedo para impulsarlos a venir (Carta 89, 1898).

E. G. White

lunes, 1 de marzo de 2010

EL TIEMPO DE DIOS

Entonces mi alma se alegrará en Jehová: se regocijara en su salvación. Sal. 35:9.

¿Fuiste alguna vez víctima de una injusticia? ¿Hay alguien que trata de destruirte y tu sientes que estás llegando al limite? Si es así, entenderás lo que David sentía cuando escribió este salmo.

“Se levantan testigos malvados, de lo que no sé me preguntan; me devuelven mal por bien… como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, crujieron contra mí sus dientes”, se lamenta el salmista.*

¿Que harías tú en esas circunstancias? David escribió este salmo, conocido como uno de los cuatro salmos imprecatorios. Imprecar es desear el mal al enemigo. El Salmo 109 es el peor de todos ellos. Algunos comentaristas cuentan, por lo menos, 30 maldiciones en él.

Creo que es muy humano querer ver al enemigo tragando su propio veneno. Es humano, digo. No cristiano. Jesús vino a enseñarnos un camino mejor. “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos… y orad por los que os ultrajan y persiguen”,** y San Pablo confirmo: “ No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagare, dice el Señor.***

Por este motivo escogí el versículo de hoy para su meditación. En él se encuentra retratada la actitud de Cristo ante las injusticias.

El contexto en que David escribió este salmo se narra en el libro de Samuel, de la siguiente manera: “Y tomando Saúl tres mil hombres… fue en busca de David y de sus hombres… y cuando llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, entro Saúl en ella para dormir; y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva”.****

Aquel era el momento. Saúl estaba en las manos de David. Inclusive sus soldados le dijeron: “He aquí el día de que te dijo Jehová; he aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere”.****

Si David hubiese tomado la justicia en sus manos, tal vez en ese momento hubiera sentido un “gusto” de venganza, pero después habría sentido el amargo sabor de la culpa.

David prefirió esperar. Dios le había prometido el reino, y el se lo daría a su debido tiempo. Aquel que deja la justicia en las manos del Señor nunca fracasa.

Por eso, ante las peores injusticias que tu estés sufriendo, permite que Dios intervenga en tu favor, porque podrás decir: “Entonces mi alma se alegrará en Jehová: se regocijara en su salvación”.
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*Sal. 35:11, 12, 16; ** Mat. 5:44; *** Rom. 12:19; **** 1 Sam. 24:2,3,4.

Pr. Alejandro Bullón